"Turris fortissima nomen Domini ad ipsam cucurrit iustus, et exaltabitur"


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C O M U N I Ó N     Q U E R É T A R O

Servicio Informativo de la Diócesis de Querétaro

Santiago de Querétaro, Qro., 3 de diciembre de 2006

N° 459 Año 8 Director: Pbro. Francisco F. Gavidia Arteaga


 

LITURGIA


SANTO DE LA SEMANA

San Ambrosio, 7 de diciembre

San Ambrosio cuyo nombre significa "Inmortal" es uno de los más famosos doctores que la Iglesia de occidente tuvo en la antigüedad junto con San Agustín, San Jerónimo y San León.

Cuando apenas tenía 30 años fue nombrado gobernador de todo el norte de Italia, con residencia en Milán, y posteriormente, fue elegido Obispo de esta ciudad por clamor popular. San Ambrosio se negó a aceptar el cargo pues no era sacerdote, pero se hicieron memoriales y el Emperador mandó un decreto señalando que el santo debía aceptar ese cargo. Desde entonces se dedicó por horas y días a estudiar las Sagradas Escrituras hasta llegar a comprenderla maravillosamente.

San Ambrosio componía hermosos cantos y los enseñaba al pueblo; además, escribió muy bellos libros explicando la Biblia, y aconsejando métodos prácticos para progresar en la santidad. Especialmente famoso se hizo un tratado que compuso acerca de la virginidad y de la pureza. Además de su sabiduría para escribir, tenía el don de la diplomacia siendo llamado muchas veces por el alto gobierno como embajador del país para obtener tratados de paz cuando se suscitaba algún conflicto.

San Ambrosio falleció el viernes santo del año 397, a la edad de 57 años.


SANTORAL DE LA SEMANA

Del 3 al 9 de diciembre

San Francisco Javier
3 de Diciembre

San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia
4 de Diciembre

San Sabás, Abad
5 de Diciembre

San Nicolás, Obispo
6 de Diciembre

San Ambrosio
7 de Diciembre

Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María
8 de Diciembre

San Juan Diego

Santa Leocadia
9 de Diciembre


REFLEXIÓN BÍBLICA: Primer Domingo de Adviento 

1. Lectura de la Palabra de Dios (Lc. 21, 25-28, 34-36) (Se lee el Evangelio las veces que se crea conveniente, en grupo y luego personalmente).

El Evangelio de este domingo nos habla de la segunda venida de Jesús el “Hijo del Hombre”, de las señales que acompañarán su venida y de cómo debemos estar preparados para cuando llegue.  El centro de atención es la llegada del “Hijo del Hombre”, de Jesús, que se encarnó en el seno de la Virgen María haciéndose hombre. El evangelio describe ese día con imágenes y términos apocalípticos, el mismo Jesús afirma que habrá cambios repentinos y violentos en la creación que conducirán al surgimiento de un nuevo orden. Estos acontecimientos llenarán de pánico a la humanidad, las gentes se darán cuenta de que están sucediendo cosas extrañas, pero no comprenderán realmente lo que está a punto de llegar a la tierra. En medio de la angustia aparecerá el Hijo del Hombre, en su gloria, su venida gloriosa se refiere al poder y a la majestad de resucitado; que está sentado a la derecha del Padre desde donde reina ya ahora. Jesús pide a sus discípulos que levanten la cabeza cuando sucedan estas cosas, porque es hora de la liberación, no deben tener miedo. Al contrario, cuando vean estos signos extraños, deberán ver en ellos el comienzo de la redención final realizada por Cristo en la cruz.

Nadie sabe cuándo será el día en que sucedan estas cosas:; pero Jesús invita a estar vigilantes, para que no seamos sorprendidos.  La presencia gloriosa de Jesús afectará toda la tierra y determinará el destino eterno de todos los seres humanos. Todo seguidor de Jesús tiene que estar en guardia contra el pecado y los placeres mundanos que pueden hacer que su corazón se aparte del camino evangélico, para ello es necesaria la oración vigilante. Así podrán presentarse ante el Señor como juez sin temor a ser rechazados, la vigilancia y la oración son dos comportamientos determinantes para el encuentro decisivo con el Señor resucitado.

2. Meditación de la Palabra escuchada.

Nos preguntamos: ¿Qué dice a mi vida la Palabra de Dios? ¿Qué cuestionamientos nos hace?.

Debemos situarnos en el tiempo litúrgico que iniciamos, el tiempo de “adviento”. Adviento es una palabra que viene del latín ”adventus”, que significa “venida”. Comenzamos un nuevo año litúrgico, con el adviento la Iglesia nos invita a prepararnos para celebrar con alegría el nacimiento de Jesús en Belén, sin embargo, también nos insiste, que en este tiempo estemos vigilantes y atentos esperando la “segunda venida! De Cristo que regresará glorioso para juzgarnos y para dar comienzo a un “cielo nuevo y a una tierra nueva”.

