"Turris fortissima nomen Domini ad ipsam cucurrit iustus, et exaltabitur"


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C O M U N I Ó N     Q U E R É T A R O

Servicio Informativo de la Diócesis de Querétaro

Santiago de Querétaro, Qro., 15 de octubre de 2006

N° 452 Año 8 Director: Pbro. Francisco F. Gavidia Arteaga

También puede consultar Comunión Querétaro en: http://comunionqro.obispado.info


PORTADA OPINIÓN ACTIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR OBISPO AVISOS GENERALES
LITURGIA EL CAMINAR DE NUESTRA IGLESIA CATEQUESIS: A PROPÓSITO DE SAN RAFAEL GUÍZAR DIRECTORIO

 

CATEQUESIS: TEMA ESPECIAL, A PROPÓSITO DE SAN RAFAEL GUÍZAR Y VALENCIA

Tema 1: Datos Biográficos

Tema 2: Amor a la Eucaristía

Tema 3: La Instrucción Religiosa, Predicación y Misiones

 

Presentación...

Después de un proceso que inicio oficialmente en 1952, llegamos al feliz momento de poder llamar «SANTO» a Monseñor Rafael Guízar y Valencia. ¿Qué motivó a los fieles a querer tanto al V Obispo de Veracruz? ¿Porqué ya en vida le llamaban «el santo Obispo de Veracruz»? En estos temas queremos aprender más de este Obispo tan ejemplar, para poder vivir también nosotros nuestra fe de modo tan firme como él lo hizo.


TEMA 1: DATOS BIOGRÁFICOS

Nació el 26 de abril de 1878 en Cotija, Michoacán. Ingreso al Seminario de la Diócesis de Zamora en el año de 1894, en donde fue ordenado sacerdote el 1 de junio de 1901. Tiempo después, fue director espiritual de dicho Seminario y fue nombrado Canónigo de la Iglesia Catedral.

Fundó una Congregación religiosa puesta bajo el cuidado de Nuestra Señora de la Esperanza.

Muchas generaciones aprendieron la doctrina cristiana con el Catecismo que él compuso, el cual perdura hasta nuestros días como una forma de instrucción de fe.

Sufrió varios destierros y en todas partes donde se encontraba, su amor por las almas lo transformaba en un gigante de la caridad. Monseñor Rafael Guízar Valencia no sólo fue un misionero infatigable, sino que también fue un buen pastor que siempre estaba dispuesto a dar la vida por sus ovejas, y fue además, un Padre solícito y bienhechor de los pobres y desamparados.

Ordenado como V Obispo de Veracruz el 30 de noviembre de 1919, llega a su Diócesis el 3 de enero de 1920. Su visión como pastor le concedió darle una importancia capital a la formación de los sacerdotes, en el Seminario Diocesano. Como Obispo de Veracruz sufrió los estragos de la persecución religiosa en México, se dedicaba a la caridad entre los fieles y a conseguir bienes para el sostenimiento de su Seminario, el cual era para él «como la pupila de sus ojos».

Afectado por diversas enfermedades, murió el día 6 de junio de 1938, en la ciudad de

México. Su fama de santidad se ha extendido por todo México y por diversos países, particularmente en donde misionó incansablemente: Guatemala, Cuba, Colombia y el sur de los Estados Unidos.

Muchos milagros se han logrado por su valiosa intercesión, particularmente curaciones asombrosas y ayuda en situaciones de penuria, especialmente para los necesitados.

S.S. el Papa Juan Pablo II, declaró Beato a Mons. Rafael Guízar Valencia el día 29 de enero de 1995, en Roma, Italia en la Patriarcal Basílica Vaticana y dio como fecha de su veneración y culto particular el día 24 de octubre.

Fue ejemplo de pastor abnegado y héroe de las virtudes cristianas. El día 28 de abril del 2006 ha sido reconocido el milagro y será proclamado Santo en la Basílica de San Pedro, en Roma.

 Reflexión:

¿De quienes has aprendido la devoción a Mons. Guízar?

¿Qué sabes de su vida?

¿Qué virtudes que vivió Mons. Guízar debes imitar para vivir el Evangelio de Jesús?


TEMA 2: AMOR A LA EUCARISTÍA

Los cristianos nos hemos visto altamente beneficiados por los Decretos del Concilio Vaticano II, que nos han permitido celebrar la Eucaristía en el idioma propio, con el altar como centro de la celebración y con una rica presencia de la Sagrada Escritura y otros muchos elementos que nos ayudan a vivir mejor nuestra fe. Pero no siempre la celebración de la Eucaristía ha sido tan favorable para vivir la fe:

Rafael Guízar Valencia pudo constatar cómo los cristianos estaban alejados de la Eucaristía y la Comunión frecuente.

Monseñor Rafael Guízar Valencia tenía una alta estima al Papa Pío X, pues mediante los Decretos sobre la comunión diaria (20 de diciembre de 1905) y sobre la edad de hacer la Primera Comunión (8 de agosto de 1910) dio a los cristianos la posibilidad de comulgar con frecuencia.

