La parroquia de Nuestra Señora de
Lourdes en la ciudad Episcopal celebró su fiesta patronal y la
Eucaristía presidida por el señor obispo Don Mario De Gasperín
Gasperín, el señor cura Pbro. Francisco Gavidia Arteaga y su
vicario, el Pbro. Víctor Jiménez Balderas.
El señor obispo dijo al iniciar la
homilía: “Dichoso el hombre que confía en el Señor y pone en Él su
esperanza. Dichosa la Mujer que puso su confianza en Dios y ahora
goza de Dios en el cielo y es nuestra Madre e intercesora”.
El Pastor Diocesano predicó del
hombre que pone su confianza en el hombre o en Dios. Describió las
diferencias y consecuencias en su vida ante la comunidad. Comentó
del camino ancho y angosto, del rico y del pobre, de los
bienaventurados y de los que ahora satisfechos no irán al cielo.
Hablo a los fieles de Jesucristo,
el bienaventurado descrito por el Evangelio, que muestra que el
camino al cielo pasa por el Calvario. Sobre la felicidad que ofrece
Jesús y predica la Iglesia, camino a la verdadera felicidad.
Destacó como la Santísima Virgen
María es bienaventurada, por ser pobre y poner su confianza en Dios,
creer en su Palabra sufriendo persecución y lloró por nosotros
pecadores en el Calvario.
Monseñor De Gasperín alentó a los
fieles diciendo: “Alegrense porque la recompensa es grande en el
cielo”.
“Que esta palabra sea para ustedes
de consuelo y de paz, estén tranquilos en su alma y corazón. Sepan
que su Iglesia recoge todo el dolor, todas las lágrimas, todos los
sufrimientos, las persecuciones del mundo a los discípulos de Jesús
y que nosotros estamos aquí poniendo nuestra esperanza no en los
poderosos, no en los influyentes sino en Dios, Señor y creador de
todas las cosas”.
Concluyó así: “El Señor enjugue
sus lágrimas, cure sus dolores, socorra sus necesidades y les de
fortaleza de llevar la cruz que es el camino verdadero a la
felicidad”.