La comunidad de la Parroquia de San José Obrero
y los Misioneros Xaverianos en San Juan del Río recibieron al señor obispo Don Mario de
Gasperín Gasperín, quien llegó para celebrar la Eucaristía y conferir el
Sacramento del Orden Sacerdotal al diácono José Dolores Ugalde Gómez,
oriundo de la comunidad de Santa Lucía, que
fue presentado al señor obispo y a la asamblea por el Superior
Regional de los Misioneros Xaverianos, el P. Javier Peguero Pérez, S.X.
El P. Ugalde, después de haber
sido considerado digno de recibir el orden de los presbíteros en
segundo grado, manifestó ante el señor obispo y la comunidad su
decisión de querer asumir los compromisos propios del sacerdocio y
prometió obediencia al obispo ordinario y a sus legítimos superiores.
Unirse cada día más estrechamente a
Cristo, sumo sacerdote y consagrarse a Dios junto con él para la
salvación de los hombres, es desde hoy y para siempre como sacerdote
del Señor, su empeño y misión pidiendo a Dios mismo que le ayude a
llevar a término la obra buena que en él ha iniciado.
Desde hoy sacerdote para siempre,
lleva en él la dignidad presbiteral, es regalo del corazón de Jesús
para la Iglesia y para todo el mundo, lleva en su corazón el
Espíritu de santidad con sus dones, es honrado como colaborador del
orden de los obispos, predicador de la Palabra de Dios, dispensador
del Bautismo, de la Reconciliación con Dios y de la Eucaristía.
La comunidad religiosa de los padres
Xaverianos, familiares, amigos y fieles escucharon la invitación de
Monseñor De Gasperín a orar por el ordenado para que sea un Cristo
vivo en la comunidad y para ella.
A nombre de los padres misioneros
xaverianos, su superior regional agradeció al señor obispo por la
ordenación del P. José Dolores; al señor cura, Pbro. Bernardo por
acoger a todos los presentes en el templo parroquial; a la comunidad
misionera xaveriana en San Juan del Río encabezada por el Pbro.
Antonio Flores S.X. y a todos los fieles su presencia y cariño,
deseando la bendición de Dios para todos.
Antes de bendecir a la comunidad y de
entregar al nuevo sacerdote y misionero a la comunidad, el señor
obispo invitó a los presentes a orar por el penoso asesinato cruel
de nuestros hermanos migrantes, exhortó a tender la mano al
necesitado, tener un corazón fraterno abierto, brindando auxilio a
quienes se acerquen a nosotros.