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San Francisco de Sales
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SANTORAL PARA EL MES DE ENERO
1
Santos: José María Tomassi, cardenal, y Odilón de Cluny, abad.
SANTA MARÍA, MADRE
DE DIOS.
El título de María, Madre de Dios, fue proclamado dogma en el Concilio
de Éfeso en el año 431. Por lo anterior, se manifiesta que María es
Madre de Jesús, quien es Hijo de Dios y es hombre. El Catecismo de la
Iglesia Católica, en el párrafo 495, nos dice: "María es aclamada bajo
el impulso del Espíritu Santo como la Madre de mi Señor desde antes
del nacimiento de su Hijo (Lc 1,43). En efecto, aquel que ella
concibió hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho
verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno
del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia
confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios". En el siglo V se
iniciaron las celebraciones marianas en diversas fechas, entre otras
la de Pío XI (1922-1939), quien en 1931 fijó el 11 de octubre para
conmemorar el decimoquinto centenario del Concilio de Éfeso. En
nuestra época, a partir de las reformas al calendario litúrgico, Pablo
VI (1963-1978) la fijó el 1 de enero. Este día, cuando se inicia un
nuevo año, que no sólo sean los buenos deseos los que motiven nuestra
vida; imploremos a María, Madre de Dios, su fe y su consuelo, por los
seres que nos rodean y para mejorar día a día nuestro mundo.
2
Santos:
Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, padres de la Iglesia, y Macario de
Alejandría, abad.
SAN GREGORIO
NACIANCENO,
del griego, "vigilante" (330-390). Padre de la Iglesia. De origen
turco, nació en Arianzo o Nacianzo, de lo cual se derivó "nacianceno".
Hijo de san Gregorio Magno, quien fue pagano y convertido por su
esposa, Nona. Su primera maestra fue su madre, quien lo formó en
Cristo. En su juventud renunció al matrimonio y al mundo para
consagrarse a Dios. Cursó estudios en Palestina y Alejandría, los
culminó en Atenas; además, se cultivó en las disciplinas liberales con
la finalidad de: "... no dejarse atrapar por los sofismas", como él
expresó. Fue amigo de san Basilio Magno (celebrado en este día). Se
retiró a la soledad en Anisa; se dedicó al estudio y la contemplación;
en ese lugar, en colaboración con san Basilio, escribió Filocalia. A
su regreso, cerca del año 362, fue ordenado sacerdote y ejerció su
ministerio. En esa época escribió Sobre la fuga, tratado sobre el
sacerdocio, y colaboró con su padre en el episcopado. Consagrado
obispo de Nacianzo a la muerte de su progenitor (374) y patriarca de
Constantinopla (hacia 379). Se enfrentó al arrianismo y destacó por su
cultura, oratoria, santidad de vida y amabilidad. Su obra literaria
comprende cartas, poemas, discursos y una autobiografía, entre otras.
Reafirmó la divinidad de la Santísima Trinidad y el Espíritu Santo. Se
le conoció como el Teólogo. Convocó al concilio ecuménico de
Constantinopla (381). Con la salud quebrantada, se dedicó a la
contemplación en su tierra natal, donde ocurrió su deceso.
Iconografía: con atavío episcopal del Oriente y libro.
3
Santos:
Genoveva de París, virgen, y Fulgencio de Ruspe, obispo.
SANTA FRANCISCA CABRINI.
Alrededor de 1874, el obispo
de Lodi y Monseñor Serrati, invitaron a Francisca a ir a ayudar a un
pequeño orfanatorio llamado la Casa de la Providencia (el cual se
encontraba en mal estado a causa de los malos manejos) y fundar ahí
una congregación religiosa. En 1877, hizo los primeros votos y, al
mismo tiempo, el obispo la nombró superiora. El obispo decidió
renunciar al proyecto de la Casa de la Providencia y la cerró. Dijo a
Francisca: "Vos deseáis ser misionera. Pues bien, ha llegado el
momento de que lo seáis. Yo no conozco ningún instituto misional
femenino, fundadlo vos misma."
En Codogno había un antiguo convento franciscano, vacío y olvidado. A
él se trasladó la madre Cabrini con sus siete fieles compañeras. En
cuanto la comunidad quedó establecida, la santa se dedicó a redactar
las reglas. El fin principal de las Hermanas Misioneras del Sagrado
Corazón era la educación de las jóvenes. Ese mismo año el obispo de
Lodi aprobó las constituciones. Dos años más tarde, se inauguró la
primera filial en Gruello, a la que siguió pronto la casa de Milán.
Las constituciones de las Hermanas del Sagrado Corazón fueron
finalmente aprobadas en 1907. Para entonces, la congregación, que
había comenzado en 1880 con ocho religiosas, tenía ya más de 1000 y se
hallaba establecida en ocho países. Santa Francisca había hecho más de
cincuenta fundaciones, entre las que se contaban escuelas gratuitas,
escuelas secundarias, hospitales y otras instituciones.
