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 CELEBRACIÓN DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES EN LA CATEDRAL


En la Santa Iglesia Catedral se ha celebrado este Sábado 15 de Septiembre la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, Patrona de nuestra Diócesis.

El Sr. Obispo Dr. D. Mario De Gasperín Gasperín, acompañado de los Vicarios Generales de la Diócesis: Mons. Salvador Espinosa y Mons. Javier Martínez y otros sacerdotes y seminaristas celebró la Eucaristía en honor de la Santísima Virgen.

En su homilía, nuestro Pastor, habló así: "Toda la vida de la Virgen Santísima fue un acompañar a su hijo Jesús, y en el Calvario la vemos abrazada a la cruz de su Hijo. Hermanos y hermanas: tenemos ahí el modelo perfecto del cristiano, del discípulo de Jesús. Ahora ya gloriosa en el Cielo, se convierte también en intercesora nuestra. Por la cruz llegó a la luz, participando de la cruz y de los sufrimientos de su Hijo, participa ahora de su triunfo y de su gloria. A Ella nos encomendamos, encomendamos a nuestra diócesis, que está bajo su especial protección para que todos los católicos de esta diócesis de Querétaro, seamos verdaderos discípulos y misioneros de Jesucristo, bajo el amparo de nuestra Madre Santísima la Virgen de los Dolores".

Secuencia de la Santísima Virgen de los Dolores

La Madre piadosa

estaba junto a la cruz

y lloraba mientras el Hijo pendía;

cuya alma, triste y llorosa,

traspasada y dolorosa,

fiero cuchillo tenía.

 

¡Oh cuán triste y cuán afligida

se vio la Madre bendita,

de tantos tormentos llena!

Cuando triste contemplaba

y dolorosa miraba

del Hijo amado la pena.

 

Y ¿cuál hombre no llorara,

si a la Madre contemplara

de Cristo, en tanto dolor?

¿Y quién no se entristeciera,

Madre piadosa,

si os viera sujeta a tanto rigor?

 

Por los pecados del mundo,

vio a Jesús en tan profundo

tormento la dulce Madre.

Vio morir al Hijo amado,

que rindió desamparado

el espíritu a su Padre.

 

¡Oh dulce fuente de amor!,

hazme sentir tu dolor

para que llore contigo.

Y que, por mi Cristo amado,

mi corazón abrasado

más viva en él que conmigo.

 

Y, porque a amarle me anime,

en mi corazón imprime

las llagas que tuvo en sí.

 

Y de tu Hijo, Señora,

divide conmigo ahora

las que padeció por mí.

 

Hazme contigo llorar

y de veras lastimar

de sus penas mientras vivo;

porque acompañar deseo

en la cruz, donde le veo,

tu corazón compasivo...

 

¡Virgen de vírgenes santas!,

llore ya con ansias tantas,

que el llanto dulce me sea;

porque su pasión y muerte

tenga en mi alma, de suerte

que siempre sus penas vea.

 

Haz que su cruz me enamore

y que en ella viva y more

de mi fe y amor indicio;

porque me inflame y encienda,

y contigo me defienda

en el día del juicio.

 

Haz que me ampare

la muerte de Cristo,

cuando en tan fuerte trance

vida y alma estén;

porque, cuando quede en calma el cuerpo,

vaya mi alma a su eterna gloria. Amén.

Dar click en cada una de las fotos para ampliarlas.

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