ACCIÓN DE GRACIAS EN EL FUNERAL DEL SR. OBISPO DE CELAYA MONS. LÁZARO PÉREZ JIMÉNEZ

Celaya, Gto. 27 de Octubre de 2009

Texto: Pbro. Filiberto Cruz Reyes - Fotos: Jorge Rangel Sánchez

 

En punto del mediodía repicaron las campanas del Templo del Carmen, en la ciudad de Celaya, clero y fieles laicos lo inundaban: todos reunidos para celebrar la eucaristía para dar gracias a Dios por el ministerio episcopal de Mons. Lázaro Pérez, tercer obispo de Celaya, quien fue llamado a la casa del Padre, quien el domingo pasado murió repentinamente en la ciudad de México. Presidió la santa Misa el Nuncio apostólico, Mons. Christopher Pierre, representante del Papa en México; concelebraron otros obispos, entre ellos nuestro Pastor diocesano: Mons. Mario De Gasperín G; Mons. José Guadalupe Martín Rábago, Arzobispo metropolitano de León, Gto; Mons. Gonzalo Galván Castillo, obispos de Autlán, diócesis en donde ejerció su ministerio pastoral Mons. Lázaro, antes de venir a Celaya; y doce obispos más.

Después de la solemne procesión de entrada, fue colocado a ras de suelo, en un signo austero e impresionante, el féretro de Mons. Lázaro: signo de pobreza, pequeñez y penitencia. Se colocaron, como ordena la liturgia, sobre el féretro los signos del pastor: casulla, mitra y báculo, ahora inertes porque no hay pastor en la Iglesia diocesana. Resonó la palabra de Dios: la vocación de Abraham, al salmo, el testamento espiritual de Pablo y el pasaje de la muerte y resurrección de Lázaro; antes del aleluya se entonó el “Dies irae”, con música del Requiem de Mozart.

Luego, en reflexiva homilía el Arzobispo metropolitano de Morelia, Mons. Alberto Suárez Inda, invitó a la asamblea a considerar el llamado vocacional del pastor ahora llorado: dejó su natal Tizimín, Yuc., luego su amada Mérida, después Autlán, y ahora “nos ha dejado”, para ir a la Casa del Padre.

Desde Roma llegó un mensaje de condolencia, firmado por el Cardenal Tarcisio Bertone, a nombre del Santo Padre Benedicto XVI, así como de cardenales y obispos. 

Al término de la Misa, partió el cortejo hacia Catedral, donde descansarán sus restos esperando el día de la Resurrección. Oremos por la hermana diócesis de Celaya, que en Sede Vacante (sin obispo), espera con esperanza a su nuevo Pastor. Descanse en Paz. 

Mons. Lauro Gómez Zamudio, ocupará el cargo de Administrador Apostólico en tanto sea nombrado el cuarto obispo de la Diócesis de Celaya.

 

Homilía en audio del Sr. Arzobispo D. Alberto Suárez Inda

 

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“Dies irae”

Dies iræ, dies illa,

Solvet sæclum in favilla,

Teste David cum Sibylla !

Quantus tremor est futurus,

quando judex est venturus,

cuncta stricte discussurus !

Tuba mirum spargens sonum

per sepulcra regionum,

coget omnes ante thronum.

Mors stupebit et Natura,

cum resurget creatura,

judicanti responsura.

Liber scriptus proferetur,

in quo totum continetur,

unde Mundus judicetur.

Judex ergo cum sedebit,

quidquid latet apparebit,

nil inultum remanebit.

Quid sum miser tunc dicturus ?

Quem patronum rogaturus,

cum vix justus sit securus ?

Rex tremendæ majestatis,

qui salvandos salvas gratis,

salva me, fons pietatis.

Recordare, Jesu pie,

quod sum causa tuæ viæ ;

ne me perdas illa die.

Quærens me, sedisti lassus,

redemisti crucem passus,

tantus labor non sit cassus.

Juste Judex ultionis,

donum fac remissionis

ante diem rationis.

Ingemisco, tamquam reus,

culpa rubet vultus meus,

supplicanti parce Deus.

Qui Mariam absolvisti,

et latronem exaudisti,

mihi quoque spem dedisti.

Preces meæ non sunt dignæ,

sed tu bonus fac benigne,

ne perenni cremer igne.

Inter oves locum præsta,

et ab hædis me sequestra,

statuens in parte dextra.

Confutatis maledictis,

flammis acribus addictis,

voca me cum benedictis.

Oro supplex et acclinis,

cor contritum quasi cinis,

gere curam mei finis.

Lacrimosa dies illa,

qua resurget ex favilla

judicandus homo reus.

Huic ergo parce, Deus.

Pie Jesu Domine,

dona eis requiem. Amen.

 

Día de la ira, el día renombrado

en que los siglos se reduzcan a cenizas;

como testigos el rey David y la Sibila.

¡Cuánto terror habrá en el futuro

cuando el juez haya de venir

a juzgar todo estrictamente!

La trompeta, esparciendo un sonido admirable

por los sepulcros de todos los reinos

reunirá a todos ante el trono.

La muerte y la Naturaleza se asombrarán,

cuando resucite la criatura

para que responda ante su juez.

Aparecerá el libro escrito

en que se contiene todo

y con el que se juzgará al mundo.

Así, cuando el juez se siente

lo escondido se mostrará

y no habrá nada sin castigo.

¿Qué diré yo entonces, pobre de mí?

¿A qué protector rogaré

cuando ni los justos estén seguros?

Rey de tremenda majestad

tú que, al salvar, lo haces gratuitamente,

sálvame, fuente de piedad.

Acuérdate, piadoso Jesús

de que soy la causa de tu calvario;

no me pierdas en este día.

Buscándome, te sentaste agotado

me redimiste sufriendo en la cruz

no sean vanos tantos trabajos.

Justo juez de venganza

concédeme el regalo del perdón

antes del día del juicio.

Grito, como un reo;

la culpa enrojece mi rostro.

Perdona, señor, a este suplicante.

Tú, que absolviste a Magdalena

y escuchaste la súplica del ladrón,

me diste a mí también esperanza.

Mis plegarias no son dignas,

pero tú, al ser bueno, actúa con bondad

para que no arda en el fuego eterno.

Colócame entre tu rebaño

y sepárame de los machos cabríos

situándome a tu derecha.

Tras confundir a los malditos

arrojados a las llamas voraces

hazme llamar entre los benditos.

Te lo ruego, suplicante y de rodillas,

el corazón acongojado, casi hecho cenizas:

hazte cargo de mi destino.

Día de lágrimas será aquel renombrado

en que resucitará, del polvo

para el juicio, el hombre culpable.

A ese, pues, perdónalo, oh Dios.

Señor de piedad, Jesús,

concédeles el descanso. Amén.

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