En el recién remodelado
Hospital del Sagrado Corazón, la tarde del 11 de febrero, la
Diócesis de Querétaro, el CISAV y el propio hospital han presentado
la Instrucción Dignitas Personae
—sobre algunas cuestiones de
bioética—, a un grupo de
médicos, enfermeras, abogados y personas interesadas en estos temas.
El Lic. José Francisco Alcocer,
Director del hospital, introdujo en el tema a los asistentes
destacando que cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte
natural, posee dignidad humana, misma que el magisterio de la
Iglesia ha tratado en diversas ocasiones, para aclarar y solucionar
problemas morales relativos a este campo de las nuevas tecnologías
biomédicas.
El documento de la Congregación para la
Doctrina de la Fe, aprobado por S.S. Benedicto XVI, comprende tres
partes:
1. Aspectos antropológicos, teológicos y éticos
de la vida y la procreación humana.
2. Nuevos problemas relativos a la procreación.
3. Nuevas propuestas terapéuticas que comportan
la manipulación del embrión o del patrimonio genético humano.
El Dr. Rodrigo Guerra, la Dra. Alejandra Huerta
y el Pbro. Dr. Javier Coellar presentaron los diversos puntos que se
desarrollan en la instrucción, sobresaliendo entre ellos:
-
El Magisterio de la Iglesia ya ha intervenido varias veces, para
aclarar y solucionar problemas morales relativos a este campo.
-
Las nuevas tecnologías biomédicas, introducidas en este ámbito
delicado de la vida del ser humano y de la familia, provocan
ulteriores interrogantes, en particular, dentro del sector de la
investigación sobre los embriones humanos, del uso para fines
terapéuticos de las células troncales (o células madre), y en
otros campos de la medicina experimental.
-
La Iglesia Católica se vale de la razón y de la fe,
contribuyendo así a elaborar una visión integral del hombre y de
su vocación, capaz de acoger todo lo bueno que surge de las
obras humanas y de las tradiciones culturales y religiosas.
-
Con referencia al tratamiento de la infertilidad,
las nuevas técnicas médicas tienen que respetar tres bienes
fundamentales: a) el derecho a la vida y a la integridad física
de cada ser humano desde la concepción hasta la muerte natural;
b) la unidad del matrimonio, que implica el respeto recíproco
del derecho de los cónyuges a convertirse en padre y madre
solamente el uno a través del otro; c) los valores
específicamente humanos de la sexualidad, que «exigen que la
procreación de una persona humana sea querida como el fruto del
acto conyugal específico del amor entre los esposos».
-
La Iglesia reconoce la legitimidad del deseo de un hijo, y
comprende los sufrimientos de los cónyuges afligidos por el
problema de la infertilidad. Sin embargo, ese deseo no puede ser
antepuesto a la dignidad que posee cada vida humana hasta el
punto de someterla a un dominio absoluto.
-
Para la valoración ética hay que considerar tanto los métodos
de recolección de células troncales como los riesgos de
su utilización clínica o experimental.
Al concluir la presentación, algunos de los
asistentes hicieron preguntas y comentarios sobre el tema
médico-ético, enriqueciendo aún más la presentación.