En la fiesta de San Juan Bautista
nuestro señor obispo Don Mario De Gasperín Gasperín visitó la
comunidad parroquial de San Juan Bautista en Victoria, Guanajuato
para celebrar e implorar la bendición e intercesión de San Juan
Bautista sobre la comunidad.
Recibieron el Sacramento de la
Confirmación cuarenta niños y jóvenes. Fueron instituidos por
primera vez en la parroquia catorce ministros extraordinarios de la
comunión, para apoyar al señor cura en la atención de los hermanos
enfermos.
Acompañaron a nuestro Pastor
Diocesano en la celebración, el señor cura párroco Juan José Gómez
Arteaga, el vicario de la parroquia Pbro. Eugenio López Magaña; el
señor cura de la parroquia del Sagrado Corazón, el Pbro. Silvestre
García, nativo de Victoria; el señor cura de la parroquia de San
José en San José Iturbide, Pbro. Mario Sánchez, y el Pbro. Lauro.
Además de predicar sobre la persona
de San Juan Bautista, el señor obispo habló del Año dedicado al
Apóstol San Pablo, que ya está próximo a iniciarse y nos
invitó a leer las catorce cartas de él. Acerca de San Juan Bautista
dijo:
"Juan dio testimonio de la
verdad, de la Palabra de Dios, de los mandamientos de Dios...
por defender la indisolubilidad del matrimonio ante el rey
Herodes, él divorciado quitó la esposa, vivía con otra mujer y
Juan Bautista reprobaba esa conducta porque no es según el plan
de Dios. El divorcio no es según el plan de Dios, el matrimonio
es para siempre con la bendición de Dios y por dar testimonio de
esta verdad, Juan Bautista tuvo que sufrir la cárcel, los
sufrimientos de un prisionero y la misma muerte".
"Hermanos y hermanas, pues,
que esta festividad en honor de San Juan Bautista nos ayude a
ser cristianos y a dar testimonio de Jesucristo. La última frase
con que termina el Evangelio de Jesús es por una parte
consoladora y por otra parte es como una llamada de Jesús,
porque dice Jesús: aquel que me niegue delante de los hombres yo
también lo voy a negar delante del Padre del cielo; pero aquel
que dé testimonio de mí delante de los hombres, yo lo voy a
reconocer como mío, delante del Padre del cielo, así es la vida
cristiana. Nuestra vida cristiana debe ser un testimonio
constante".