"Turris fortissima nomen Domini ad ipsam cucurrit iustus, et exaltabitur"


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C O M U N I Ó N     Q U E R É T A R O

Servicio Informativo de la Diócesis de Querétaro

Santiago de Querétaro, Qro., 8 de octubre de 2006

N° 451 Año 8 Director: Pbro. Francisco F. Gavidia Arteaga

También puede consultar Comunión Querétaro en: http://comunionqro.obispado.info


PORTADA

OPINIÓN

ACTIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR OBISPO

AVISOS GENERALES

LITURGIA

EL CAMINAR DE NUESTRA IGLESIA

CATEQUESIS: A PROPÓSITO DE LA EDUCACIÓN SEXUAL

DIRECTORIO

 

OPINIÓN

Para pensar: El error más grande

Voz sacerdotal: ¿Has leído el Código Da Vinci?

Rincón de los jóvenes: Unas palabras a los sabios

Para reflexionar


Para pensar

EL ERROR MÁS GRANDE

«El error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte, te equivocas dejando de arriesgar en el viaje hacia tus objetivos.

No se equivoca el río cuando, al encontrar una montaña en su camino, retrocede para seguir avanzando hacia el mar;

se equivoca el agua que por temor a equivocarse, se estanca y se pudre en la laguna.

No se equivoca la semilla cuando muere en el surco para hacerse planta; se equivoca la que por no morir bajo la tierra, renuncia a la vida.

No se equivoca el hombre que ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas,

se equivoca aquel que por temor a equivocarse no acciona.

No se equivoca el pájaro que ensayando el primer vuelo cae al suelo, se equivoca aquel que por temor a caerse renuncia a volar permaneciendo en el nido.

Pienso que se equivocan aquellos que no aceptan que ser hombre es buscarse

así mismo cada día, sin encontrarse nunca plenamente.

Creo que al final del camino no te premiarán por lo que encuentres, sino por aquello que hayas buscado honestamente.»


Rincón de Jóvenes... 

UNAS PALABRAS A LOS SABIOS

El tonto está seguro de sus decisiones, pero el sabio atiende a los consejos.

(Proverbios 12: 15).

Cuando H. Jackson Brown Jr. envió a su hijo a la universidad, le hizo unas sugerencias, las cuales se publicaron posteriormente en un libro de instrucciones titulado Life’s Little Instruction Book (El librito de instrucciones de la vida). He aquí una muestra de su consejo:

  • Si te ofrecen una menta para el aliento, acéptala.

  • No dejes que una disputa pequeña dañe  una gran amistad.

  • Cuando digas: «Lo siento», mira a la persona a los ojos.

  • Nunca preguntes a un barbero si necesitas un corte de pelo.

  • Llama a tu casa si vas a llegar más de 20 minutos tarde.

  • Confía en Dios, pero cierra tu auto.

Hace bastantes años, otro padre también dio consejos a su hijo. Sus consejos también aparecen en un libro llamado Proverbios. Estos son algunos de los consejos de Salomón a su hijo:

  • Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre (Proverbios 1:8).

  • Hijo mío, si los pecadores intentan engañarte, no lo consientas (1:10).


Voz Sacerdotal...

¿HAS LEÍDO EL CÓDIGO DA VINCI?

Respondí, «no». ¿Has visto la película del mismo título? Tampoco ¿Crees que puedes decir algo a hombres y mujeres de hoy sobre la Iglesia, el evangelio, la figura de Jesús sin estar enterado de lo que suscita la lectura de ese libro, leído por decenas de millones de personas en el mundo? He de reconocer que me quedé algo perplejo. Yo no quiero ser una rara avis en este mundo que vivo. Tampoco un ilustrado que sólo se acerca a las obras literarias consagradas. (No por la aceptación popular, sino por la calidad literaria o el valor, reconocido por los «sabios», de sus contenidos). ¿Cómo vivir rodeado por personas que hablan de esa novela, de esa película con conocimiento de causa, pues la han leído o visto o ambas cosas? ¿Seré efectivamente un tipo raro –o, lo que sería más sorprendente, un «friki»? Luego pensé que nunca he visto una ópera y sí muchos partidos de fútbol en el campo o a través de la pequeña pantalla. Por eso nadie me llama raro. Tampoco yo llamo raro al que sí invierte sus dineros en asistir a la ópera y, si puede, se libra de ver un partido de fútbol. Seguí tratando de justificarme y pensé: he leído el libro de Job, Hechos de los apóstoles y la segunda carta a los corintios; lo he hecho y hago con gusto, y sin embargo muchos de los que han leído El código da Vinci me temo que no se han acercado a esos libros o a los evangelios mismos. Unos y otros hablamos de Cristo. ¿Quién estará más autorizado para hacerlo? ¿Quién será el raro?

A pesar de estas reflexiones, sigo diciéndome: ¡»mira que si no va a quedar más remedio que leer esa novela o, lo que es peor, ver la película»!

Juan José de León Lastra, OP


PARA REFLEXIONAR

Seas quien fueres o lo que hagas, si deseas algo con firmeza, es porque ese deseo nació antes en el alma del Universo. Y es tu misión en la Tierra.

El Alquimista Paulo Coelho

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