El Sr. Obispo D. Mario De Gasperín
Gasperín y los sacerdotes que prestan su servicio ministerial en la
Diócesis de Querétaro se han reunido este Miércoles 19 de Marzo para
celebrar la Misa Crismal.
Recordando las ordenaciones diaconal,
presbiteral y episcopal, el Pastor Diocesano dijo:
"Cuando fuimos ordenados diáconos, el obispo oró así, imponiendo
sus manos sobre nuestras cabezas: “Envía, Señor, sobre él el
Espíritu Santo, para que fortalecido con tu gracia de los siete
dones, desempeñe con fidelidad su ministerio”; luego, el obispo
nos entregó el libro de la Escritura, diciendo: “Recibe el
Evangelio de Cristo, del cual has sido constituido mensajero;
esmérate en creer lo que lees, en enseñar lo que crees y en
vivir lo que enseñas”. Esta tarea que recibe el diácono perdura
en el presbítero, que nunca deja de ser diácono. En el rito de
ordenación presbiteral, pregunta el obispo al ordenando:
“¿Quieres desempeñar con dignidad y sabiduría el ministerio de
la Palabra, en la predicación del Evangelio y la exposición de
la fe católica?”; el obispo le impone las manos, le comunica una
nueva efusión del Espíritu de santidad y, con el gesto de la
unción de las manos, garantiza “la fuerza del Espíritu Santo
para santificar a su pueblo y ofrecer a Dios el sacrificio”. En
la ordenación episcopal, el ordenado asume la responsabilidad de
“anunciar con fidelidad y constancia el Evangelio de Jesucristo”
y “establecer la Iglesia en diversos lugares”. Durante la
epíclesis, los diáconos han sostenido sobre la cabeza y las
espaldas del consagrando, el libro de los Evangelios abierto,
que le es entregado con la tarea de “anunciar el Evangelio y la
palabra de Dios con sabiduría y perseverancia”. Estas promesas
y encargos vamos a renovar en esta celebración".
Y
hablando de los santos óleos dijo:
"Nuestra Diócesis es renovada por el Espíritu desde esta iglesia
Catedral, para que todos sus miembros, especialmente nosotros
los pastores, nos dejemos ungir en nuestros corazones y
pensamientos con el óleo del Espíritu, nos convirtamos a la
palabra de Dios, la hagamos vida en nuestras acciones y la
comuniquemos a los fieles de Dios, que Él ha puesto bajo nuestro
cuidado pastoral".
En esta Misa los sacerdotes renovaron
sus promesas sacerdotales y el Obispo invitó a los fieles laicos a
orar tanto por los sacerdotes como por él mismo, para que sean
imagen viva de Cristo Sacerdote, Buen Pastor, Maestro y Siervo de
todos.
Después fueron bendecidos el óleo de
los catecúmenos, el óleo de los enfermos y consagrado el santo
crisma, que se usará en las parroquias para los sacramentos.
Como
acto final de esta celebración el Sr. Obispo entregó los santos
óleos, a laicos de cada una de las 105 parroquias de nuestra
Diócesis.
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