ARCHIVO NOTICIAS

 

Marzo de 2007

Febrero de 2007

Enero de 2007

Diciembre de 2006

Noviembre de 2006

Octubre de 2006

Septiembre de 2006

Agosto de 2006

Julio de 2006

Junio de 2006

TESTIMONIO DEL PRBO. JUAN MANUEL PÉREZ ROMERO

Soriano, Colón, Qro., 15 de Marzo de 2007


 

Murió recostando su cabeza en el hombro del sacerdote que le dio la absolución

 

El señor don Jesús Mejía Mendoza, de 80 años de edad, originario de Tequisquiapan, Querétaro, se acercó a confesar, el viernes primero de mes, 2 de Marzo de 2007, el último día de las pláticas cuaresmales, a las cuales asistió según le permitió su salud.

Para concluir la semana de pláticas cuaresmales hubo celebración penitencia, y don Jesús se acercó al señor cura, el Pbro. Gerardo Medrano González para recibir el sacramento de la penitencia; el sacerdote lo hizo sentarse junto a él debido a su edad, y escuchó su confesión.

El padre comenta que don Jesús terminó de decir sus pecados y al darle la absolución, se recargó sobre su hombro y exclamó: "¡Ay, padre!" y murió por un infarto cardíaco. El padre, inmediatamente le administró los santos óleos y lo trasladó a la sacristía para tratar de darle los primeros auxilios, pero todo fue en vano, don Jesús había muerto justo al recibir la absolución de sus pecados; y en un viernes primero de mes y en un viernes de cuaresma.

Cuando llegó a la sacristía su hijo, el señor Arturo Mejía Hernández, su padre yacía en el suelo, pero inmediatamente escuchó las palabras llenas de consuelo, del padre Gerardo: "no deben estar tristes, esta forma de morir que Dios le concedió a tu padre es un regalo muy hermoso".

El padre Gerardo, párroco de la Parroquia de Santa María de Guadalupe, de la Diócesis de Cuautitlán, a la cual pertenece la colonia Residencia Coacalco, donde vivía don Jesús con su familia, nos comentó por teléfono, que él interpreta este suceso como el cumplimiento de las promesas hechas por el Sagrado Corazón de Jesús, de que quienes se confiesen y comulguen nueve primeros viernes de mes, en desagravio a su Sacratísimo Corazón no morirán sin confesión, pues don Jesús se confesaba y comulgaba devotamente los viernes primeros de mes.

Además don Jesús iba con frecuencia a la Basílica de Guadalupe, ya que Coacalco queda cerca; por ser originario de Tequisquiapan, don Jesús venía con su familia al Santuario de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano, prácticamente cada vez que visitaba su tierra natal y la Santísima Virgen le concedió la gracia de morir en un viernes de cuaresma, tiempo propicio para recibir el perdón y la gracia de Dios.

Antes de todo esto, don Jesús tuvo su purificación a través de su enfermedad. Fue operado dos veces de la próstata y tenía azúcar en la sangre. Hace mes y medio volvió a orinar coágulos de sangre, el médico le dio tratamiento y dieta. El martes, anterior a su muerte, el 27 de Febrero, acudió nuevamente al médico para revisión y lo encontró muy bien, hasta le permitió comer carne una vez a la semana.

El sábado 3 de Marzo de 2007 el P. Gerardo celebró su funeral de cuerpo presente y fue sepultado a las 4 de la tarde.

Don Jesús dejó un ejemplo para sus nueve hijos: Arturo, María Guadalupe, Alfredo, Margarita, Jesús, María del Carmen, Juan, Fernando y Alejandro y para su esposa María del Carmen Hernández Reséndiz, también originaria de Tequisquiapan, quien siente la soledad al perder a su esposo.

Termino diciendo, qué sabio es el dicho que repetían los bisabuelos queretanos: "Como es la vida es la muerte, como es la muerte es la eternidad"; y qué oportuno es el mandamiento de la santa Iglesia: "Confesarse por lo menos una vez al año, en la Cuaresma".

 

Pbro. Juan Manuel Pérez Romero

Rector del Santuario de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano

 

Este portal diocesano es un servicio diseñado y desarrollado por la RIIAL Querétaro                                                                                            Webmaster