"Turris fortissima nomen Domini ad ipsam cucurrit iustus, et exaltabitur"


Directorio


6 de agosto del 2006


13 de agosto del 2006


20 de agosto del 2006


27 de agosto del 2006


3 de septiembre del 2006


10 de septiembre del 2006


17 de septiembre del 2006


24 de septiembre del 2006


1° de octubre del 2006


8 de octubre del 2006


 

 

 

 

 

 

 

 

C O M U N I Ó N     Q U E R É T A R O

Servicio Informativo de la Diócesis de Querétaro

Santiago de Querétaro, Qro., 8 de octubre de 2006

N° 451 Año 8 Director: Pbro. Francisco F. Gavidia Arteaga

También puede consultar Comunión Querétaro en: http://comunionqro.obispado.info


 

LITURGIA

Santas Tais y Pelagia

Santoral de la Semana

Lectio XXVII Domingo del Tiempo Ordinario (B)

 


SANTO DE LA SEMANA

Santas Tais y Pelagia (8 de Octubre)

La antigüedad cristiana se alimentó con el encanto de estas dos historias que de algún modo llevan al corazón cristiano la añoranza de la inocencia perdida y animan a la vuelta. Es un consuelo encontrar en la tierra los rastros de quienes, habiendo sido presa del desarreglo, de la mala vida que por algún tiempo juzgaron como buena, del desorden y la lejanía de Dios, pues, mira... resulta que han sido gente que se salva. Sí, son una gran luz en la oscuridad que alienta la esperanza de los que somos más, de los pecadores. Estas actitudes están personificadas en Pelagia y Tais.


Pelagia
Se la presenta como una de las más insignes pecadoras del mundo, allá por la segunda mitad del siglo V. En Antioquía -este era el escenario de sus danzas sensuales y altaneras- se la llamaba "Margarita" que es la traducción de "gema", quizá porque, en ocasiones, lo único que cubría las carnes de la extrahermosa eran collares de perlas.
Tuvo, en el marco de la Providencia, la suerte de toparse, en el año 453, con Nono, anacoreta de Tabenas, sacado de allí para hacerlo obispo de Edesa y trasladado a Heliópolis de Siria, que por el momento participaba en un concilio provincial convocado por Máximo. Bastó oírlo para que Dios la moviera a sincera conversión, pidiera el bautismo y cambiara sus danzas, sus máscaras y abalorios por la penitencia. Termina el relato de su historia diciendo que murió penitente en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, en el año 468, disimulando con una máscara su condición de mujer, habiéndose hecho llamar Pelagio.


Tais
Fue anterior a Pelagia en el tiempo y en los oficios. Se educó como cristiana, pero la vida, sus encantos, el acoso de los finos, el hambre de placer y el atractivo de las riquezas estropearon tanto la acción de la gracia que pareció no conocerla. Vive entre el lujo y la prostitución de Alejandría.
Refiere la narración que Pafnucio, el del desierto de Tebaida, la recordaba de años atrás y sentía dolor, más que quien tiene una astilla clavada en el cuerpo, por la perdición y escándalo de la cristiana. Sus penitencias dieron resultado. Provocó un encuentro con ella y fue el instrumento de Dios para el cambio de Tais. Ahora está deshecha en lágrimas, implora el perdón del maestro, le ruega su oración impetrante, recurre a la misericordia de Dios y pide que se le imponga penitencia. Muere penitente reconciliada por los años 348 y se le honra en las Menologías griegas tal día como hoy. Es patrona de Alejandría y se la representa arropada con ricas y coloreadas sedas, con un espejo, símbolo de la coquetería, y una gargantilla de perlas que representan sus riquezas mal adquiridas.

Las dos son una delicada muestra que realza la misericordia del Señor.


SANTORAL DE LA SEMANA

Del 8 al 14 de Octubre 

Santa Brigida, Viuda
Santas Tais y Pelagia
8 de Octubre

San Luis Beltrán, Patrono de Colombia
San Dionisio
9 de Octubre

San Cerbonio, Obispo de Populonia
Santo Tomás de Villanueva
San Daniel Comboni (1831-1881)
10 de Octubre

Beata María Soledad, Virgen Fundadora
Santa María Soledad Torres
11 de Octubre

Fiesta de Nuestra Señora del Pilar
12 de Octubre

San Eduardo, el Confesor
Beata Alejandrina María Da Costa (1904-1955)
13 de Octubre

San Calixto, Papa y Mártir
14 de Octubre


REFLEXIÓN BÍBLICA: 27° DOMINGO ORDINARIO Mc 10, 2-16

1. Preparación

Después de un momento de silencio, quien coordina puede hacer una invocación libre al Espíritu Santo, pidiendo luz y docilidad a sus inspiraciones,

2. Lectura

Después de la oración se hace un momento de silencio.

a) Vamos a escuchar a Dios que nos habla en su Palabra escrita, la Biblia; por eso, quien lee lo debe hacer cuidadosamente y sin prisa. Es fundamental que haya una lectura pausada, atenta para conocer y profundizar todos los detalles. (Uno del grupo lee en voz fuerte y pausada. Se puede leer dos o tres veces.)

b) Proclamación del Evangelio: Mc 10, 2-16

c) Lectura personal. Después de haber leído se hace un momento de silencio para gustar el texto, saboreándolo. No hay prisa. Tampoco es necesario volverlo a leer todo. Lo importante es favorecer el encuentro con el Señor que nos habla por medio de su Palabra.

