Directorio de Religiosas


Directorio de Religiosos


Programa de Actividades 2006-2007 - CIRM Diócesis de Querétaro


CIRM


 

CARMELITAS MISIONERAS


Historia

Las Carmelitas Misioneras somos una Congregación religiosa laical fundada en 1860-1861, En Ciudadela, Menorca (España) por el Padre Francisco Palau, Carmelita Descalzo, para cumplir una misión peculiar en la Iglesia. Veneramos como protectores especiales a la Santísima Virgen del Carmen, a San José y a Santa Teresa de Jesús.

La congregación fue aprobada como Instituto de derecho pontifico por el Papa Pío X, el 03 de diciembre de 1907.

El título de Misioneras de nuestra Congregación fue dado por Rescripto Pontificio el 29 de abril de 1941, por el Papa Pío XII y por la apertura misionera en tierra de América, concretamente en Colombia, región de Urabá, donde evangelizaban los Padres Carmelitas.

Las actuales Constituciones fueron aprobadas el 16 de julio de 1983.

La casa Madre está en Barcelona (España) y la casa Generalicia en Roma.

La Congregación está constituida como un cuerpo orgánico, se estructura en provincias y viceprovincias que, a su vez, están constituidas debidamente formadas.

El órgano de gobierno está formada por la Superiora General y cuatro Consejeras elegidas en Capítulos Generales, que se celebra cada seis años con una participación de representantes de todas las demarcaciones.

El la actualidad existen 10 provincias y 2 viceprovincias. Estamos presentes en 36 países de los 4 continentes: Europa, Asia, Africa. América y con perspectiva de una próxima fundación en Australia. La Congregación cuenta con 1810 hermanas. 

 

Reseña histórica del fundador: El P. Francisco Palau y Quer

Nace en Aytona, Lérida (España), el 29 de diciembre de 1911. En 1833 profesa como Carmelita Descalzo en Barcelona, en 1851 funda en esta ciudad la Escuela de la Virtud con el fin de dar respuesta a las instancias del tiempo y desafío a la infiltración de ateísmo en el ámbito de las masas tradicionalmente católicas; la Escuela de la Virtud se convierte en un modelo de enseñanza catequética y en una cátedra permanente de enseñanza superior; el impacto de la obra en los medios sociales, culturales y políticos lleva a una reacción violenta que termina con el destierro de su Fundador a Ibiza y la clausura de la escuela en marzo de 1854. Durante su destierro el Padre Palau, se dedicó a la contemplación: la oración prolongada y contemplativa la hace amigo de Dios y vidente de la circunstancias históricas que le rodean.

Allí se dedica a la evangelización de las islas Baleares.

Uno de los rasgos más característicos de su espiritualidad es la Eclesialidad: su  vivencia íntima gira en torno a la realidad misteriosa de la Iglesia, el mundo de sus preocupaciones, el entramado de su pensamiento está polarizado por este núcleo central; su caso es excepcional en la historia de la espiritualidad cristiana. No se conoce ninguna otra figura similar de mística radical y esencialmente "eclesiocéntrica" tampoco de una doctrina que sistematice los elementos y aspectos de la espiritualidad cristiana en dependencia directa de ese pito de convergencia. Tras años de afanosa búsqueda, la Iglesia se le presenta a Francisco Palau como término concreto y definitivo de su amor. Por un continuado proceso de interiorización consigue ver y vivir la Iglesia como realidad única e individual con quien puede relacionarse directamente de tú igual que con una persona amada.

Poco antes de su muerte acaecida en Tarragona el 20 de marzo de 1872 publica las primeras constituciones.

El 24 de Abril de 1988 es beatificado por el Papa Juan Pablo II. 

