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MENSAJE DEL SR. OBISPO DON MARIO DE GASPERÍN GASPERÍN,

NAVIDAD 2008


NAVIDAD 2008

“En el principio existía la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra contenía vida, y esa vida era la luz del hombre. Las tinieblas lucharon contra ella, pero no la vencieron. La Palabra se hizo hombre, y habitó entre nosotros y contemplamos su gloria, gloria del Hijo del Padre, lleno de gracia y verdad”. 

Maravillosas palabras del evangelio de San Juan, pero maravilla más grande el misterio que nos manifiestan. El Hijo eterno de Dios se hizo hijo del hombre. El Hijo de Dios era la vida. Se hizo hombre para darnos la vida. Esa vida es también Luz, que alumbra nuestras tinieblas. Las tinieblas entablaron una lucha para exterminarla, pero no la vencieron. La vida y la muerte en eterna lucha; la luz y las tinieblas en continuo batallar. Pero el triunfo de la Vida y de la Luz están asegurados para los humanos, porque el que es Luz y Vida, el Hijo de Dios, se hizo hombre. Es Dios con nosotros: Emmanuel. 

Este inconmensurable misterio se nos manifestó en la persona de un niño recién nacido, temblando de frío; en brazos de una madre y doncella, humilde servidora de Dios, bajo la mirada paterna de un varón justo, señor san José. Así, en un maloliente pesebre, el cielo y la tierra se unieron en eterno abrazo en un niño recién nacido. 

El Hijo de Dios, al hacerse hombre, se hace presente en cada hombre. Cada hombre es hermano y refleja la imagen del Hijo de Dios. El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. Sólo en Jesús el hombre, acosado por las tinieblas y amenazado por la muerte, encuentra la salvación. Dios es Luz. Dios es vida. En Jesús se nos ofrece, gratis, la vida y la luz. Navidad es un acercarse a la Luz para tener Vida. La vida eterna consiste en conocer al Dios verdadero manifestado en su Hijo Jesucristo, presente en su santa Iglesia. Él vino a buscarnos. La Iglesia lo ofrece al mundo. Dejémonos encontrar. Que Jesús nazca en su familia y en su corazón, para que esta sea para usted una Feliz Navidad. Muchas gracias.

 Santiago de Querétaro, Qro., Diciembre 2008

Mario de Gasperín Gasperín

Obispo de Querétaro

 

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