Este Domingo 18 de Noviembre, el Sr. Obispo D. Mario De Gasperín
Gasperín visitó la parroquia de Resurrección del Señor para impartir
el sacramento de la Confirmación casi 40 niños y jóvenes.
El Sr. Cura Pbro. Ernesto Espitia Ortiz, saludó afectuosamente a Mons.
De Gasperín, acompañado del Pbro. Héctor Alvarado Reséndiz, Vicario
parroquial.
Confirmandos, papás, padrinos y demás fieles se congregaron en el
terreno de la Parroquia, ubicado en las calles de Fraternidad y Ópalo
para la celebración de los sacramentos.
En la homilía el Sr. Obispo predicó así:
"Nos están haciendo infelices a
todos, los medios de comunicación, las grandes empresas, todos los
productos, el comercio, lo que llaman ahora la mercadotecnia, es el
arte de engañar, el arte de engañar para vender, nunca
satisfacer el corazón del hombre.
La Palabra de Dios, hermanos y
hermanas, nos dice la Verdad, la Iglesia nos dice la Verdad y esa
verdad no gusta. Como dice Jesús, pues los van a perseguir por causa
del Evangelio, los van a perseguir por ser honestos, por ser honrados.
Por ejemplo ahora, el dinero fácil, ahora vemos como se pasan de un
partido político a otro... no hay principios... lo que hay es a ver
dónde me puedo acomodar, en política, todo se vale y en el comercio,
pues peor.
Hermanos y hermanos, tenemos la
Palabra de Dios, tenemos a Jesucristo, la santa Iglesia que nos ofrece
este mensaje que a veces no nos gusta o que no alcanzamos a entender,
por eso a estos jóvenes les vamos a dar el Espíritu Santo en el
sacramento de la Confirmación.
El Espíritu Santo es Dios, el
Espíritu Santo nos da la sabiduría de Dios, fíjense bien ustedes, el
Espíritu Santo nos da la sabiduría de Dios, la ciencia de Dios, la
inteligencia de Dios, para sabernos conducir por esta vida sin
perdernos en esta maraña, donde andamos enredados por la publicidad y
por todo este mundo que se nos echa encima, se nos mete en nuestro
hogar y en nuestro corazón y en nuestra vida, por medio de la
televisión sobre todo.
La Palabra de Dios es esa lucecita
que Jesucristo nos trajo, de su palabra, de su Evangelio. Por eso
cuando nos bautizamos nos dan una luz, la luz de Cristo, la luz del
Evangelio. Y ahorita cuando reciban el Espíritu Santo
también van a encender una luz, para
que les recuerde que hay una luz de Dios en nuestra vida, que no es la
luz del mundo, sino que es la luz que viene de Dios, que son sus
mandamientos, que son su Palabra, que es su Evangelio".