JESÚS SE HA HECHO PRESENTE EN NUESTRA HISTORIA
Tras el anuncio del Reino, lo primero que hace Jesús es
buscar colaboradores; no escoge profesionales de la religión de ese
tiempo, sino simples trabajadores, muchos de ellos pescadores,
llamados en medio de su tarea de echar o remendar redes.
Jesús toma la iniciativa y se acerca a la historia de
cada uno de los que colaboraran con el, y se hace presente en su
realidad de pobreza, de agobio cotidiano, de sufrimientos y de
alegrías; la llamada puede surgir en cualquier lugar. El episodio se
ubica a la orilla del lago y donde los hombres estaban entregados a
su trabajo. Ningún escenario sagrado para la llamada de los primeros
discípulos, simplemente el paisaje del lago y el fondo de las duras
tareas cotidianas.
La llamada de Dios llega en nuestro entorno corriente,
en el puesto de trabajo, en medio de las tareas diarias; allí les
elige, seguramente con sus debilidades, pero también con sus
capacidades, por humildes que fueran. Afortunadamente el Señor no
elige a los preparados sino que prepara a los que elige.
Jesús es el que llama, no actúa como los demás rabinos
de su tiempo, los cuales eran elegidos por sus discípulos, sino que
es El quien los elige, les llama y les propone seguirle; un
seguimiento a la manera del Antiguo testamento, donde seguir a Yahvé
es contrapuesto a seguir a los dioses. Por ello la condición de
Jesús para el discípulo es seguirle solamente a él. En cuantas
ocasiones enseño a los discípulos que no se puede servir a dos amos,
por ello la propuesta de entrar por la puerta ancha o por la puerta
angosta. Condiciones que el discípulo debe discernir antes de
decirle “si” al Señor, ya que en el seguimiento del Señor no se
puede ni se debe vivir la vocación con ambigüedades. Se sigue
ciegamente solo a Dios.
En algunas ocasiones, cuando hablamos de vocación o
elección de Jesús pensamos en la vocación sacerdotal o en la vida
consagrada; no se reduce a esta elección sino que la propuesta va
dirigida hoy a todos los bautizados; por ello la referencia a todos
lo hombres y mujeres sin excepción.
Al respecto, estamos agradecidos todos los sacerdotes y
un servidor, por el retiro espiritual de Nueva Vida, un retiro de
evangelización que hemos vivido con todos los sacerdotes, diocesanos
y religiosos de nuestra comunidad diocesana en esta semana; retiro
de tres días que fue impartido por un equipo de laicos que nos han
compartido el testimonio de vida cristiana con entusiasmo y pasión,
propios del discípulo misionero que vive permanentemente la
experiencia de Dios y la comparte con la sencillez de las palabras
pero también con la fuerza de su testimonio. Jesús se ha hecho
presente en nuestra historia sacerdotal en estos días, en nuestra
realidad como elegidos por el, y seguramente la respuesta será la
misma de Simón y Andrés.
Esto es lo que pide el Señor a los elegidos, a todos,
“echar las redes” hacia donde él nos diga, porque nos ha hecho
“pescadores de hombres”; echarlas mar adentro, no sólo en la orilla
en lo más fácil. Por ello asumimos el reto de la palabra de Dios:
“esfuércense en consolidar su vocación y elección; si lo hacen así,
no fracasaran” (2Pe. 2, 10).
† Faustino Armendáriz Jiménez
IX Obispo de
Querétaro