MISA CON
LOS SACERDOTES MAYORES Y ENFERMOS DE NUESTRA DIÓCESIS
Santiago de Querétaro, Qro.,
4 de Junio
de 2009
El jueves 4 de junio, en el Templo Expiatorio de
Carmelitas, el señor obispo Don Mario De Gasperín en unión con
sacerdotes enfermos y mayores de la Diócesis, celebró la acción de
gracias por el sacerdocio de quienes dan su vida al servicio de la
Iglesia en el día de la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Sumo
y Eterno Sacerdote.
Esta iniciativa del Pbro. José Hernández Pérez,
Director Espiritual de la Adoración Nocturna Mexicana nos recuerda
el próximo año que se dedicará en toda la Iglesia, al sacerdocio,
convocado por S.S. Benedicto XVI.
Esta Misa ha sido una acción de gracias por los
sacerdotes que han entregado su vida al servicio de la Iglesia en
Querétaro. Años de donación en que han conservado la juventud en su
corazón sacerdotal.
Sacerdotes, adoradores nocturnos y muchos fieles
escucharon a Mons. De Gasperín, decir que el presbítero participa de
todos los sufrimientos, penas y alegrías de la gente, pues comparte
la vida de su comunidad y de su pueblo.
Comparte, dijo, "desde la alegría
del nacimiento de un niño en el bautismo hasta el sepelio; a veces
tiene qué compartir el gozo de la vida que nace y la vida que fenece
y los sufrimientos, penas y dificultades de las familias nuevas que
se forman y también la tragedia de la familia que se deshace... el
sacerdote está metido en la vida de todos y de todo en una
parroquia".
El Sr. Obispo enfatizó la misión
del sacerdote tan diferente a la de cualquier profesionista, que su
campo siempre es más restringido, en comparación a la intensidad de
situaciones a las que debe dar respuesta el presbítero escuchando al
Espíritu de Dios. Su campo de actividad, especialmente del cura, del
párroco, no tiene límites, porque son miles las almas que son un
campo inmenso, riquísimo para un sacerdote.
A los sacerdotes presentes les dijo:
"me da mucho gusto celebrar esta santa misa con todos mis
hermanos que ya han dado una dura y recia batalla y han conservado
su fidelidad al señor".
Concluyó, Mons. De Gasperín "necesitamos reconocer
nuestras limitaciones, sólo Jesucristo es un sacerdote puro,
inmaculado e impecable, todos nosotros somos humanos y pecadores,
por eso pedimos humildemente perdón a Dios como nos enseña la
Iglesia, también rezamos por algún hermano que ha flaqueado o que ha
desfallecido en el camino". Y pidió a los fieles presentes a
encomendar a todos los sacerdotes de la Diócesis de Querétaro y a su
señor obispo a Dios, para que sigan sirviendo con generosidad al
Señor en la Santa Iglesia.
Homilía en audio del Sr. Obispo
D. Mario De Gasperín Gasperín
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