Con grande alegría los
señores curas Pbro. Miguel Cano Nolasco, Párroco de Jesús el Buen;
el Pbro. Jaime Rodríguez Montoya, Párroco del Sagrado Corazón de
Jesús y el Pbro. Rosendo Zavala Herra, Párroco de San Alfonso María
de Ligorio, celebraron su XXV Aniversario de Ordenación Sacerdotal
en el atrio de la Parroquia de Santa María en Amealco.
El Sr. Obispo Dr. D.
Mario De Gasperín Gasperín, presidió la Santa Misa, concelebrando
con el Sr. Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Rogelio Cabrera López; con
el Sr. Arzobispo de Tulancingo, Domingo Díaz Martínez y con el Sr.
Obispo Emérito de Cuernavaca Florencio Olvera Ochoa.
En su homilía, Mons. De
Gasperín expresó el sentir de los presentes: "Nos
alegra ver aquí a muchos hermanos suyos en el sacerdocio
compartiendo su alegría y a numerosos fieles, además de sus
parientes y amigos, participando con cariño y gratitud en esta
celebración. Doy gracias a Dios, como su Pastor diocesano, poder
presidir esta Eucaristía, implorando sobre ellos y sus parroquias
las gracias y bendiciones del cielo que son necesarias para la
salvación".
El
Pastor Diocesano recordó con gratitud a
Don Alfonso Toriz y encomendó a los
sacerdotes festejados a la Santísima Virgen:
"El
sacerdocio es el regalo máximo de Dios que hace posible los otros
regalos, pues sin sacerdote no hay Eucaristía, sin Eucaristía no hay
Iglesia, y sin referencia a la Iglesia no hay salvación. Pedimos a
Dios que bendiga a estos hermanos nuestros sacerdotes y a sus
hogares de donde salieron, que bendiga al señor Obispo Don Alfonso
Toriz, quien fue el instrumento de Dios para su ordenación
sacerdotal, y para que innumerables gracias llegaran a nosotros por
medio de su ministerio sacerdotal en nuestras parroquias. Como lo
hizo el Papa Benedicto XVI en Fátima (12-V-10), oramos a la Virgen
Santísima por los sacerdotes:
Madre Inmaculada, en este lugar de
gracia,
reunidos por el
amor de tu Hijo Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote,
nosotros, Hijos en
el Hijo y Sacerdotes suyos,
nos consagramos a
tu Corazón materno, para cumplir fielmente la voluntad del Padre…
Esposa del
Espíritu Santo, alcánzanos el don inestimable
de la
transformación en Cristo.
Por la misma
potencia del Espíritu que,
extendiendo su
sombra sobre Ti, te hizo Madre del Salvador,
ayúdanos para que
Cristo, tu Hijo, nazca también en nosotros.
Y, de este modo,
la Iglesia pueda ser renovada por santos sacerdotes,
transfigurados por
la gracia de Aquel que hace nuevas todas las cosas.
Ayúdanos, con tu
poderosa intercesión,
a no desmerecer de
esta vocación sublime, a no ceder a nuestros egoísmos,
ni a las lisonjas
del mundo, ni a las tentaciones del Maligno. Amén."