El 25
de Noviembre en el Auditorio del Colegio San Javier, se reunieron unos
dos mil catequistas procedentes de casi todas las parroquias de
nuestra Diócesis con el objetivo de "profundizar en la persona del
catequista como discípulos y misionero de Jesucristo, dentro de la
comunidad donde se forma e identifica para anunciar y construir el
Reino de Dios en el mundo de hoy".
Dirigieron este encuentro el Pbro. José Luis Salinas, Presidente de la
Comisión Diocesana para la Pastoral Profética y el Pbro.
Amando Salomón García Aguilar.
Colaboraron con ellos las religiosas Catequistas de María Santísima e
innumerables laicos comprometidos.
La
necesidad de la formación del catequista y El catequista discípulo y
misionero fueron los temas que trataron durante el encuentro, bajo el
lema: "Maestro ¿dónde vives? vengan y verán".
Después de un acto mariano para recordar que María es la primera
discípula y misionera, llegó el Sr. Obispo D. Mario De Gasperín
Gasperín para celebrar la Eucaristía. En ella, les predicó así:
“'Digno es el Cordero
que fue inmolado, de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la
fuerza y el honor. A Él la gloria y el imperio por los siglos de los
siglos'. Estas son palabras del libro del Apocalipsis que están en la
antífona de entrada de esta liturgia solemne de Jesucristo Nuestro
Señor, Rey del Universo. Es una visión solemne y consoladora,
esplendorosa, que une el trono de Dios con el calvario, porque ve al
Cordero de Dios glorificado en la presencia de Dios en el cielo y lo
ve inmolado, sacrificado en la cruz. Se une pues en esta celebración
el calvario con el trono de Dios, aquí en esta Asamblea, en esta
liturgia sobre el altar se realiza este misterio, porque aquí se
inmola el Cordero de Dios. Ustedes son los invitados a la cena del
Cordero en esta Eucaristía. Participar de la muerte de Cristo para
tener parte también en su Resurrección".
"La multitud que había
pedido la crucifixión de Cristo —dice
san Lucas—
contemplaba de lejos la escena. La muchedumbre miraba todo esto y qué
decía: nada. Se había quedado muda, sin duda porque la respuesta la
debemos dar ahora nosotros. Ante Jesús crucificado nadie puede
permanecer callado, o nos sumamos al coro siempre presente de sus
enemigos que lo insultan e injurian o lo reconocemos como nuestro Rey
y Señor en medio de los dolores y sufrimientos que sigue padeciendo en
su Iglesia y en los hermanos de todo el mundo. Hermanos y hermanas
catequistas, ustedes están aquí porque se asocian a este grupo pequeño
de los seguidores de Jesucristo nuestro Señor. Sin duda que ustedes en
sus parroquias, inclusive en sus familias, en sus comunidades, de
parte de muchas personas tienen que sufrir por Cristo, pero ustedes no
se avergüenzan del Señor Jesucristo, ustedes están llamados a tener
parte en su Reino. Nosotros solemos colgar el crucifijo en nuestros
hogares y llevarlo suspendido al cuello, ustedes llevan también su
cruz de catequistas, ojalá que todos lo hagamos con fe, con el debido
respeto y aceptando el compromiso que implica.
La súplica del ladrón
arrepentido parece ser la actitud más acertada en esta celebración,
decirle todos a Jesús: Señor, aquí estamos contigo, junto a la cruz,
acuérdate de nosotros, acuérdate de tus catequistas, cuando llegues a
tu Reino. Que así sea".
Al
concluir la santa Misa, todos los presentes cantaron las mañanitas,
recordando el XXV Aniversario de Ordenación Episcopal del Sr. Obispo
que estamos celebrando en este Año Jubilar.
El Sr.
Roberto López Oliver de la Parroquia de Nuestra Señora de la Paz, fue
en encargado en nombre de todos los catequistas de la Diócesis de
hablarle así:
Excelentísimo Sr. Obispo D. Mario De Gasperín:
Nosotros los catequistas conscientes de la gran misión que Dios nos ha
encomendado, asumimos el compromiso en este año que estamos empezando
de la iniciación cristiana y formación permanente a la luz del
Documento de Aparecida, de formarnos como verdaderos discípulos y
misioneros, para anunciar a Jesucristo muerto y resucitado y realizar
con amor nuestro servicio de la persona de los más necesitados.
Sabemos que contamos con su apoyo para llevar a cabo esta misión tan
importante.
Reciba un cariñoso abrazo y felicitación de todos los catequistas por
sus 25 años de Ministerio Episcopal y le rogamos a Dios que siga
derramando en usted su Espíritu y lo ilumine con su luz, para que con
su palabra y ejemplo conduzca con amor a este pueblo que Dios le ha
confiado.
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