"Turris fortissima nomen Domini ad ipsam cucurrit iustus, et exaltabitur"


Directorio


6 de Agosto del 2006


 

C O M U N I Ó N     Q U E R É T A R O

Servicio Informativo de la Diócesis de Querétaro

Santiago de Querétaro, Qro., 6 de agosto de 2006 / Fiesta de la Transfiguración del Señor

N° 442 Año 8 Director: Pbro. Francisco F. Gavidia Arteaga


 

LITURGIA

Santo de la Semana: San Cayetano

Santoral de la Semana

Una Nota Musical para ti

Reflexión Bíblica: Fiesta de la Transfiguración del Señor


SANTO DE LA SEMANA

San Cayetano, 7 de Agosto

San Cayetano, muy popular entre los comerciantes y ganaderos, nació en 1480 en Vicenza, cerca de Venecia, Italia. Huérfano de padre a temprana edad, el santo quedó bajos los amorosos cuidados de su madre quien se preocupó por darle una adecuada y cristiana formación.

Cursó estudios en la Universidad de Padua donde obtuvo dos doctorados, y luego, partió a Roma donde ocupó el cargo de Secretario privado del Papa Julio II, y notario de la Santa Sede. A los 33 años fue ordenado sacerdote, y estando en Roma, se inscribió en una asociación llamada "Del Amor Divino", cuyos socios se esmeraban por llevar una vida lo más fervorosa posible y por dedicarse a ayudar a los pobres y a los enfermos.

Viendo que el estado de relajación de los católicos era sumamente grande y escandaloso, se propuso fundar una comunidad de sacerdotes que se dedicaran a llevar una vida lo más santa posible y a enfervorizar a los fieles, fundando la orden de los Padres Tetinos. Además, San Cayetano fundó varias asociaciones dedicadas a realizar préstamos a los más pobres con muy bajos intereses. Sus momentos libres los dedicaba, donde quiera que estuviera, a atender a los enfermos en los hospitales, especialmente a los más abandonados y repugnantes.

En sus últimos años, el santo fue presa de muchas enfermedades y sufrimientos. Falleció el 7 de agosto del año 1547, en Nápoles, a la edad de 67 años.


SANTORAL DE LA SEMANA

San Hormidas

Fiesta de la Transfiguración de Cristo
6 de Agosto

 

San Cayetano y Sixto
7 de Agosto

 

Santo Domingo de Guzmán, Fundador
8 de Agosto

 

Santa Edith Stein, Mártir

San Emigdio, Mártir
9 de Agosto

 

San Lorenzo, Diácono y Mártir
10 de Agosto

 

Santa Clara, Virgen Fundadora de las Clarisas
11 de Agosto

 

Beato Inocencio XI, Papa
12 de Agosto


UNA NOTA MUSICAL PARA TI 

Comisión Diocesana de Música Litúrgica

Cualidad importantísima en la música litúrgica es la Santidad.

El canto y la música entran de lleno en la celebración litúrgica en donde se está llevando a cabo la celebración del misterio salvifico, santo por excelencia. La música y el canto deberán servir con todo su esplendor a la acción sagrada.

El canto y la música aquí, se encentra con la celebración de ese misterio trascendente, salvífico. El músico y el cantor litúrgico deja lo profano para tomar parte de lleno en la celebración litúrgica pasado a ser un verdadero ministro.

El músico, el cantor, el coro en la celebración litúrgica tiene que entrar en un ambiente de santidad, de respeto, de fe, muy lejos del ambiente mundano (fiesta profana) o de concierto; participar en una acción litúrgica ¡es otra cosa!: La voz más natural, sin lucimiento egoísta, el sonido artísticamente bien equilibrado, recordando siempre que se va a servir y no a que lo sirvan.

Esta es una nota musical para ti.


REFLEXIÓN BÍBLICA: FIESTA DE LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR

Dan. 7,9-10.13-14 Salmo 96 2ª. Pe. 1, 16-19 Mt. 9, 2-10 

1. Lectura del Texto Bíblico

El Capítulo 7 del Libro de Daniel inicia la sección apocalíptica que se extiende hasta el Capítulo 12. Daniel tiene un sueño-visión en el que aparecen cuatro bestias y se concluye con el advenimiento del reino de Dios. Daniel ve la historia y quiere que la veamos como una teofanía, una manifestación poderosa de Dios. En el sueño ve cuatro bestias enormes, diferentes entre sí, que representan cuatro reinos: babilónico, medo-persa, griego y el gobierno de Antíoco IV Epifanes. Aunque son poderosas al principio vienen a menos cada vez hasta ser destruidas.  Aunque no se diga expresamente, es Dios quien asigna a las bestias el poder, pues “les fue dado”, verbo que se utiliza para designar la acción de Dios. Dios destruye el poder de los reinos terrenos y concede al Hijo del Hombre que viene de las nubes un reino eterno cuyo dominio es universal. El autor de este pasaje tiene claro que para devolverle el carácter humano a la historia es necesaria la intervención divina a través de uno semejante al Hijo del hombre. 

