IX CARTA PASTORAL DEL SR. OBISPO DE
QUERÉTARO MARIO DE GASPERÍN GASPERÍN
Título: "Testigos de la Esperanza"
Introducción: En lo social
hay muchos términos que deben precisarse, por ejemplo "laico" y
"laicidad".
Primera Parte: Las raíces del laicismo.
Históricamente encontramos al laicismo eliminando toda religiosidad de
la vida pública y social.
Paganismo (F. Nietzsche)
exalta valores de la tierra y niega lo supraterrenal,
El cristianismo enseña a
elevar el "eros" o atracción motivada por los sentidos o la pasión al
"ágape" o amor oblativo y donación plena. Cristo.
El fruto amargo del
laicismo: destruye la moral, separando la ética de la técnica y la moral
de las ciencias. Su influencia llega a la educación, lo sexual, lo
político. Desconoce el Magisterio de la Iglesia.
Segunda Parte: La Iglesia y la democracia.
(Centessimus Annus) La posibilidad que tienen los ciudadanos de elegir,
controlar y sustituir de modo pacífico a sus propios gobiernos, cuando
así lo exija el bien común.
La democracia moderna,
nace de una ideología liberal inspirada en el positivismo jurídico y
contraria al derecho natural y al orden ético. Nuestro señor obispo
señala estos remedios:
1. La sana autonomía de
las realidades temporales.
2. Autonomía que no es
absoluta.
3. La sana laicidad del
Estado, legítima y provechosa.
4. Una laicidad positiva
(que dé libertad religiosa).
5. Laicos, es decir
"aconfesional", basada en la dignidad humana.
La laicidad negativa no
deja libertad religiosa; menos acepta la Revelación. Hay varias
exigencias éticas irrenunciables (por ejemplo: vida, educación).
Los fieles católicos
laicos: respetan la ley natural y su expresión en el Decálogo. Los
laicos tienen el deber de defender esos valores, las virtudes morales y
tratar de hacer vivir la coherencia entre la fe y la vida diaria.
Relación entre fe y
política: La Iglesia no sustituye a la Iglesia en su tarea de cuidar la
justicia. La actividad política es considerada como un arte noble y
difícil y como una forma eminente de caridad.
Deben encontrarse la razón
y la fe y hacer que reine un diálogo constructivo. Todo mundo debe
sentarse a la mesa del diálogo: "en un régimen democrático quien no sabe
dialogar no logra gobernar con sabiduría y eficacia".
Tercera Parte: Ser como Dios o ser imagen de Dios.
Hoy se ve a Dios como un competidor del
hombre. Inspirado en Nietzsche, no necesita de Dios, le basta su propio
poder para conocer el bien y el mal y labrarse su propio destino. La
Iglesia busca la libertad del ser humano hecho a imagen de Dios. Esta
verdad de nuestra procedencia divina debe resplandecer y ayudar a cuidar
al hombre como es. María, Madre de la esperanza es ejemplo y modelo de
esta entrega a Dios y de servicio incondicional a los hombres. Es
el icono anticipado del pueblo mexicano, creyente y sufrido, que esconde
en su alma la fuerza liberadora de Jesucristo.
Conclusión. "Pastores
Gregis" nos recuerda que el obispo debe afianzar en el Evangelio,
defender de los múltiples males que acechan, dar a conocer las falsas
antropologías, rescatar los valores despreciados y sobre todo a Dios.
LA XVIII ASAMBLEA DIOCESANA FUE UNA
REVISIÓN DE LO REALIZADO Y LA ACENTUACIÓN DE TAREAS PARA EL FUTURO
Con la asistencia de unas dos mil
personas, se comenzó con una procesión en la que cada Parroquia llevaba
su imagen propia. Siguió una celebración de la Palabra. Al evaluar el
Año de la Pastoral Social se vio el general propósito de ayudar a los
pobres y a los enfermos; se despertó la conciencia cívica para
contribuir a conseguir una auténtica democracia. En la Eucaristía, el
Sr. Obispo abrió el Año de la Pastoral Litúrgica y de la Piedad Popular
que debe conducir a una mayor vivencia del encuentro con Cristo y su
Palabra.
Se dieron a conocer las ideas que la
Diócesis aportó para la realización de la V Conferencia del CELAM.