Murió recostando su cabeza en el hombro del
sacerdote que le dio la absolución
El señor don Jesús Mejía Mendoza, de 80 años de edad,
originario de Tequisquiapan, Querétaro, se acercó a confesar, el
viernes primero de mes, 2 de Marzo de 2007, el último día de las
pláticas cuaresmales, a las cuales asistió según le permitió su salud.
Para concluir la semana de pláticas cuaresmales hubo
celebración penitencia, y don Jesús se acercó al señor cura, el Pbro.
Gerardo Medrano González para recibir el sacramento de la penitencia;
el sacerdote lo hizo sentarse junto a él debido a su edad, y escuchó
su confesión.
El padre comenta que don Jesús terminó de decir sus
pecados y al darle la absolución, se recargó sobre su hombro y
exclamó: "¡Ay, padre!" y murió por un infarto cardíaco. El padre,
inmediatamente le administró los santos óleos y lo trasladó a la
sacristía para tratar de darle los primeros auxilios, pero todo fue en
vano, don Jesús había muerto justo al recibir la absolución de sus
pecados; y en un viernes primero de mes y en un viernes de cuaresma.
Cuando llegó a la sacristía su hijo, el señor Arturo
Mejía Hernández, su padre yacía en el suelo, pero inmediatamente
escuchó las palabras llenas de consuelo, del padre Gerardo: "no deben
estar tristes, esta forma de morir que Dios le concedió a tu padre es
un regalo muy hermoso".
El padre Gerardo, párroco de la Parroquia de Santa
María de Guadalupe, de la Diócesis de Cuautitlán, a la cual pertenece
la colonia Residencia Coacalco, donde vivía don Jesús con su familia,
nos comentó por teléfono, que él interpreta este suceso como el
cumplimiento de las promesas hechas por el Sagrado Corazón de Jesús,
de que quienes se confiesen y comulguen nueve primeros viernes de mes,
en desagravio a su Sacratísimo Corazón no morirán sin confesión, pues
don Jesús se confesaba y comulgaba devotamente los viernes primeros de
mes.
Además don Jesús iba con frecuencia a la Basílica de
Guadalupe, ya que Coacalco queda cerca; por ser originario de
Tequisquiapan, don Jesús venía con su familia al Santuario de Nuestra
Señora de los Dolores de Soriano, prácticamente cada vez que visitaba
su tierra natal y la Santísima Virgen le concedió la gracia de morir
en un viernes de cuaresma, tiempo propicio para recibir el perdón y la
gracia de Dios.
Antes de todo esto, don Jesús tuvo su purificación a
través de su enfermedad. Fue operado dos veces de la próstata y tenía
azúcar en la sangre. Hace mes y medio volvió a orinar coágulos de
sangre, el médico le dio tratamiento y dieta. El martes, anterior a su
muerte, el 27 de Febrero, acudió nuevamente al médico para revisión y
lo encontró muy bien, hasta le permitió comer carne una vez a la
semana.
El sábado 3 de Marzo de 2007 el P. Gerardo celebró su
funeral de cuerpo presente y fue sepultado a las 4 de la tarde.
Don Jesús dejó un ejemplo para sus nueve hijos: Arturo,
María Guadalupe, Alfredo, Margarita, Jesús, María del Carmen, Juan,
Fernando y Alejandro y para su esposa María del Carmen Hernández
Reséndiz, también originaria de Tequisquiapan, quien siente la soledad
al perder a su esposo.
Termino diciendo, qué sabio es el dicho que repetían
los bisabuelos queretanos: "Como es la vida es la muerte, como es la
muerte es la eternidad"; y qué oportuno es el mandamiento de la santa
Iglesia: "Confesarse por lo menos una vez al año, en la Cuaresma".
Pbro. Juan Manuel Pérez Romero
Rector del Santuario de Nuestra Señora de los Dolores
de Soriano