Existe una relación profunda entre la familia y la
paz. Cada una de las familias puede convertirse, y debe ser, un
instrumento y es una fuente de paz. Así nos lo recuerda el Papa
Benedicto en su mensaje para la celebración de la Jornada Mundial
para la Paz.
Nuestro mundo está necesitado, hambriento de paz y la
familia es, por su propia naturaleza, hacedora de paz. Se inicia con
el “sí” de un hombre y de una mujer, que se aman y se comunican lo
mejor de sí mismos, y prolongan su amor y su vida en sus hijos. La
familia es un “nido” de paz. Allí se vive la justicia y el amor; se
aprende a compartir, a esperar y, si es el caso, a perdonar. Los
padres, papá y mamá, entregan toda su vida al servicio de sus hijos:
es una donación amorosa de paz.
Toda violencia intrafamiliar debe ser excluida,
eliminada del ámbito familiar. Los más débiles: los niños, la mujer,
los enfermos, los ancianos deben ser cuidados con cariño especial.
El estado y la sociedad civil deben apoyar y proteger
a la familia, su integridad y su bienestar, porque así cultivan la
fuente de la paz. Permitir las agresiones contra la familia: contra
su integridad, contra su bienestar, contra su estabilidad, contra
sus valores culturales y religiosos, es atentar contra la paz. La
familia es anterior al estado y éste le debe apoyo y protección.
Para los católicos, la familia de Nazaret será
siempre el modelo a imitar. Que la santa familia de Nazaret, Jesús,
María y José, hagan de sus familias, nidos y escuelas de paz. ¡Feliz
año nuevo, año de paz!
† Mario De Gasperín Gasperín
Obispo de Querétaro