Desde la glorieta de Colón, caminó el
Sr. Obispo Dr. D. Mario De Gasperín, junto a los peregrinos que se
iban uniendo a su paso para encontrarse con la Santísima Virgen de
Soriano que venía a su encuentro, acompañada por el Pbro. Juan Manuel
Pérez Romero, Rector del Santuario. Juntos caminaron en peregrinación
hasta el Santuario de Nuestra Señora de los Dolores.
El atrio de la Coronación Pontificia,
el Santuario y todos los alrededores colmados de peregrinos, que con
fe vienen al encuentro de la Madre, que Jesús nos dejó al pie de la
cruz.
A las doce del día, inició la santa
Eucaristía presidida por el Sr. Obispo, en la que participaron más
cinco mil fieles. El homilía nos instruyó sobre los sacramentos de la
Iglesia:
Primero sobre los tres sacramentos de
iniciación: Bautismo, Confirmación y Eucaristía. Luego sobre los
sacramentos de sanación: Penitencia y Unción de los enfermos y después
sobre los sacramentos de servicio: Matrimonio y Orden Sacerdotal.
"El sacramento del matrimonio
bendice el amor de los esposos y de la familia, para que se amen,
prolonguen el amor de Dios y trasmitan la vida a sus hijos, con
responsabilidad y con generosidad. La Iglesia bendice el amor de los
esposos con el sacramento del matrimonio y consagra la familia con la
bendición de Dios y la protección de la Sagrada Familia de Nazaret,
Jesús, María y José.
La Iglesia, cuida y bendice,
defiende y protege a la familia cristiana, que es núcleo fundamental
de la Iglesia y desde luego también de toda la sociedad".
Concluyó su homilía así:
"La Virgen Santísima antes que
nosotros, hizo este camino de peregrina en la fe, esto que hacemos en
la vida, hermanos, ya lo vivió la Santísima Virgen, Ella fue Madre
joven, por obra del Espíritu Santo, entregó su vida a su Hijo
Jesucristo, por él tuvo que sufrir desde su nacimiento, desde ver el
lugar donde nacía... pero había cariño, amor y cuidado paternal del
señor San José y sobre todo el amor de la Virgen Santísima. Ella lo
fue ofreciendo poco a poco a los demás, porque sabía que ese Hijo
suyo, nacido de sus entrañas era para nosotros, era el Salvador del
mundo".
Hermanos peregrinos: nuevamente el
Señor nos permite estar aquí, gozando de este momento de gracia y de
fe, dando testimonio del amor maternal de la Virgen Santísima,
encomendándonos a su protección.
Madre de los Dolores, acuérdate que
en la Cruz, te nombró tu hijo Jesús, Madre de los pecadores. Que Ella
tenga pues, piedad y misericordia de todos nosotros, y nos alcance de
su Hijo Jesucristo, su gracia y su bendición. Que así sea."