El amor a Jesús Sacramentado sobresale entre todas la virtudes del «Santo Obispo de Veracruz», llenando su vida de la presencia divina.

La «fracción del pan» –como al principio se llamaba la Eucaristía- ha estado siempre en el centro de la vida de la Iglesia. Por ella, Cristo hace presente a lo largo de los siglos, el ministerio de su muerte y resurrección. En ella se le recibe a El en persona, como «pan vivo que ha bajado del cielo» (Jn 6,51), y con El se nos da la prenda de la vida eterna, por la cual se pregusta el banquete eterno en la Jerusalén celeste (Mane nobiscum Domine, 3).

La Eucaristía es fuente de la unidad celestial y, a la vez, su máxima manifestación. Es comunión jerárquica, basada en la conciencia de las distintas funciones y ministerios, recordaba también continuamente en la plegaría eucarística al mencionar al Papa y al Obispo diocesano.

Es comunión fraterna, cultivada por una «espiritualidad de comunión» que nos mueve a sentimientos recíprocos de apertura, afecto, comprensión y perdón (Mane nibiscum Domine, 21).

«Acerca de su devoción a la Sagrada Eucaristía, puedo asegurar que su deseo más ferviente fue de nunca dejar pasar ni un día sin celebrar la Santa Misa o por lo menos recibir la Sagrada Eucaristía. Yo le vi en estado de grave enfermedad celebrar el santo Sacrificio de la Misa, con gran devoción, y haciendo prolongados «momentos», y muchas veces interrupciones no notables, obligado por la intensidad del dolor. Le oí recomendar a sus Sacerdotes tener una cuidadosa preparación y acción de gracias para la santa Misa, y él mismo, por ningún motivo, omitía esa preparación de acción de gracias». (Testimonio del Padre Carlos Berrones, 5 de diciembre de 1952).

« ¡Ay!, repito: ¡Ay de los pueblos si no se acercan a Jesucristo Nuestro Señor en la Sagrada Eucaristía!». Mons. Rafael Guízar valencia, México, D.F., 1924. 

Reflexión:

¿Participas en la santa misa con alegría y gran devoción?

¿Participo en Misa y comulgo con frecuencia?

¿Me confieso y me preparo espiritualmente para comulgar con provecho?

¿Visito a Jesús Sacramentado presente en el Sagrario?


TEMA 3: LA INSTRUCCIÓN RELIGIOSA, PREDICACIÓN Y MISIONES

Siempre fue preocupación del Obispo que los niños conocieran el Catecismo. ¡Cuánta alegría llevaba con sus estampas, sus medallitas y regalos tan sorprendentes como pollos de colores! Muchos conservan con gran cariño los regalos del Obispo.

Siendo un joven sacerdote, recibe del Papa el nombramiento de «Misionero Apostólico», funda una Congregación religiosa dedicada a misionar. Aprovechando todas las oportunidades, siempre encontraba el modo de predicar el Evangelio, pues veía en la ignorancia de las cosas divinas el origen del pecado.

Las visitas que realizaba a las Parroquias siempre las convertía en verdaderas Misiones, llevando la Palabra de Dios y los Sacramentos especialmente a los niños y los más alejados.

«Tenía un gran deseo y ansia de conocer a Dios y de darlo a conocer y amar y por este ideal daba toda su vida y todo lo que él era y poseía; sus catecismos, las ediciones de los Evangelios y su infatigable propaganda por extender la fe, cosas todas que eran las manifestaciones prácticas de su amor a Dios y a las almas». (Testimonio de Mons. Antonio Guízar Valencia, Obispo de Chihuahua, 8 de noviembre de 1952).

«Recomiendo con toda mi alma fomentar la verdadera educación» (México, D.F., 5 de julio de 1936).

«Es indudable que la obra más importante y absolutamente necesaria para la salvación de la humanidad es la enseñanza de la Doctrina Cristiana». (México, D.F., 1 de enero de 1927).

«La luz del Evangelio es la copiosa lluvia que debe caer sobre las almas de los niños, para que se produzcan en ellas los tesoros abundantes de la gracia sobrenatural, obra extraordinaria que encomendó nuestro Redentor Divino a los sacerdotes que habían de venir al mundo en el curso de los tiempos». (Artículo: La Salvación de los Niños 1937).

«¡Oh padres y madres de familia!; mirad todo lo que podéis hacer a favor de vuestros hijos, si en lugar de llevarles al paganismo con los modernos sistemas calcados en los caminos del placer mundano, procuráis formar en ellos un espíritu piadoso, haciendo que en vuestros hogares se respire el suave perfume de las virtudes cristianas que engendran la verdadera paz en las familias, las que después de endulzar nuestros sufrimientos en esta vida, nos preparan el camino para reunirnos en el cielo con aquellos seres queridos que nos arrebato la muerte». (Artículo La Salvación de los Niños, 1937).

 

Reflexión:

¿He procurado conocer la fe católica?

¿Con mis hijos y ahijados he cumplido la responsabilidad de educarlos en la fe y ser para ellos testigo creíble de buen católico?

¿Hago oración a favor de los misioneros?

¿Participo en retiros y Ejercicios Espirituales?

 

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