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 EL SEMINARIO CONCILIAR AGRADECE A NUESTRO SR. OBISPO

 SUS 18 AÑOS DE SERVICIO EN LA   DIÓCESIS DE QUERÉTARO

 Santiago de Querétaro, Qro., 28 de Mayo de 2007


Con una celebración Eucaristía el equipo formador y alumnos del Seminario Conciliar han agradecido a Dios por los 18 años de presencia de nuestro Sr. Obispo Dr. D. Mario De Gasperín Gasperín, en la Diócesis de Querétaro.

El Evangelio del día fue Mc 10, 17-27, el del joven que cumplía con los mandamientos, pero que al recibir la invitación de Jesús a seguirle, no lo hizo por sus muchas riquezas.

Durante la homilía Mons. De Gasperín dijo: "Los mandamientos de la ley de Dios son el mínimo que se nos pide, pero no es suficiente. Con la ayuda y la gracia de Dios hay que mirar más allá de los mandamientos de Dios. Nuestro modelo es Jesucristo, el Buen Pastor. Yo los invito a levantar su mirada, a aspirar a los bienes del cielo y a los de la tierra. Necesitamos quien quiera ir a buscar las ovejas, a dar la vida por ellas. La riqueza más grande que tenemos es el tiempo que Dios nos concede.

Necesitamos sacerdotes con grandes propuestas, con proyectos, que abran perspectiva. Sacerdotes con entusiasmo, que vayan adelante abriendo camino. Este tiempo del seminario es para cultivar su mente, sus dones, sus dotes humanos, prepararse para un servicio de calidad, para ser pastores sabios, capaces de descubrir la voluntad de Dios para cumplirla.

El Papa Benedicto XVI decía a los Obispos reunidos en la V CELAM: Los bienes del cielo y Dios son una realidad, y son la fuente y el sustento de toda realidad.

Que la Virgen Santísima nos alcance el conocer la voluntad de Dios para cumplirla".

Al concluir la Eucaristía se reunieron todos en torno a la mesa para convivir, ahí el Pbro. Martín Lara Becerril, Rector del Seminario, dirigió estas palabras al Sr. Obispo:

"Excmo. Sr. Obispo: Cada etapa en la historia de salvación, merece su reconocimiento y su acción de gracias, así es como queremos ver y leer la historia.

Hace 18 años su llegada a tierras queretanas marcó la historia y la historia de salvación en nuestra Diócesis y nuestro seminario.

Nuestros antecesores, formadores y alumnos lo recibieron como el Obispo, el pastor de las ovejas, el maestro, el padre y amigo. Y a 18 años de caminar juntos, somos testigos de primera mano de esta realidad, herencia de nuestros mayores.

Vemos en usted al enviado y custodio de nuestra fe, al maestro de ella, al guía espiritual y ejemplo a seguir.

Pero de manera especial, queremos agradecer desde nuestro seminario, corazón del Obispo y pupila de la Diócesis:

  • Su presencia permanente y constante en nuestro seminario.

  • Su ejemplo de cristiano, presbítero y Obispo.

  • Su preocupación prioritaria por el Seminario: la persona de los seminaristas, sus programas de formación, sus actividades, sus necesidades, sus sacerdotes y sus nuevas adaptaciones.

  • Sus cartas pastorales, hemos procurado que cada seminarista las tenga y las lea. En ellas encontramos la voluntad de Dios para nuestra Diócesis y nuestro seminario. Según sus orientaciones pastorales hemos procurado encaminar el seminario y animarlo con su enseñanza diocesana, siempre pensando en responder a las necesidades eclesiales.

  • Su apoyo sin ninguna vacilación en el momento duro de prueba y de dificultad.

Sr. Obispo, el Seminario Mayor es su presbiterio inmediato del futuro, aquí están sus colaboradores más próximos, sus vicarios y párrocos del futuro.

Hoy, equipo formador y alumnos le agradecemos a Dios sus 18 años de intensa actividad pastoral y evangelizadora, pero también agradecemos a usted su esfuerzo, entrega, dedicación y preocupación. Sabemos por experiencia propia que su Seminario ocupa el primer lugar en su corazón y esto nos llena de alegría y agradecimiento a Dios y a su persona tan generosa.

Queremos ofrecerle un sencillo reconocimiento material a usted, por tanto que ha hecho por nosotros. Pero sobre todo, le ofrecemos el corazón de los seminaristas ardientes en sed sacerdotal, jóvenes con inquietudes grandes de servir y amar a sus hermanos, jóvenes que luchan por la santidad, aunque muchas veces envueltos en debilidad.

Que Jesús el Buen Pastor resucitado le bendiga en abundancia en este año jubilar episcopal que ya se acerca, que el Espíritu Santo lo llene de su fuerza santificadora para que nos siga guiando y acompañando, y que nuestro Padre Dios lo cobije en sus brazos paternales para poder llevar adelante su ministerio y que su servicio a este seminario y a esta Diócesis se transforme en un renacer, en una primavera fecunda de vocaciones y en ardiente amor a la Santa Eucaristía.

Con cariño y respeto para usted, su seminario, alumnos y formadores".

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