PALABRAS DEL CARDENAL TARCISIO BERTONE, SECRETARIO DE ESTADO DEL VATICANO

A LOS SEMINARISTAS DEL SEMINARIO CONCILIAR DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

Santiago de Querétaro, Qro., 19 de Enero de 2009


Ante todo hemos celebrado el Encuentro Mundial de las Familias, que tenía este tema: “La Familia Formadora en los Valores Humanos y Cristianos”, ahora bien, los más importantes valores humanos y cristianos deben ser un patrimonio de los Seminaristas en camino de formación. Que cada seminarista sea un verdadero hombre, con sus facultades, con su inteligencia, con su corazón y sus sentimientos, orientados según el proyecto de Dios; la formación humana es importantísima.

Nosotros los Obispos somos fusilados por los sacerdotes sino tenemos humanidad. Es muy importante, ustedes deben comprender, la formación humana, tener una gran humanidad ante todo y después formación cristiana. 

Esta mañana un joven investigador me ha preguntado cómo hablar a los jóvenes para que sean verdaderos cristianos, cómo llevar los jóvenes a Cristo para que se enamoren de Cristo, ¡quién debe ser más enamorado de Cristo, sino los seminaristas! Tener una relación especial con el Señor Jesús, con su Palabra, con su vida, en la oración, en la comunión cotidiana con Él, en el diálogo con Él, en la meditación, en la adoración Eucarística, la comunión con Cristo, segundo elemento de vuestra personalidad y tercer elemento, tener un gran amor a la Iglesia y al Papa. Yo espero que ustedes lean los discursos del Santo Padre, los diálogos del Santo Padre con los sacerdotes y con los seminaristas, que son muy ricos, de humanidad, de santidad, de espiritualidad. Nuestro Papa que es un gran intelectual, habla a los jóvenes con una sencillez y claridad que todos lo comprenden. Leer meditar las palabras del Papa, estar unidos, íntimamente unidos a la Iglesia y al Santo Padre y naturalmente a esta Iglesia particular, que tiene una gran Historia. 

¿Cuál es el reto más importante para los seminaristas en la época actual?  

Esta mañana yo he hablado de retos, de desafíos que tiene la Iglesia, aquí en México y en todo el mundo; yo creo que el mayor reto es la experiencia de vida, la religión de la vida, pues algunos han dicho que quienes se dicen católicos, no viven como católicos. Sobre todo los seminaristas deben de ser ejemplo en vuestros pueblos y familias, ser un ejemplo de brillantez y de seguimiento del Evangelio, tener una perfecta unión entre la fe y su propia vida. 

Los seminaristas creemos que es importante tener un encuentro con Jesucristo ¿Qué nos puede compartir de su encuentro con Jesucristo?   

¡Necesitaría, tres horas y media para contar! 

Pues yo era monaguillo, mi Párroco, grande como Sansón y yo muy pequeño que no podía elevar la casulla al Párroco. Cada mañana a los cinco años me levantaba para ayudar en la misa en latín que yo no comprendía, pero me había aprendido de memoria el diálogo entre el celebrante y el ministrante, cada mañana este encuentro en la misa era una maravilla. A los seis años hice la primera comunión, el primero de abril de mil novecientos cuarenta y uno; porque yo he nacido en el mes de diciembre de mil novecientos treinta y cuatro. Entonces así cada mañana, en la misa matutina en la madrugada. Después regresaba a la casa, y mi mamá me decía, ¡oyes no vas ha tener tiempo del almuerzo!, pues éramos ocho hermanos, cuatro mayores y cuatro pequeños. Y yo daba un paseo con un perrito que me acompañaba en el bosque de mi país, en la primavera…era una maravilla. La creación, la misa, la contemplación del Señor, mis padres me educaron en esta fe y después entré a un colegio Salesiano, me “agarraron” y he continuado con un gran amor. He sido educado en los tres amores, a la Santa Eucaristía, a la Virgen y al Papa. Esta es mi pequeña experiencia. 

¿Cuál es la expectativa, que tiene de la Santa Sede de los seminaristas mexicanos, como nos ve, que lo que se espera que salga de esta nación?  

México es una nación católica y mariana, los seminaristas son la “crema” del pueblo mexicano, que se dedica totalmente al servicio del Señor al servicio de la Iglesia aquí en México. Entonces el Papa espera una claridad de vida, una brillantez de vida, que atraiga a todos los mexicanos, sobre todo a los jóvenes, pues ellos son mayoría en esta nación. Ustedes deben de dar ejemplo y atraer a los jóvenes a Cristo con su vida. 

Yo insistió un poquito en la triple formación, la formación espiritual, intelectual, para ser hombres de cultura capaces de dialogar. Esta mañana, estuve con muchos intelectuales para responder muchas inquietudes, intentaba enfrentar los retos de la cultura moderna, deben estudiar bien, muy bien aquí en el Seminario, yo mismo he estudiado mucho, y continúo estudiando, los problemas, y las prácticas para proponer soluciones a los problemas de cada lugar. Una buena formación y después una entrega pastoral. No perder el tiempo, ser disponibles a todos al pueblo, a los jóvenes para trabajar.  Nosotros, con mi secretario, en el Palacio Apostólico trabajamos hasta media noche, para escuchar las preguntas de todo el mundo, de los Nuncios Apostólicos, que nos envían muchas preguntas, de los obispos, de las asociaciones. 

Cada uno debe aprender a estudiar, a informarse, a formarse a tener un patrimonio de conocimiento para responder a los que ponen preguntas. Y cuando no somos capaces de responder, oramos juntos; oremos al Señor, pidamos al Señor que nos ayude a responder. 

Una última palabra de San Pedro; aún estamos en el año Paulino, pero una palabra de San Pedro es buena; san Pedro concluía en su segunda carta: “Crecer en el conocimiento y en el amor a Jesucristo, Muchas Gracias.  

† Card. Tarcisio Bertone

Secretario de Estado del Vaticano

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