En este domingo el evangelio nos invita a dirigir nuestra atención a la segunda venida de Jesucristo, quien “vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos y su reino no tendrá fin”, como rezamos en el credo. Cuando Jesús vino por primera vez, nació y vivió como hombre, sin dejar de ser Dios, con sus palabras y sus señales milagrosas hizo presente entre nosotros el Reino de Dios, con su pasión, muerte y resurrección nos alcanzo el perdón de nuestros pecados, nos dio la salvación. En el presente nos toca a cada uno aceptar y vivir esa salvación, de esa manera nos. Preparamos para el encuentro futuro y la salvación definitiva. La segunda venida “adviento” es una certeza, Jesús lo anuncia en el evangelio. Esa venida será acompañada con algunas señales que causarán miedo para quienes no las entienda y no estén preparados. A pesar del lenguaje apocalíptico y catastrófico, la venida de Jesús el Hijo del Hombre es un gran acontecimiento de liberación. No debemos quedarnos con la atención puesta solamente en el temor de los acontecimientos últimos, debemos entender que en gran medida son un medio literario de la época para anunciar la importancia de lo que vienes. Nuestra fe no está puesta en los acontecimientos descritos, sino en la venida del Hijo del hombre por eso la actitud del cristiano es de esperanza y no de temor. La segunda venida de Jesús tras nuestra liberación definitiva, de la que ya participamos por su cruz, y por la que luchamos en medio de la historia humana. Jesús exhorta a sus discípulos a la verdadera conversión, a la vigilancia y a una vida santa, a fin de esta preparados para su llegada. En el presente nos ganamos la vida futura, no debemos sucumbir ante las atracciones de este mundo: el libertinaje, la embriaguez y por las preocupaciones de la vida. Como no sabemos ni el día ni la hora de la segunda venida, a través de las opciones hechas hoy, es como el creyente prepara su encuentro lleno de esperanza con su Señor. La oración constante nos ayudará a permanecer vigilantes, para reconocer los signos de la presencia de Jesús en nuestra vida y en nuestra historia. El adviento, pues, es un momento especial de conversión que nos hace tomar conciencia del encuentro diario con el Señor, y a su vez, dirige nuestra mirada al encuentro definitivo que tendrá lugar con la segunda venida del Hijo del hombre.

3. A qué me compromete la Palabra que he escuchado.

¿Qué cambio debo hacer en mi vida, para vivir la enseñanza del evangelio?

  • Participar en algún retiro o reflexión, que me ayude a vivir este tiempo de preparación a celebrar cristianamente la navidad.
  • Hacer una buena confesión de mis pecados, motivado por el deseo verdadero de vivir un proceso de conversión.
  • Si tengo algún vicio o una actitud negativa, buscar los medios necesarios y adecuados para lograr la superación.
  • Ayudar con generosidad a aquellas personas que tienen algún vicio o adicción, siendo comprensivos y  tolerantes.
  • Vivir la caridad cristiana compartiendo mis bienes si fuera necesario, con las personas más pobres.
  • Participar con entusiasmo y constancia en la celebración Eucarística dominical.
  • Intensificar la oración personal y familiar en nuestros hogares, haciendo crecer el amor y la fraternidad.
  • Visitar a los enfermos para fortalecer su fe y su esperanza en la vida eterna con Cristo.

 4. Oración Final: Se hacen intenciones libres y al final recitamos el Salmo 24.


UNA NOTA MUSICAL PARA TI...

Quienes reciben el Taller II ofrecido por la Comisión Litúrgico Musical Diocesana, esperan siempre con interés al Mtro. Saúl quien con gran profesionalismo presenta el aspecto “Técnico musical”.  Cuanta falta nos hace recalcar este aspecto, pues nuestro canto, nuestra música tiene un objetivo especial: Cantar las grandezas del Señor, cantar los misterios de nuestra salvación, cantar dentro de una comunidad que eleva su voz como el incienso en honor del tres veces Santo.  Qué importante es hacerlo ¡Lo mejor!.

Es por eso que la técnica es necesarísimo. Nuestro canto, nuestra música dentro de la celebración litúrgica tiene que ser de gran nivel, claro que con esto también hay que recalcar que lo sencillo tiene ese nivel, lo sencillo muchas veces será lo mejor en nuestras asambleas, porque así nuestra comunidad tiene la oportunidad de poder participar.  Felicidades a todos esos coros que le están poniendo todas las ganas, que cada vez sean ese medio que ayude a la comunidad para llenarse de fe, de amor a Dios y de entusiasmo por servir a sus hermanos. ¡Aprovechen todos esos ejercicios que aparecen en su folleto!.

 

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