En la Segunda Lectura Pedro da testimonio ante los cristianos de las cosas que ha sido testigo, no actúa como los gnósticos que hacían especulaciones gratuitas con respecto a la parusía. La llamada a la esperanza y a la actitud vigilante se funda y se sustenta en el “recuerdo” de lo sucedido en el pasado. El apóstol da mayor fuerza a su exhortación diciendo que él mismo da testimonio de aquello que ha experimentado, habla de acontecimientos históricos porque Cristo “recibió de Dios Padre honor y gloria, cuando la sublima Gloria le dirigió estas palabras: “Este es mi Hijo muy amado en quién me complazco”, nosotros mismos escuchamos esta voz, venida del cielo, estando con él en el monte santo”. La venida con poder de Cristo ha sido anticipada en la transfiguración y no tiene nada que ver con los mitos y leyendas utilizadas por los gnósticos. Todo lo que ha sucedido, ha sido anunciado ya por los profetas, la Escritura anunciaba ya la gloria del Mesías.

Ante la violenta reacción de Pedro, porta voz del grupo de los discípulos, cuando Jesús anunció su mue5rte (8,32), mediante una experiencia extraordinaria “su transfiguración” quiere convencerlos, de que aceptar incluso la muerte por procurar a otros vida y plenitud humana significa el fracaso del hombre y de su proyecto vital, sino que, por el contrario, asegura el éxito definitivo de la existencia. Jesús toma consigo a los tres discípulos más representativos y que ponen mayor resistencia a su mensaje (3,16s). El monte alto es símbolo de una manifestación divina, tomar aparte a los discípulos explica la incomprensión de éstos. El blanco deslumbrador simboliza la gloria de la condición divina, Jesús se manifiesta en la plenitud de su condición de Hombre-Dios, Elías representa a los Profetas y Moisés a la Ley, todo el Antiguo Testamento, que tiene su cumplimiento en Jesús. La nube es símbolo de la presencia divina. La voz revela a los discípulos la identidad de Jesús, es el único a quien toda la comunidad debe escuchar. Los discípulos han disociado de la muerte de Jesús la visión que acaban de tener, esperan esa gloria para su vida mortal. Por eso no comprenden qué significa resucitar de entre los muertos, siguen esperando el triunfo terreno.

 

2. Meditación de la Palabra escuchada

La Palabra de Dios pone como personaje central al “Hijo del Hombre” que aparece en la lectura del Libro de Daniel y en el Evangelio. El libro de Daniel lo presenta venido sobre las nubes del cielo, es presentado al anciano y se le da todo poder, honor y reino que tiene una extensión universal, todos le servirán y su poder nunca pasará. Esto contrasta con las bestias que ha presentado Daniel, y que representan el mal del poder del mundo y a las cuales se les quita todo poder. Así el Hijo del hombre viene para vencer al mal y restaurar el señorío de Dios sobre la tierra y sobre todos los hombres. En el Evangelio Jesús se da a sí mismo el título del Hijo del hombre que resucitará de entre los muertos, venciendo el poder de la muerte que esclavizaba a los hombres. La Iglesia Católica no tiene duda en identificar a Jesús con aquel que recibe del Anciano (Dios Padre) todo poder para vencer al mal que gobernaba el mundo y que en el evangelio es la voz dermis Padre que dice: “Este es mi Hijo amado, escúchenlo”.Jesús que ha anunciado a sus discípulos su muerte como parte del Plan de Dios, con su transfiguración quiere animarlos. La muerte no tiene la última palabra, después de la resurrección viene la vida gloriosa. Jesús tiene todo poder sobre el mal y en él todos los cristianos pueden vencer. La victoria de Jesús es nuestra victoria. Jesús pide de sus discípulos una vida de santidad, que se logra sólo a través de la transfiguración, de tomar la figura de la gracia y dejar la figura del pecado, ser hombres nuevos transformados en Cristo, tomar la figura de Cristo. Nuestra vocación es tener los mismos sentimientos que tiene Cristo, vencer el mal por el bien. Sólo el hombre que está en continua transformación (conversión) puede invenciendo al pecado que deforma y nos aparta de la imagen de Dios. Nuestro mundo exige hombres nuevos que den testimonio de una vida verdaderamente humana transformada por la gracia de Dios: así será posible vencer el odio, el rencor y la maldad que lleva a la destrucción de unos con otros. Es verdad que ser bueno cuesta y exige mucho esfuerzo, pero hoy Jesucristo nos enseña que para vivir hay que morir, el sufrimiento momentáneo nos trae vida perdurable. Muchos hombres en la Iglesia han dado testimonio de verdadera santidad, ellos deben ser nuestros modelos no olvidemos su ejemplo.

 

3. A qué me compromete la Palabra que he escuchado: 

  • Aumentar nuestra esperanza en una vida futura de gracia y felicidad

  • A preocuparnos por crecer cada día más en nuestra vida de santidad

  • Participar en los encuentros y retiros que nos ayuden a transformar nuestra vida

  • A transformar la situación social que deforma al hombre con antivalores

  • A delatar las situaciones que producen muerte

  • A asumir con verdadera fe y esperanza la conversión personal.

 

4. Oración Final

     Rezamos juntos el Salmo y hacemos las peticiones de la Oración Universal.

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