DOMINGO 17 DE DICIEMBRE, DÍA DE LA
COOPERACIÓN DIOCESANA
Como cada año, nuestro Sr.
Obispo nos ha recordado que todos debemos cumplir con este santo deber
de dar nuestra cooperación económica o nuestro diezmo.
Es un signo de
expresión de amor y compromiso nuestro con la Iglesia Católica
Diocesana.
Esta Cooperación sirve
para la construcción de templos y conjuntos pastorales en zonas
marginadas; para la atención a los sacerdotes jubilados y enfermos; para
las obras apostólicas de la Iglesia. Una parte para la previsión social
del clero y el sostenimiento de nuestra casa de formación sacerdotal, el
seminario diocesano; entre otras prioridades. Para apoyar, con verdadero
espíritu evangélico, a las personas que sufren la pobreza.
¿Cuánto se debe aportar?
Los que ganan más de dos salarios mínimos, darán al año un día de
salario; los que ganan menos darán lo que puedan. Los profesionistas,
comerciantes, industriales o que que tengan alguna otra fuente de
ingreso, darán un día de utilidades al año. Los campesinos o
agricultores aportarán en especie la décima parte de la cosecha.
Debe ser una santa
respuesta de amor: la Iglesia es nuestra madre, somos parte de ella y
con lo que Dios nos da debemos colaborar para su noble misión salvadora.
QUE NO SE NOS OLVIDEN LAS POSADAS
TRADICIONALES
El próximo sábado 16 empiezan estas
bonitas tradiciones. Recordemos su historia:
Según nos narra el historiador mexicano
Jesús García Gutiérrez, el origen de nuestras "posadas" data de
principios del siglo XIX. Aunque también se habla de que ya en 1588 los
padres Agustinos de Acolman celebraban las "Jornadas Navideñas".
Comenzaron a celebrarse en el interior de
nuestras iglesias como preparación a la Fiesta de Navidad, y consistían
en cánticos alusivos con acompañamiento de sonajas, pitos y tamborcitos
que tocaban los niños. A continuación se tiraban desde el coro diversas
clases de frutas, dulces y bizcochos.
Se vio la conveniencia de celebrarlas
mejor fuera del templo, llevando imágenes de san José y la Virgen María
en un recorrido llamado "Jornada".
Ya en 1850 aparecen nacionalmente: las
casas tenían bosquecillos de ramas fragantes de pino y miles de
farolillos encendidos que juntamente con el heno colgaban de las ramas.
Se organizaba la procesión provista de velitas de colores, llevando a
los santos peregrinos; se cantaban las letanías de la Virgen y a
continuación se pedía la "posada".
Finalmente, se rompía la piñata y se
repartía la colación. Por cierto, las piñatas se inspiran en un juego
maya y tienen su fondo catequístico: significa la lucha por destruir a
golpes a los distintos pecados capitales. Y también la esperanza de
recibir dones y regalos, muchos de ellos como sorpresa.