EL EVANGELIO DOMINICAL CICLO "A"


Pbro. Lic. José Luis Salinas Ledesma

 

El Concilio Vaticano II nos enseña que: “La Iglesia siempre ha venerado la Sagrada Escritura, como lo ha hecho con el cuerpo de Cristo, pues, sobre todo en la sagrada liturgia, nunca ha dejado de tomar y repartir a los fieles el pan de vida que ofrece la mesa de la palabra de Dios y del cuerpo de Cristo” (DV 21). 

La Iglesia crece y se construye al escuchar la palabra de Dios... Dios, a su vez, se vale de la comunidad de fieles que celebran la Liturgia, para que su palabra se propague y sea conocida y su nombre sea alabado por todas las naciones.[1] Todo el año litúrgico, pero sobre todo en los tiempos de Pascua, de Cuaresma y de Adviento, la selección y distribución de las lecturas tiende a que, de modo gradual, los cristianos conozcan más profundamente la fe que profesan y la historia de la salvación.[2]  

La lectura del evangelio para los domingos y fiestas se propone en un ciclo de tres años. Cada año va marcado por una de las letras A, B, C. Todos aquellos años que son múltiplos de 3 llevan la letra C, haciendo de cuenta que el primer ciclo comenzó con el primer año de la era cristiana. Tendremos entonces que el año 1 sería A; el año 2, B; el año 3, C. Los ciclos se cuentan a partir de la primera semana de Adviento que cae a fines del año civil precedente. El ciclo A tiene como característica la lectura de Mateo; el B, la de Marcos; el C, la de Lucas. 

El año litúrgico que ahora comenzamos está marcado con la letra A, por tanto, el evangelio dominical que se ha de leer será el de san Mateo. Para lograr una buena interpretación del texto, conviene que tengamos en cuenta de manera sencilla  pero clara, algunos elementos particulares del evangelista y la comunidad a la que escribe. 

1. Evangelio de san Mateo

La tradición declara que el autor del El evangelio de san Mateo, es el publicano de Cafarnaún llamado Leví, convertido en uno de los doce (Mt 9,9). Sin embargo, los datos del mismo evangelio apoyan más la suposición de que su autor fue un cristiano perteneciente a la segunda generación, que conocía la lengua griega, y que estaba muy bien familiarizado con el Antigua Testamento. Escribe el evangelio en lengua griega, hacia los años 80-90 d. C., en medio de las comunidades de Siria-Palestina, quizás en Antioquia de Siria. Este evangelio tiene un carácter catequético, fue el más leído y comentado en los primeros siglos de la Iglesia. Contiene, al igual que san Marcos, las grandes des líneas de la vida de Jesús, pero alterna los relatos con los discursos. San Mateo reproduce de manera más completa que san Marcos la enseñanza de Jesús (elemento en común con san Lucas), e insiste en el tema del “reino de los Cielos”.  

2. La comunidad de san Mateo

Es una comunidad de la segunda generación de cristianos, uno de sus principales problemas era la organización interna. Es una comunidad compuesta especialmente por cristianos procedentes de judaísmo que conocen bien la Escritura. El evangelista al componer su obra, quiere dar respuesta a los problemas con los que se  enfrentaba aquella comunidad: 

Hacia  el exterior, la comunidad vive un enfrentamiento con el judaísmo. El capítulo 23 es un pasaje propio de san Mateo en el que se marcan las diferencias entre los cristianos y los fariseos, y se hace una descripción descalificadora del comportamiento de los fariseos. Existe un enfrentamiento y ruptura entre la Iglesia cristiana y la Sinagoga judía. Es evidente que la situación que se refleja en este y muchos otros pasajes, va más allá del enfrentamiento de Jesús con los maestros de la ley y los fariseos de su tiempo, o con los jefes de los sacerdotes, quienes representan a los judíos del año 80 con los que se enfrenta la comunidad del evangelista.  

Algunas comunidades cristianas que después de la resurrección continuaban unidas de alguna manera al judaísmo, poco a poco se fueron diferenciando de él,  y adquirieron una fisonomía propia. Después de la destrucción Jerusalén y su templo en el año 70 d. C., el judaísmo que había sido mucho más plural, se replegó sobre el grupo de los fariseos y maestros de la ley, adoptando una postura intransigente con los demás grupos judíos, y muy especialmente con los cristianos, que fueron expulsados de las sinagogas e incluso perseguidos. La comunidad a la que se dirige san Mateo ha roto ya definitivamente con el judaísmo, es una ruptura que va acompañada de un enfrentamiento polémico. El evangelista quiere mostrar que en la persona y en la obra de Jesús se realiza el cumplimiento de todas las Escrituras. 

