"Turris fortissima nomen Domini ad ipsam cucurrit iustus, et exaltabitur"

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RUEDA DE PRENSA

Viernes 15 de diciembre de 2006 - Pbro. José Morales Flores


DOMINGO 17 DE DICIEMBRE, DÍA DE LA COOPERACIÓN DIOCESANA

Como cada año, nuestro Sr. Obispo nos ha recordado que todos debemos cumplir con este santo deber de dar nuestra cooperación económica o nuestro diezmo.

Es  un signo de expresión de amor y compromiso nuestro con la Iglesia Católica Diocesana.

Esta Cooperación sirve para la construcción de templos y conjuntos pastorales en zonas marginadas; para la atención a los sacerdotes jubilados y enfermos; para las obras apostólicas de la Iglesia. Una parte para la previsión social del clero y el sostenimiento de nuestra casa de formación sacerdotal, el seminario diocesano; entre otras prioridades. Para apoyar, con verdadero espíritu evangélico, a las personas que sufren la pobreza.

¿Cuánto se debe aportar? Los que ganan más de dos salarios mínimos, darán al año un día de salario; los que ganan menos darán lo que puedan. Los profesionistas, comerciantes, industriales o que que tengan alguna otra fuente de ingreso, darán un día de utilidades al año. Los campesinos o agricultores aportarán en especie la décima parte de la cosecha.

Debe ser una santa respuesta de amor: la Iglesia es nuestra madre, somos parte de ella y con lo que Dios nos da debemos colaborar para su noble misión salvadora.

QUE NO SE NOS OLVIDEN LAS POSADAS TRADICIONALES

El próximo sábado 16 empiezan estas bonitas tradiciones. Recordemos su historia:

Según nos narra el historiador mexicano Jesús García Gutiérrez, el origen de nuestras "posadas" data de principios del siglo XIX. Aunque también se habla de que ya en 1588 los padres Agustinos de Acolman celebraban las "Jornadas Navideñas".

Comenzaron a celebrarse en el interior de nuestras iglesias como preparación a la Fiesta de Navidad, y consistían en cánticos alusivos con acompañamiento de sonajas, pitos y tamborcitos que tocaban los niños. A continuación se tiraban desde el coro diversas clases de frutas, dulces y bizcochos.

Se vio la conveniencia de celebrarlas mejor fuera del templo, llevando imágenes de san José y la Virgen María en un recorrido llamado "Jornada".

Ya en 1850 aparecen nacionalmente: las casas tenían bosquecillos de ramas fragantes de pino y miles de farolillos encendidos que juntamente con el heno colgaban de las ramas. Se organizaba la procesión provista de velitas de colores, llevando a los santos peregrinos; se cantaban las letanías de la Virgen y a continuación se pedía la "posada".

Finalmente, se rompía la piñata y se repartía la colación. Por cierto, las piñatas se inspiran en un juego maya y tienen su fondo catequístico: significa la lucha por destruir a golpes a los distintos pecados capitales. Y también la esperanza de recibir dones y regalos, muchos de ellos como sorpresa.

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