Santiago de Querétaro, Qro.,
16 de Noviembre
de 2009
Con el objetivo de "celebrar
la vida y el trabajo realizado en la evaluación y actualización del
Plan Diocesano de Pastoral y su aplicación en todas las parroquias,
para vigorizar la Espiritualidad de Comunión y hacer operativa la
Misión Permanente en nuestra Diócesis" se han reunido en la XXI
Asamblea Diocesana de Pastoral, los sacerdotes, religiosos y laicos
que representan a las 107 parroquias.
Tres mil participantes
en esta asamblea conocieron las prioridades diocesanas: recomenzar
desde Cristo, refundamental la familia y reencontrar el sentido de
la vida, enmarcadas en el Plan Diocesano 2010-2016.
Mons. Salvador Espinosa
Medina, Vicario General de la Diócesis, leyó el acta en la que el
Dr. D. Mario De Gasperín Gasperín, VIII Obispo de Querétaro dice así:
"Decreto la
promulgación, con carácter obligatorio para todos desde esta fecha,
del Plan Diocesano de Pastoral en su tercera etapa (2010-2016),
correspondiente a la Misión Permanente".
"Agradezco a Dios
este regalo de su misericordia, a la Virgen Santísima su protección
y a todos los participantes, pastores y fieles, en especial a los
señores párrocos, decanos, presidentes de las comisiones diocesana y
al señor vicario de pastoral Sr. Cura D. Fidencio López Plaza, su
trabajo generoso para llegar a este momento tan importante de
nuestro caminar pastoral".
Bajo la mirada amorosa
de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano, Patrona de la Diócesis,
los más de doscientos sacerdotes asistentes, concelebraron la santa
Misa con el Pastor Diocesano. En ella, un representante de cada
parroquia entregó el Plan Pastoral Parroquial, en el que se
contienen los criterios y estrategias que asumirán en la vida de la
comunidad.
En la homilía, Mons. De
Gasperín dijo a los presentes: "El
Plan de Pastoral que ahora inauguramos en su tercera etapa, quiere
ser un instrumento para organizar nuestro servicio a los demás en la
verdad y en la caridad. Como al ciego de Jericó, el Señor nos llama
a levantarnos y a seguirlo, reafirmando nuestro compromiso bautismal
y sacerdotal. Que ninguna parroquia se quede sentada al borde del
camino; que ningún sacerdote se quede contemplando a Jesús pasar,
sin echar a andar su plan parroquial; que ningún fiel católico
permanezca indiferente ante Jesús que le ofrece su luz salvadora".