Guiados por la voz de nuestros pastores reunidos en Aparecida,
queremos celebrar hoy el “Día de la Catequesis” en nuestra Diócesis.
Nuestro lema es: “El Catequista, Discípulo en formación
permanente”. El objetivo que deseamos alcanzar es: “Que los
Catequistas tomen conciencia de la necesidad de estar en formación
permanente, para desarrollar sus potencialidades personales y se
formen como discípulos y misioneros”.
La formación permanente es hoy una prioridad, “La vocación y el
compromiso de ser hoy discípulos y misioneros de Jesucristo en
América Latina y el Caribe , requiere de una clara y decidida opción
por la formación de los miembros de nuestras comunidades, en bien de
todos los bautizados, cualquiera sea la función que desarrollen en
la Iglesia. Miramos a Jesús, el Maestro que formó personalmente a
sus apóstoles y discípulos. Cristo nos da el método: ‘Vengan y lo
verán’ (Jn 1,39), ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida’ (Jn 14,6).
Con perseverante paciencia y sabiduría Jesús invitó a todos a su
seguimiento. A quienes aceptaron seguirlo los introdujo en el
misterio del Reino de Dios, y después de su muerte y resurrección
los envío a predicar la Buena Nueva en la fuerza de su Espíritu” (DA
276).
“El itinerario formativo del seguidor de Jesús hunde sus raíces en
la naturaleza dinámica de la persona y en la invitación personal de
Jesucristo, que llama a los suyos por su nombre, y estos lo siguen
porque conocen su voz. El Señor despertaba las aspiraciones
profundas de sus discípulos y los atraía a sí, llenos de asombro. El
seguimiento es fruto de una fascinación que responde al deseo de
realización humana, al deseo de vida plena. El discípulo es alguien
apasionado por Cristo a quienes reconoce como el maestro que lo
conduce y acompaña” (DA 277).
El catequista es antes que nada un miembro de la Iglesia, testigo de
la fe y enviado por ella para anunciar el mensaje evangelizador.
Urge diseñar una educación en la fe que forje en los catequistas una
identidad cristiana sólida, con una conciencia lúcida de ser
discípulos y misioneros de Jesucristo en la comunidad. La formación
de los catequistas debe seguir un modelo catecumenal para que, una
vez convertidos y evangelizados, se conviertan ellos mismos en
discípulos y misioneros. Se debe seguir un proceso de Iniciación
Cristiana integral que comience con el anuncio kerigmático y la
conversión, que lleve a la vida comunitaria, a la celebración de los
sacramentos y a la transformación del mundo.
Que cada día nos comprometamos más en la formación y fortalecimiento
de nuestra fe, para que seamos verdaderos testigos de Jesucristo.
Que nuestras palabras y nuestro ejemplo hagan madurar la fe de
nuestros hermanos. FELICIDADES CATEQUISTAS.