Hacia el interior, la situación interna de la comunidad era también problemática. Se estaba acabando el entusiasmo de los primeros años, algunos se habían dejado atrapar por los criterios de este mundo (Mt 24,42-44); además el retraso de la venida del Señor obligaba a los discípulos a vivir según el ejemplo de Jesús, y la Iglesia tenía que organizarse. Al principio, los integrantes de la comunidad eran en su mayoría de origen judío, pero después la mayoría estaba constituida por cristianos de origen pagano. Estos dos grupos se reflejan en el relato de la infancia de Jesús, cuando presenta la figura de José y la de los magos. José aparece en todo momento como el judío justo, que ha sabido acoger a Jesús sin ser infiel a la ley de Moisés      (Mt 1,18-25); los magos, por su parte, representan a los paganos, que se han puesto en camino, han descubierto a Jesús a través de los judíos, y han venido a adorarlo (Mt 2,1-12). Los paganos son siempre presentados de forma positiva en este evangelio: el centurión y la mujer pagana a quienes Jesús alaba por su fe (Mt 8,5-13; 15,21-28). 

La composición plural de la comunidad se refleja también en las diferentes posturas ante la interpretación de la ley de Moisés. Algunos pensaban que la interpretación que hacían los maestros de la ley ya no era válida (Mt 5,17-48; 15,1-20), otros la aceptaban con algunas reservas (Mt 23,1-7). Sobre la misión, para algunos , el anuncio del evangelio sólo era para los miembros del pueblo de Israel (Mt 10,5-6; 15,24), otros pensaban que, al rechazar el mensaje los judíos, había llegado la hora de anunciar la buena nueva a todos los pueblos (Mt 28,18-20). Algunos se preocupaban de la observancia sólo externa de los preceptos (Mt 15,1-20), otros ponían todo su empeño en la mera alabanza (Mt 7,21-23). 

Mateo en su evangelio trata de hallar un punto de encuentro, reunió diversas tradiciones, presentando a Pedro como el gran maestro que recibe en diversas ocasiones una instrucción especial de Jesús (Mt 16,16-19; 17,24-27), por tanto, puede servir de árbitro en caso de discusión.La comunidad tenía la tentación de seguir la estructura de poder de las sinagoga judías, donde los diferentes puestos establecían una jerarquía entre sus miembros. Mateo advierte a su comunidad sobre ese peligro (Mt 23,1-7), y propone una organización alternativa, siguiendo el modelo de las relaciones familiares, en las que se practicaba la solidaridad recíproca. La comunidad cristiana no es una pirámide de poder y privilegios, es una fraternidad en la que todos se sienten hermanos, hijos de un mismo Padre (Mt 23,8-12). 

3. El mensaje de san Mateo

Mateo responde la situación que estaba viviendo su comunidad mostrando que Jesús es el Mesías, explicando que la Iglesia ha heredado la misión de Israel, e invitando a los cristianos a vivir según las enseñanzas de Jesús. Su evangelio puede caracterizarse como una instrucción narrativa sobre la venida del reino de los Cielos. Recurre frecuentemente a los textos del Antiguo Testamento para probar que la Ley y los Profetas se cumplen, no sólo se realizan en cuanto se esperaba, sino que alcanzan una perfección que los corona y los supera. Se aplica una interpretación nueva y más interior. 

Para san Mateo Jesús es el Hijo de Dios y Dios con nosotros desde el principio, el “Emmanuel”. El título de Hijo de Dios aparece en los momentos decisivos del relato: el bautismo (3,17); la confesión de fe de Pedro (16,16); la transfiguración (17,5); el proceso de Jesús y su crucifixión (26,63). Unido a éste título está otro, Hijo de David que aparece diez veces en virtud del cual Jesús aparece como el nuevo Salomón, sabio y curador. Jesús habla como la sabiduría encarnada (11,25-30). El título de Hijo del Hombre proviene del libro de Daniel (4,17; 7,13-14) se encuentra en estrecha relación con el tema del reino. 

Este reino de los Cielos (de Dios) ha sido preparado y anunciado por la antigua alianza; debe establecer entre los hombres la autoridad soberana de Dios como Rey finalmente reconocido, servido y amado. El anuncio de la venida del reino comporta una conducta humana que se expresa en la búsqueda de la justicia y la obediencia de la Ley. La justicia es la respuesta humana de obediencia a la voluntad del Padre (3,15; 5,6.10; 6,1; 21,32).

La Ley (Torá), mosaica queda afirmada (5,17-20), pero la interpretación que le dan los fariseos ya no vale, sino la que da Jesús, , quien insiste sobre todo en los preceptos éticos, en el Decálogo y en los grandes mandamientos del amor a Dios y al prójimo.

En san Mateo se distingue un interés explícito por la Iglesia (16,18; 18,17) la comunidad de creyentes, a la que procura dar principios de conducta y jefes autorizados. Mateo no se hace ninguna ilusión respecto de la Iglesia. El que menos se piensa puede claudicar, los profetas pueden decir mentira (7,15), en la Iglesia santos y pecadores se hayan mezclados (13,33-43; 22,11-14; 25). No obstante la Iglesia es enviada en misión al mundo entero (28,18-20). Los rechazados del antiguo Israel (21, 31-32) junto con los gentiles convertidos, se convierten en el nuevo pueblo de Dios (21,43).

Es comprensible que este evangelio tan completo y también estructurado, fue recibido y utilizado con predilección por la Iglesia naciente.


[1] Ordenación de las Lecturas de la Misa  No. 7

[2] Ibid. No. 60

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