COMUNICADO DE PRENSA: AL OBISPO LE
INTERESA, POR IGUAL, TANTO LA FAMA Y DIGNIDAD DEL SACERDOTE, COMO EL
RESPETO Y LA DIGNIDAD DE LOS FELIGRESES
1. Con el Papa Benedicto XVI, todos
debemos reprobar y avergonzarnos de los actos delictivos que se han
cometido y se cometen por algunos ministros de culto en contra de
víctimas inocentes, sobre todo en el ámbito de la sexualidad. Ningún
obispo ordena a un presbítero para que, abusando de su oficio, dañe
a los feligreses, ofenda su sacerdocio y al presbiterio diocesano y
dañe a la Iglesia. Esto se debe evitar a toda costa.
2. Al obispo interesa, por igual, tanto
la fama y dignidad del sacerdote, como el respeto y la dignidad de
los feligreses, y mucho más cuando éstos son débiles o indefensos.
La justicia y la verdad deben correr y administrarse para todos por
igual.
3. El que acusa debe probar. Nadie
puede ser considerado como culpable por el sólo hecho de haber sido
acusado. Se debe escuchar a las partes implicadas por igual. También
existen la calumnia y el falso testimonio y son delitos igualmente
graves. Se llama "crimen de falsedad" (c. 1390).
4. Cuando un sacerdote es acusado de
cometer un acto ilícito, la parte ofendida puede recurrir a la
institución eclesiástica (Vicaría Judicial, en la Curia Diocesana) a
exponer su caso, para que se inicie el proceso; o puede acudir a las
instituciones civiles, o a las dos. Ambas son independientes. La
Iglesia tiene también procedimientos para impartir justicia en su
interior. Pero la Iglesia no interviene, mucho menos obstaculiza el
proceso civil; sólo pide que se proceda con imparcialidad.
5. Estos criterios son de la Iglesia
universal y deben aplicarse en cada caso particular, teniendo en
cuenta las circunstancias concretas. En el caso que afecta a esta
Iglesia diocesana, el sacerdote implicado ha tomado la decisión de
retirarse voluntariamente de su cargo, para dejar correr libremente
la acción de justicia y el descubrimiento de la verdad. Las personas
que se sienten ofendidas y han hecho la denuncia, tienen también
acceso a los tribunales eclesiásticos, si lo desean.
Comisión Diocesana para la Pastoral de
la Comunicación Social