En la capilla
abierta del Templo de San Antoñito, en el centro de nuestra Ciudad
Episcopal, el Sr. Obispo Dr. D. Mario De Gasperín celebró la fiesta de
San Antonio de Padua, acompañado por el Pbro. José Morales Flores,
párroco de Santa Ana y por el Pbro. Daniel Martínez Acosta, encargado
del Templo de San Antoñito.
Durante la homilía
nuestro Pastor Diocesano habló de la santidad de Dios. Y de cómo Dios
se apiadó del pueblo de Israel, "lo sacó de la esclavitud, lo escogió
para pueblo suyo y le comunicó su ley para que fuera santo, como Él es
santo".
Habló también de
la santidad de Jesús, que "se manifestó en la Transfiguración como un
anticipo de la Resurrección, dándoles una prueba de lo que tenía por
dentro, de lo que llevaba por dentro: la gloria de Dios".
"El Papa Juan
Pablo II decía que nosotros tenemos que ir reproduciendo en nuestra
vida la imagen de Jesucristo, nuestro Señor; de Jesucristo niño, de
Jesucristo joven, de Jesucristo adulto vigoroso, de Jesucristo
doliente, el Divino Rostro que llamamos, de Jesucristo Doliente, para
llegar un día a reproducir en nosotros la imagen de Jesucristo
glorificado".
"Aquí celebramos
ahora al señor San Antonio, los santos son esas chispitas que se
desprenden de la gloria de Dios, sólo el Señor es Santo, Él es tres
veces santo, pero comunica su santidad. La santidad de Dios consiste
en su imitación, en hacernos semejantes a Él. Los santos eso son, son
los intérpretes autorizados del Evangelio de Jesucristo, son los
seguidores más perfectos de Jesucristo nuestro Señor".
Al concluir la
Santa Misa nos trasladamos al interior del Templo de San Antoñito,
donde nos encontramos con la imagen de San Antonio, que fue restaurada
por el Sr. Agustín Figueroa Zamorano, él mismo comentó sobre la
restauración de la imagen a nuestro Sr. Obispo, quien a continuación
bendijo la imagen.
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