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HOMILÍA DEL SR. OBISPO
DON MARIO DE GASPERÍN GASPERÍN, OBISPO DE QUERÉTARO
DURANTE EL XXIX CONGRESO NACIONAL DE
MÚSICA LITÚRGICA
Santiago de Querétaro, Qro.,
15 de Febrero de 2007
LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA
1.
“Ahora establezco una alianza con ustedes y con sus descendientes, con
todos los animales que los acompañan, aves, ganados y fieras, con todos
los que salieron del arca, con todo ser viviente sobre la tierra. Ésta
es la alianza que establezco con ustedes: No volveré a exterminar la
vida con el diluvio, ni habrá otro diluvio que destruya la tierra”. Y
añadió: Ésta es la señal de la alianza perpetua que yo establezco con
todo ser viviente que esté con ustedes: pondré mi arco iris en el cielo
como señal de mi alianza con la tierra”.
2. Hoy
concluimos, en la primera lectura, el relato bíblico del diluvio con el
sello de la primera alianza de Dios con el nuevo padre de la humanidad,
Noé, con sus descendientes y con todo ser viviente que se mueve sobre la
tierra. Es una alianza cósmica: “No volveré a exterminar la vida… no
volverá a haber diluvio”…, y sella Dios esta alianza colocando su
arco guerrero en el cielo, en señal de paz.
3. Esta
alianza se sella unilateralmente: Sólo Dios es el actor. Noé y la
humanidad, el beneficiario. Es una alianza no sólo gratuita, sino del
todo misericordiosa, porque el corazón del hombre no cambió: Desde su
juventud siguió tramando el mal y sólo el mal y en todo tiempo, constata
el autor sagrado. Lo que mereció justamente el castigo del diluvio,
ahora queda cubierto por la misericordia de Dios. Tanto el hombre, como
la vida, como el universo, permanecen en la existencia sólo y
exclusivamente por la misericordia de Dios. Por eso el salmo 135(6),
cuando canta al Dios “que hizo sabiamente los cielos”, no responde
“porque es eterno su poder”, sino “porque es eterna su misericordia”. La
creación, del diluvio para acá, ya no será obra solamente del poder
creador de Dios, sino, sobre todo, epifanía de su misericordia. Israel
lo sabe, lo vive, lo celebra y lo anuncia. Cristo lo cumple: En él
aparece la “gracia y la misericordia de Dios”, que es lo celebramos
ahora en la “nueva y eterna alianza”, en el sacrificio redentor de
Cristo, quien, elevado a lo alto, entre cielo y tierra y con el corazón
traspasado, es el signo definitivo y espléndido de la misericordia
divina: ¡Mirarán al que traspasaron!, profetiza san Juan, invitándonos a
contemplar la máxima expresión del amor, del eros-ágape de Dios,
manifestado en Cristo.
4.
“¡Miremos a Cristo traspasado en la cruz!, nos
dice el santo Padre Benedicto XVI en su mensaje para la Cuaresma. Él
es la revelación más impresionante del amor de Dios, un amor en que eros
y ágape, lejos de contraponerse, se iluminan mutuamente. En la Cruz Dios
mismo mendiga el amor a su criatura” (Mensaje, 2007). Tal es la
grandeza de esta “nueva y eterna alianza” que celebramos en la
Eucaristía y en todas las acciones litúrgicas.
5. Los
Padres conciliares describieron la liturgia cristiana, actualización del
misterio pascual de Cristo, con expresiones teológicas notables y
significativas:
-
Es el
ejercicio del sacerdocio de Cristo, encomendado al ministerio de los
Obispos, de los presbíteros y de los diáconos, al servicio del
sacerdocio del pueblo Dios, para que el pueblo sacerdotal le rinda el
culto que merece, desde donde sale el sol hasta el ocaso.
-
Es
memorial agradecido de las intervenciones salvíficas de Dios –mirabilia
Dei- que recuerdan el pasado glorioso de Israel, celebran la
manifestación de gracia sobreabundante en Cristo y anuncian el
esplendor de la gloria futura.
-
Es la
liturgia cristiana glorificación perenne del Dios tres veces santo,
celebrado en el cielo por los ángeles y serafines y a cuyo coro se une
humilde pero dignamente la iglesia terrena, para ser contagiada de su
santidad.
-
Es
festiva celebración de la iglesia terrena, unida a la gloria de la
Jerusalén celestial, canta la alabanza de Dios en su templo eterno,
cuyo centro y sol es el Cordero, a quien acompaña el coro de los
redimidos, hombres y mujeres de todas las razas, que, lavados en la
sangre del Cordero, han recobrado su belleza y esplendor como imágenes
resplandecientes del Dios vivo y verdadero.
-
Es el
culto que se merece y se debe rendir al Padre “en Espíritu y en
Verdad” (Jo 4,23), que es fiesta, gozo, rito, palabra, canto, música,
silencio, adoración…
-
Es la
liturgia prolongación del fuego de Pentecostés, que enciende los
corazones y convierte al discípulo en testigo del Evangelio en la
Iglesia y en el mundo.
-
Es Río
de agua viva que brotó del Templo santo, el costado herido de Cristo,
que lava los pecados, cura las heridas, vivifica las almas y alegra la
ciudad de Dios.
6. Es,
pues, la sagrada liturgia la celebración de la “nueva y eterna alianza”,
pactada con la sangre de Cristo en el Calvario, manifestada en la
Resurrección y sellada con el sello del Espíritu Santo en Pentecostés y
ahora, por misericordia de Dios, confiada a la Iglesia para gloria de
Dios, santificación del hombre y salud del mundo entero.
7.
Ustedes, hermanos y hermanas cultivadores de la música litúrgica, tienen
en la Iglesia la hermosa y grave encomienda de dar esplendor, belleza y
verdad a todos estos misterios santos. Mucho aprecia la Iglesia su
talento, su arte, su generosidad. Les agradezco su presencia en esta
santa Iglesia Catedral y en esta Diócesis para la celebración de su
Congreso. Pido a Dios los bendiga abundantemente, los llene de su
Espíritu, para que canten, junto con el pueblo de Dios, ahora y siempre
sus alabanzas. Así sea.
†
Mario de Gasperín Gasperín
Obispo de Querétaro
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