Con el lema: "La familia, amor y
vida en comunidad, donde se construye el futuro de la humanidad", la
Dimensión Diocesana de Familia realizó el VI Encuentro de Pastoral
Familiar el Sábado 15 de Marzo, con la presencia de unos 250
participantes venidos de muchas de las parroquias de nuestra
Diócesis.
El Pbro.
Jaime Gutiérrez, Presidente de la Comisión Diocesana para Familia,
Juventud y Laicos, acompañado por Ismael y Lupita Cervantes,
Coordinadores de la Dimensión de Familia, han presidido este día de
trabajo.
El objetivo principal de este encuentro
fue inaugurar el 2008 en la Dimensión Diocesana de Familia, como el
“Año de la familia”, para cultivar la perspectiva de discípulos y
misioneros de Cristo Jesús, a fin de que nuestras familias y
pueblos, en Él tengan vida.
Jorge y Rosy Carrillo, Presidentes
Latinoamericanos del MFC, hablaron sobre los desafíos para la
familia en la actualidad, y el Dr. Rodrigo Guerra trató sobre la
perspectiva de la familia en el documento de Aparecida.
Ismael y Lupita Cervantes, presentaron
el informe de actividades, al concluir su ciclo como coordinadores,
para entregar la estafeta a Jorge y Avelina Landaverde, quienes
tendrán la coordinación de la Dimensión de Familia 2008-2011.
En la Misa, celebrada por el Sr. Obispo
D. Mario De Gasperín Gasperín, inició su homilía recordando la
grande fiesta del día:
"Hoy celebramos la solemnidad
de Señor San José, santo Patrono de la Iglesia universal y
especial protector de las familias cristianas. La antífona de
entrada nos invita a “celebrar con alegría la fiesta de San
José, el siervo prudente y fiel, a quien el Señor puso al frente
de su familia”. Lo puso al frente de su familia, responsable de
María y de Jesús, porque era “prudente y fiel”. Le pedimos, ya
desde el principio de esta celebración, que todos los que
estamos al frente de la familia de Dios, la familia doméstica o
la gran familia que es la Iglesia, seamos sus verdaderos
imitadores y administremos con prudencia y fidelidad los bienes
espirituales y materiales que necesitan para su sustento y
crecimiento".
Y después nos habló de la necesidad de
amor del corazón del hombre:
"¿De qué nos salva Jesucristo?
Jesucristo nos salva de nuestro perverso corazón. Dice el Papa:
“Cuando uno experimenta un gran amor en su vida, se trata de un
momento de redención que da nuevo sentido a la existencia”. Sin
duda que todos ustedes lo han experimentado cuando se enamoraron
de su pareja y se comprometieron a compartir esa felicidad por
toda la vida. El enamoramiento sincero es un momento de
redención. “Pero, añade el Papa, muy pronto se da uno cuenta
también que ese amor que se le ha dado, por sí solo, no
soluciona el problema de su vida. Es un amor frágil. Puede ser
destruido por la muerte. El ser humano necesita un amor
incondicionado” (SpS 26). El corazón del hombre necesita un amor
sin condiciones y sin límites de tiempo. El límite que nos
impone el tiempo sólo se supera con la eternidad. Sólo un amor
que viva para siempre puede saciar el corazón humano".
Al concluir la santa Misa, los
participantes de este encuentro tuvieron un momento de convivencia
al compartir los alimentos.
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