La
mañana del Sábado 1° de Marzo la hermosa capilla del Seminario
Conciliar de Nuestra Señora de Guadalupe se llenó con los jóvenes
seminaristas de nuestra Diócesis para dar gracias a Dios en torno a
su pastor diocesano, el Sr. Obispo Dr. D. Mario De Gasperín Gasperín
por el 143 aniversario del Seminario y el 30 aniversario de los
Seminaristas en Familia.
Todos
estaban ahí, formadores, diáconos, teólogos, filósofos, seminaristas
del curso introductorio, del seminario menor y seminaristas en
familia, casi 300 jóvenes deseosos de servir a Dios y a la Iglesia
en el seguimiento fiel a Jesucristo.
El
Pastor Diocesano habló así en la homilía:
"Con el
corazón lleno de alegría, damos gracias al Padre del Cielo por
la bendición tan grande que ha significado para nuestra Diócesis
la creación de este seminario, de esta institución. Si por medio
de un sacerdote nos llega la bendición de Dios, por medio del
seminario donde se forman los sacerdotes, se ha derramado esta
bendición de Dios para toda nuestra Diócesis".
"Ahí
enfrente, en la entrada, está la imagen de San Rafael Guízar
Valencia, que tenía en su corazón ese amor inmenso al seminario,
por el cual se sacrificó y luchó toda su vida, por formar santos
y sabios sacerdotes. A él y a nuestra Madre Santísima
encomendamos nuevamente nuestro seminario, lo mismo que a los
santos patronos, a quienes nuestros mayores encomendaron esta
institución".
"El seminario
es para formar sacerdotes, así de sencillo y así de grande es su
misión, formar sacerdotes. El sacerdote no nace se hace. Dios va
sembrando el llamado, su voz, su palabra, la vocación en el
corazón de cada uno de nosotros, así lo ha hecho de distintas
maneras... Dios nos llama a su servicio, nos sigue llamando,
porque quiere que su Iglesia disponga de los sacerdotes que
necesita para su crecimiento y desarrollo".
"Quiero ahora
subrayar tres aspectos que son los fundamentales de la formación
sacerdotal:
En primer
lugar un sacerdote y el seminarista que se prepara para serlo,
debe ser un fiel oyente de la Palabra de Dios. El sacerdote es
el pregonero del Evangelio de Jesucristo, el que anuncia el plan
de salvación realizado en Jesucristo... Necesitamos un
conocimiento profundo de la Palabra de Dios.
Un
seminarista debe ser también un adorador de Jesús en la
Eucaristía... del Santísimo Sacramento del Altar. La Eucaristía
es el centro de la Iglesia, el corazón de la Iglesia, la Iglesia
vive de la Eucaristía.
El tercer
subrayado, necesidad para la formación sacerdotal es el servicio
a los demás, cada uno de nosotros nace en una familia, en una
comunidad, necesita forzosamente de los demás. En la medida en
que nosotros vayamos tomando conciencia de esta realidad y de
esta dimensión comunitaria y de servicio de nuestra vida, en esa
medida vamos creciendo, primero en humanidad, como seres humanos
y debemos crecer también en esa dimensión para ser servidores
del pueblo de Dios. Nosotros no estamos aquí para ser servidos
sino para servir a los demás".
El XXX
Aniversario de los Seminaristas en Familia se recordó con una placa
que dice así:
"Con motivo
de los 30 años de haber nacido la experiencia de Seminaristas en
Familia iniciada por Mons. Domingo Díaz Martínez, colocamos este
testimonio en lo que fue el primer edificio dedicado para su
formación. 2 de Marzo de 2008"
D.
Mario De Gasperín y el Pbro. Martín Lara Becerril, Rector del
Seminario, se tomaron las fotos del recuerdo con los diferentes
grupos de seminaristas.
Dé click en cada una de las fotos para verlas más grandes.
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