3. Meditación

Se pueden formular algunas preguntas para que podamos, con mayor facilidad, adentrarnos en el texto y compartir la reflexión con orden y provecho.

a) ¿Qué DICE el texto?

1. ¿De qué habla el pasaje del Evangelio?

2. ¿Quiénes aparecen en escena en el pasaje?

3. ¿Qué es lo que preguntan los fariseos a Jesús?

4. ¿Cuál es la respuesta de Jesús ante los fariseos?

5. Jesús retoma a un personaje del Antiguo Testamento, ¿Quién es y por qué lo menciona?
6. ¿Recuerdas otros textos bíblicos que estén relacionados con el pasaje que estamos meditando? (Por ejemplo, Gén 2, 18-24)

7. Cada uno lee en voz alta la frase o palabra que más llamó su atención

b) ¿Qué nos dice a nosotros este texto? (discernimiento, intercomunicación)

No basta con leer objetivamente un texto bíblico, aquí pretendemos dar un paso adelante. En este ejercicio o peregrinación de fe, que es la Lectio Divina, se busca ir de la Palabra escrita (Biblia) y de los ecos que ella suscita en el corazón de los creyentes, hasta llegar, con corazón humilde a la Palabra viva. Por eso buscamos interpretar las motivaciones, los por qué de lo que sucede. Las preguntas quieren generar, motivar el diálogo, fortalecernos en el camino de la fe.

1. ¿Qué te parece, qué piensas de la actitud con que se acercaron los fariseos a Jesús?
2. ¿Qué descubro en la enseñanza de Cristo, qué me hace pensar?

3. ¿Es posible que hoy los esposos vivan para siempre su compromiso de matrimonio (indisolubilidad)?
4. ¿Cómo entiendes las condiciones de que Jesús pone para entender su enseñanza?
5. Centrando la atención en Jesús, ¿cómo manifiesta la fidelidad a la voluntad del Padre?
6. ¿Qué REVELA este texto sobre Jesús? ¿Qué APORTA a nuestra fe?

c) Para ayudarte a meditar y discernir.

Para ayudarnos a meditar siempre podemos echar mano de textos de otros autores, de modo que encontremos en ellos sugerencias e interpretaciones que nos ayuden a vivir más plenamente la riqueza de la Palabra.

Vaticano II

El hombre y la mujer que por el pacto conyugal ya no son dos sino una sola carne, con la íntima unión de personas y de obras se ofrecen mutuamente ayuda y servicio, experimentando así y logrando más plenamente cada día el sentido de su propia unidad.

Ésta íntima unión, por ser una donación mutua de dos personas, y el mismo bien de los hijos exigen la plena fidelidad de los esposos y urgen su indisoluble unidad.

Cristo el Señor bendijo abundantemente éste amor multiforme que brota del divino manantial del amor de Dios y que se constituye según el modelo de su unión con la Iglesia.

Pues así como Dios en otro tiempo buscó a su pueblo con un pacto de amor y de fidelidad, así ahora el Salvador de los hombres y Esposo de la Iglesia sale al encuentro de los esposos cristianos por el sacramento del matrimonio. Permanece además con ellos para que así como él amó a su Iglesia y se entregó por ella, del mismo modo los esposos, por la mutua entrega, se amen mutuamente con perpetua fidelidad.

El auténtico amor conyugal es asumido por el amor divino se rige y enriquece por la obra redentora de Cristo y por la acción salvífica de la Iglesia, para que los esposos sean eficazmente conducidos hacia Dios y se vean ayudados y confortados en su sublime papel de padre y madre. Por eso los esposos cristianos son robustecidos y como consagrados para los deberes y dignidad de su estado, gracias a éste sacramento particular; en virtud del cuál, cumpliendo su deber conyugal y familiar, imbuidos por el espíritu de Cristo, con el que toda su vida queda impregnada de fe, esperanza y caridad, se van acercando cada vez más así a su propia perfección y mutua santificación, y así contribuyen juntamente a la glorificación de Dios. De ahí que, cuándo los padres preceden con su ejemplo y oración familiar, los hijos, incluso cuantos conviven en la misma familia, encuentran más fácilmente el camino de la bondad y de la salvación y de la santidad. Los esposos, adornados de la dignidad del deber de la paternidad y maternidad habrán de cumplir entonces con diligencia su deber de educar, sobre todo en el campo religioso, deber que les incumbe a ellos principalmente. Los hijos, como miembros vivos de la familia, contribuyen a su manera a la santificación de sus padre, pues, con el sentimiento de su gratitud y con su amor filial y con su confianza, corresponderán a los beneficios recibidos de sus padres y, como buenos hijos, los asistirán en las adversidades y en la soledad de la vejes. (Gozo y Esperanza n.48)

4. Compromiso

Llevar a la vida. Aquí se busca que el texto ilumine nuestra vida. Nos detenemos en aspectos que puedan ayudar a hacer vida lo reflexionado, integrándolo a nuestra existencia cotidiana.

¿A qué me (nos) COMPROMETE este texto del Evangelio que acabo de meditar?

1. Concretizando: ¿qué te toca hacer a ti como madre, padre, hijo o hermano, para lograr la unidad indisoluble querida por Dios?

De todos los compromisos posibles, puede escogerse sólo uno.

5. Contemplación

Ante la manifestación de Dios en su Palabra, me postro, adoro, guardo un momento de silencio (el que coordina invita a un momento de silencio para saborear lo que se ha meditado).

6. Oración conclusiva

Quien coordina hace una oración, recogiendo en lo posible lo que han expresado las oraciones de los participantes.

 

 

    Diócesis de Querétaro - México                                                                                                                                                        Webmaster