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 BENDICIÓN DE LAS ROSAS EN EL DÍA DE LA FE EN EL TEMPLO DE LA CONGREGACIÓN


Con la Bendición de las Rosas este 12 de Octubre, en el Templo de la Congregación, vemos ya próximo el inicio de los tradicionales 46 rosarios en preparación a la Festividad de Nuestra Señora de Guadalupe.

El Pbro. Lic. Alberto Montes recibió a nuestro señor obispo al recordarse los 515 años de la llegada del Evangelio a América. Nuestro pastor diocesano nos invitó este día de la fe, a dar una vista al pasado con gratitud por la fe que recibimos y a ver el futuro, que depende del presente, depende de nosotros y debemos verlo con esperanza.

Nos explicó de la importancia del nuevo Templo Expiatorio de Carmelitas para nuestra ciudad y para la Diócesis, ya que la Iglesia vive de la Eucaristía. Desde hoy, día y noche podemos ir visitar a Jesucristo Sacramentado.

El Sr. Obispo Dr. D. Mario De Gasperín Gasperín nos interpeló así a los presentes:

"Nuestra grande tristeza, la tristeza de nuestra Madre la Iglesia es la ignorancia de sus hijos. La mayor parte de los hijos de la Iglesia son infieles a su madre, porque no participan de la vida de la Iglesia ni escuchan su palabra, sus enseñanzas, ni acogen la salvación que les ofrece por medio de sus sacramentos, especialmente por medio de la santa eucaristía y la misa dominical.

Necesitamos —nos dicen nuestros obispos, en el documento de Aparecida—, la conversión pastoral, todos, desde los obispos, sacerdotes y los fieles. Necesitamos repensar nuestra fe, redefinir nuestro caminar, necesitamos reorientar nuestra vida cristiana, porque sino vamos a la deriva.

El profeta Joel exhortaba a los sacerdotes del templo de Jerusalén a hacer penitencia porque el culto en el templo de Jerusalén estaba vacío, no había ofrendas, no había sacrificios, no había alabanza al Señor. Nuestros templos todavía están llenos, todavía hay muchas personas fieles, sin embargo los jóvenes cada vez están más ausentes.

Si ustedes miran a su vecino de lado y lado, van a encontrar muy pocos jóvenes, algunos niños... ¿Dónde están los jóvenes? Ahorita no están trabajando, ahorita no están estudiando,  ahorita están en la plaza, ahorita están en la tertulia y después en los llamados antros y centros de diversión. Los domingos tampoco están, en su inmensa mayoría en nuestros templos.

Hermanas y hermanos, tenemos que darnos cuenta de esta realidad, tenemos que ver qué vamos a hacer, porque nosotros somos herederos de un grande tesoro de la fe, pero al mismo tiempo somos responsables de que esa fe pase fortalecida, vigorosa, renovada, entusiasta, alegre, operativa, creativa a las nuevas generaciones.

Le pedimos a nuestra Madre Santísima de Guadalupe y a su santo servidor san Juan Diego, que así como hizo florecer el Tepeyac, haga también florecer el desierto de nuestras vidas, haga florecer nuestra sociedad, o lo que llamaba el Juan Pablo II, un nuevo Pentecostés o una nueva primavera de fe para la Iglesia. Que la Virgen Santísima y san Juan Diego nos conceda este don, este regalo, que con humildad le suplicamos.

Dar click en cada una de las fotos para ampliarlas.

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