MISA
CRISMAL EN LA SANTA IGLESIA CATEDRAL: MÁXIMO SIGNO DE COMUNIÓN ECLESIAL
Santiago de Querétaro, Qro.,
8 de Abril
de 2009
Este miércoles 8 de
abril, el Pastor Diocesano de Querétaro S.E. Dr. D. Mario De
Gasperín Gasperín, ha celebrado en comunión con el presbiterio la
Misa Crismal en la santa Iglesia Catedral. Sacerdotes diocesanos y
religiosos manifiestan así la plenitud sacerdotal del Obispo.
Con la Catedral colmada
de fieles, el Sr. Obispo habló de la misericordia de Dios, reflejada
en su hijo Jesucristo:
"Esta 'buena nueva'
de la presencia del amor misericordioso de Dios entre los débiles y
pecadores, es debida a la acción del Espíritu Santo: 'El Espíritu
del Señor está sobre mí y me ha enviado'. Es el amor del Padre el
que llena el corazón del hijo y lo convierte en Mesías".
"Jesucristo es el
rostro visible del 'Padre de la Misericordia'. No es necesario
detenerse a describir la situación dolorosa de la humanidad y de
nuestra patria para descubrir la necesidad infinita que tenemos de
experimentar este amor y esta misericordia".
Después de la homilía
los presbíteros renovaron sus promesas sacerdotales y el Obispo
invitó a los fieles laicos a orar tanto por los sacerdotes como por
él mismo, para que sean imagen viva de Cristo Sacerdote, Buen
Pastor, Maestro y Siervo de todos.
Continuó la Misa con la
bendición de los santos óleos, mismos que al concluir la Misa, Mons.
De Gasperín entregó a laicos venidos de cada una de las 107
parroquias de la Diócesis, donde serán administrados en los
sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Unción de los
Enfermos.
El Santo Crisma,
es decir el óleo perfumado que representa al mismo Espíritu Santo,
nos es dado junto con sus carismas el día de nuestro bautizo y de
nuestra confirmación y en la ordenación de los diáconos, sacerdotes
y obispos.
Con el óleo de los
catecúmenos se extiende el efecto de los exorcismos, pues los
bautizados se vigorizan, reciben la fuerza divina del Espíritu
Santo, para que puedan renunciar al mal, antes de que renazcan de la
fuente de la vida en el bautizo. Este aceite es un jugo untuoso de
color verde amarillento que se extrae del olivo o de otras plantas.
El óleo de los
enfermos, cuyo uso atestigua el apóstol Santiago, remedia las
dolencias de alma y cuerpo de los enfermos, para que puedan soportar
y vencer con fortaleza el mal y conseguir el perdón de los pecados.
El aceite simboliza el vigor y la fuerza del Espíritu Santo. Con
este óleo el Espíritu Santo vivifica y transforma nuestra enfermedad
y nuestra muerte en sacrificio salvador como el de Jesús.
Homilía en audio del Sr. Obispo
D. Mario De Gasperín Gasperín
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