 

Espiritualidad

Los rasgos que configuran nuestra vida consagrada en "obsequio de Jesucristo"  son los siguientes: 

1. Conciencia viva de una vocación eminentemente eclesial:

El  misterio de la Iglesia es el elemento central que inspira e informa nuestra vida en todos sus aspectos y dimensiones. En él se nos revela el plan salvífico del Padre y el sentido de la inserción en el cuerpo místico de Cristo. A partir de la Iglesia entramos en comunión con las demás realidades del misterio divino que en vuelve nuestra existencia cristiana; en ella adquieren unidad todas las expresiones de nuestra congregación religiosa, se inspiran los programas de formación y el estilo de gobierno. 

2. Sentido profundo de la comunión fraterna:

El Padre Fundador veía nuestras comunidades como "pequeñas Iglesias", él nos enseñó a hacer de la Eucaristía el centro y manantial de nuestra comunión fraterna. 

3. Actitud contemplativa en el trato amistoso con Dios y escucha de su Palabra:

Nos sentimos llamadas por vocación a la íntima comunión con Dios. La presencia dominante de la Iglesia anima nuestro trato de amistad con El, en el silencio y en la soledad,  y tiende a convertir toda nuestra vida en una oración continua. La meditación asidua de la Palabra Divina, alimentada con el ejercicio de las virtudes teologales, envuelve nuestra existencia personal y comunitaria en un clima propicio a la acción del Espíritu Santo que purifica nuestros corazones y nos sostiene en el esfuerzo apostólico. 

4. Espíritu de generoso servicio apostólico a los hermanos:

El profundo sentido eclesial del carisma y la fidelidad a la tradición del Carmelo Teresiano exigen que nuestra vida de comunicación con Dios esté penetrada de fuerza espíritu  apostólico y que nuestra acción procede de la íntima unión con Cristo. El padre fundador nos repite con insistencia que vivir la Iglesia equivale al cumplimento fiel del precepto supremo de la caridad: amar a Dios y a los prójimos. 

5. Esfuerzo constante de ascética y abnegación evangélica:

El misterio de la cruz, condición irrenunciable del seguimiento de Jesucristo, es exigencia ineludible de nuestra comunión con Dios y de nuestra vida personal y comunitaria. La oración persevera y el servicio apostólico requieren un esfuerzo constante de conversión y purificación mediante la abnegación interior y el ejercicio de las virtudes. 

6. Presencia de María, tipo y modelo de la vocación eclesial:

La figura de María llena con su presencia la historia del Carmelo que la tiene como Madre y Señora, protectora y confidente, modelo e ideal de la propia vida consagrada. Las Carmelitas Misioneras nacidas en esta tradición mariana, vemos a María en medio de la comunidad como el tipo perfecto y acabado de la Iglesia y de su misterio de unidad y santidad. 

La síntesis armoniosa de estos rasgos peculiares crea un estilo de vida que valora las realidades terrenas, las cualidades humanas, las virtudes sociales y todo bello y bueno que Dios ha puesto a nuestra disposición. Constituciones Artículos 12-19. 

 

Carisma-Misión 

El núcleo carismático que caracterizó la experiencia del P. Palau es la gracia vocacional que ahora identifica a la Carmelita Misionera: SER EN LA IGLESIA SIGNO DE COMINIÓN.  Su función primordial es: ser signo visible, expresión profética de la comunión con Dios y con los hermanos, que toda la Iglesia está llamada a vivir y a la que tiende como a su meta final. Su presencia y misión dentro del cuerpo místico de Cristo se caracteriza por ser signo auténtico de comunión. 

A la Carmelita Misionara, como al Padre Palau "el amor del Cristo Total le urge". Su misión está poblada y penetrada de pasión por los hombres. Tiene un horizonte abierto, universal, de "frontera". Es en la misión donde está permanentemente invitada a ser palabra profética en el interior de la Iglesia y del mundo, desde la fraternidad. 

