Ante todo hemos celebrado el Encuentro Mundial de las
Familias, que tenía este tema: “La
Familia Formadora en los Valores Humanos y Cristianos”,
ahora bien, los más importantes valores humanos y cristianos deben
ser un patrimonio de los Seminaristas en camino de formación. Que
cada seminarista sea un verdadero hombre, con sus facultades, con su
inteligencia, con su corazón y sus sentimientos, orientados según el
proyecto de Dios; la formación humana es importantísima.
Nosotros los Obispos somos fusilados por los
sacerdotes sino tenemos humanidad. Es muy importante, ustedes deben
comprender, la formación humana, tener una gran humanidad ante todo
y después formación cristiana.
Esta mañana un joven investigador me ha preguntado
cómo hablar a los jóvenes para que sean verdaderos cristianos, cómo
llevar los jóvenes a Cristo para que se enamoren de Cristo, ¡quién
debe ser más enamorado de Cristo, sino los seminaristas! Tener una
relación especial con el Señor Jesús, con su Palabra, con su vida,
en la oración, en la comunión cotidiana con Él, en el diálogo con
Él, en la meditación, en la adoración Eucarística, la comunión con
Cristo, segundo elemento de vuestra personalidad y tercer elemento,
tener un gran amor a la Iglesia y al Papa. Yo espero que ustedes
lean los discursos del Santo Padre, los diálogos del Santo Padre con
los sacerdotes y con los seminaristas, que son muy ricos, de
humanidad, de santidad, de espiritualidad. Nuestro Papa que es un
gran intelectual, habla a los jóvenes con una sencillez y claridad
que todos lo comprenden. Leer meditar las palabras del Papa, estar
unidos, íntimamente unidos a la Iglesia y al Santo Padre y
naturalmente a esta Iglesia particular, que tiene una gran
Historia.
¿Cuál es el reto más importante para los seminaristas
en la época actual?
Esta mañana yo he hablado de retos, de desafíos que
tiene la Iglesia, aquí en México y en todo el mundo; yo creo que el
mayor reto es la experiencia de vida, la religión de la vida, pues
algunos han dicho que quienes se dicen católicos, no viven como
católicos. Sobre todo los seminaristas deben de ser ejemplo en
vuestros pueblos y familias, ser un ejemplo de brillantez y de
seguimiento del Evangelio, tener una perfecta unión entre la fe y su
propia vida.
Los seminaristas creemos que es importante tener un
encuentro con Jesucristo ¿Qué nos puede compartir de su encuentro
con Jesucristo?
¡Necesitaría, tres horas y media para contar!
Pues yo era monaguillo, mi Párroco, grande como
Sansón y yo muy pequeño que no podía elevar la casulla al Párroco.
Cada mañana a los cinco años me levantaba para ayudar en la misa en
latín que yo no comprendía, pero me había aprendido de memoria el
diálogo entre el celebrante y el ministrante, cada mañana este
encuentro en la misa era una maravilla. A los seis años hice la
primera comunión, el primero de abril de mil novecientos cuarenta y
uno; porque yo he nacido en el mes de diciembre de mil novecientos
treinta y cuatro. Entonces así cada mañana, en la misa matutina en
la madrugada. Después regresaba a la casa, y mi mamá me decía, ¡oyes
no vas ha tener tiempo del almuerzo!, pues éramos ocho hermanos,
cuatro mayores y cuatro pequeños. Y yo daba un paseo con un perrito
que me acompañaba en el bosque de mi país, en la primavera…era una
maravilla. La creación, la misa, la contemplación del Señor, mis
padres me educaron en esta fe y después entré a un colegio
Salesiano, me “agarraron” y he continuado con un gran amor. He sido
educado en los tres amores, a la Santa Eucaristía, a la Virgen y al
Papa. Esta es mi pequeña experiencia.
¿Cuál es la expectativa, que tiene de la Santa Sede
de los seminaristas mexicanos, como nos ve, que lo que se espera que
salga de esta nación?
México es una nación católica y mariana, los
seminaristas son la “crema” del pueblo mexicano, que se dedica
totalmente al servicio del Señor al servicio de la Iglesia aquí en
México. Entonces el Papa espera una claridad de vida, una brillantez
de vida, que atraiga a todos los mexicanos, sobre todo a los
jóvenes, pues ellos son mayoría en esta nación. Ustedes deben de dar
ejemplo y atraer a los jóvenes a Cristo con su vida.
Yo insistió un poquito en la triple formación, la
formación espiritual, intelectual, para ser hombres de cultura
capaces de dialogar. Esta mañana, estuve con muchos intelectuales
para responder muchas inquietudes, intentaba enfrentar los retos de
la cultura moderna, deben estudiar bien, muy bien aquí en el
Seminario, yo mismo he estudiado mucho, y continúo estudiando, los
problemas, y las prácticas para proponer soluciones a los problemas
de cada lugar. Una buena formación y después una entrega pastoral.
No perder el tiempo, ser disponibles a todos al pueblo, a los
jóvenes para trabajar. Nosotros, con mi secretario, en el Palacio
Apostólico trabajamos hasta media noche, para escuchar las preguntas
de todo el mundo, de los Nuncios Apostólicos, que nos envían muchas
preguntas, de los obispos, de las asociaciones.
Cada uno debe aprender a estudiar, a informarse, a
formarse a tener un patrimonio de conocimiento para responder a los
que ponen preguntas. Y cuando no somos capaces de responder, oramos
juntos; oremos al Señor, pidamos al Señor que nos ayude a
responder.
Una última palabra de San Pedro; aún estamos en el
año Paulino, pero una palabra de San Pedro es buena; san Pedro
concluía en su segunda carta: “Crecer en el conocimiento y en el
amor a Jesucristo, Muchas Gracias.
†
Card. Tarcisio Bertone
Secretario de Estado del Vaticano