Llamadas al seguimiento radical de Jesús, el profeta por excelencia, herederas del espíritu de Elías y enraizadas en la espiritualidad carmelitana, leyendo los rasgos proféticos de nuestro Padre Fundador, las Carmelitas Misioneras nos sentimos urgidas a vivir el profetismo, en este momento desafiante de la historia. Es un profetismo colectivo, que exige al Carmelo Misionero una presencia más significativa, audaz y valiente; más creativa y comprometida; que será tal, en la medida en que cada hermana asuma la misión profética a que está llamada, y expresa en su vida los rasgos carismáticos de nuestra identidad Carmelita Misionera, puesta al servicio del Reino de Dios, aquí y ahora. 

Este profetismo nos compromete con estos rasgos:

  • Ser mujeres de experiencia de Dios.

  • Testigos de comunión

  • Apasionados por el Reino.

  • En actitud de discernimiento.

  • Profetas de esperanza..

El mejor profetismo en la Carmelita Misionera es el que se expresa con signos de fraternidad, contemplación y misión.

El Carmelo Misionero nació como don del Espíritu a la Iglesia para vivir el proyecto de vida evangélica trazado por su fundador, P. Francisco Palau y Quer, odc. En el que se  conjugan armónicamente el espíritu contemplativo y el dinamismo misionero. A ejemplo de su fundador que veía "la Iglesia peregrina en los caminos y presente en todos y en todas partes donde la caridad ejerce sus actos y funciones", prolongan en el mundo la misión de Cristo: "Anunciar la Buena Nueva, enseñar y curar toda enfermedad y dolencia" (Mt. 9,35). (Tomado del decreto de aprobación de nuestras constituciones del Cardenal Eduardo Pironio).

En la actualidad las formas propias del apostolado de las Carmelitas Misioneras son: La Educación Cristiana, la Asistencia en el campo de la salud, la Actividad Misionera, otras actividades de evangelización en el campo de lo social con atención preferencial a los pobres, la Catequesis y la Promoción de la vida espiritual.

  

Servicio a la Iglesia particular

Las Carmelitas Misioneras llegamos a Santiago de Querétaro, México el 17 de diciembre de 1995 invitados por el DIF para dar formación integra a los niños en situaciones especialmente difíciles (abandonados, maltratados) del albergue "Caminando Juntos", Institución perteneciente al DIF.

Como todo inicio, este tipo de misión fue difícil para las Hermanas por encontrarse en una cultura diferente, por la poca experiencia en este estilo de trabajo y por la falta de criterios claros y comunes entre las directivas de la Institución y las Hermanas, respecto a la formación de los niños. Sin embargo en el transcurso de estos años las Hermanas  han mantenido una actitud de apertura, sacrificio y entrega, a favor de estos niños. 

A partir de 1999 se abrió una segunda comunidad en la colonia de Los Candiles en ese entonces perteneciente a la Parroquia de "Nuestra Señora de la Anunciación". Hoy, cinco Hermanas, apoyan la labor pastoral en la Parroquia de "Nuestra Señora de la Anunciación" de Tejeda y en la Parroquia de "Nuestra Señora de la Esperanza" de los Candiles. La labor evangelizadora se centra sobre todo, el las Pastorales Proféticas y Litúrgicas. 

La comunidad de las Carmelitas Misioneras se siente valorada y acogida por las personas,  se esfuerzan por evangelizar creando lazos de comunión y participación entre todos; admira, en las dos Parroquias, la apertura y disponibilidad de la gente para crecer en la fe y en el compromiso cristiano, de una manera especial los líderes y laicos cuyo servicio a la Iglesia es verdadero testimonio de entrega y donación.

 

Asilo San Sebastián – Hospital del Sagrado Corazón

Otoño N° 17, Centro

76010 Santiago de Querétaro, Qro.

Tel. Asilo: (442) 212-01-94 y 212-18-61

Tel. Hospital: (442) 224-37-44

 

Parroquia  de la Anunciación

Catequesis parroquial

Calle Adelaida Escamilla N° 618, Fracc. Los Candiles

76190 Villa Corregidora,  Qro., México

Tel. (442) 228-08-95

 

 

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