La madre Francisca Javier murió absolutamente sola en el convento de
Chicago, el 22 de diciembre de 1917. Fue canonizada en 1946. Su cuerpo
se halla en la capilla de la "Cabrini Memorial School" de Fort
Washington, en el estado de Nueva York. Fue la primera ciudadana
americana cuya santidad fue públicamente reconocida por la Iglesia
mediante la canonización.
4
Santos: Rigoberto de Reims, obispo, y Zedíslava de Lemberk, madre de
familia. Beata Genoveva Torres, fundadora.
BEATA GENOVEVA
TORRES, del
galés, "blanca como espuma del mar" (1870-1956). Fundadora. Nació en
Almenara, España. Al año de edad murió su padre y a los ocho años
quedó huérfana de madre. Sólo cursó estudios elementales. La escasa
alimentación minó su salud, por lo que a los trece años le fue
amputada una pierna. Al recuperarse y con muletas —que serán su apoyo
por el resto de su vida—, continuó sus actividades. Fue internada para
su recuperación en la Casa de la Misericordia, de las religiosas
Carmelitas de la Caridad de Santa Joaquina de Vedruna. Ahí permaneció
nueve años para fortalecer su cuerpo y definir su vocación religiosa.
No fue aceptada en la congregación por su discapacidad y se vio
obligada a abandonar la casa. En unión con otras mujeres estableció un
albergue para damas pobres en Valencia (1901), esto dio origen a las
Hermanas del Sagrado Corazón y de los Santos Ángeles (angélicas), cuyo
carisma es: humildad y sencillez, obediencia a la voluntad de Dios, y
caridad por la gloria de Dios y la salvación de las almas. Dejó una
herencia de santidad hasta su muerte, acaecida en Zaragoza. En la
actualidad su obra permanece en Venezuela, México, España e Italia.
Juan Pablo II la beatificó en 1995. Iconografía: con hábito y muletas.
5
Santos: Telésforo, Papa y
mártir; Simeón de Siria el Estilita, anacoreta, y Juan Nepomuceno Newman,
fundador.
SAN SIMEÓN DE SIRIA
el Estilita, del hebreo, "el hijo que Dios ha concedido para escuchar
los ruegos de sus padres" (¿389?-419). Anacoreta. Nativo de Sisan,
pueblo ubicado entre Siria y Cilicia, Asia Menor. Los datos
biográficos señalan —sin precisar fechas—, que fue pastor. El llamado
del Señor le llegó cuando escuchó que serían bienaventurados aquellos
que lloran; de inmediato acudió al monasterio del abad Heliodoro,
donde radicó por espacio de diez años haciendo severas penitencias.
Ayunó veintiocho cuaresmas completas. Al parecer, cualquier penitencia
era insuficiente, por ello se dirigió a lo alto de un monte, donde se
encadenó a una roca, hasta que san Melcio le ordenó terminar esta
expiación. La penitencia por la cual se le conoce como el Estilita
(del griego stylites, columna), consistió en vivir sobre una columna
hasta su muerte, acaecida treinta y seis años después, cuando —se
dice— comía una sola vez a la semana y predicaba dos veces al día.
Dios le premió con el don de la taumaturgia y sus seguidores se
contaron por miles. A su muerte se edificó un templo en el lugar donde
estaba su columna. N. B. También es conocido como Simón.
6
Santos:
Melanio de Rennes, obispo, y Garios de Sezze, religioso. Beato Andrés
(Alfredo) Besette, religioso.
BEATO ANDRÉS
(ALFREDO) BESETTE,
del griego, "varonil", y del anglosajón, "aquél a quien su nobleza
sirve de protección" (1845-1937). Religioso. Nació en Saint Gregoire,
Canadá. Desde su nacimiento, tuvo problemas de salud. Su padre murió
cuando sólo contaba con diez años de edad y su madre dos años después,
por ello fue a vivir con unos familiares, quienes emigran a Estados
Unidos; sin embargo, la frágil salud del joven le impide viajar con
ellos, quedando solo a los catorce años; desde entonces, para
mantenerse desempeña diferentes labores, siempre condicionado por su
frágil salud. Años después viaja a Nueva Inglaterra, Estados Unidos.
Durante este periodo aprende el idioma inglés. Retorna a Montreal e
ingresa en la Congregación de la Santa Cruz (1870). Debido a sus
escasos estudios, sólo desempeña humildes labores como jardinero,
cocinero y portero. El Señor le manifiesta su gracia, dotándole del
don de la taumaturgia. Fidelísimo devoto del señor san José. Quien
recurría al "Hermano André" le recomendaba que pidiera el favor
solicitado al padre terrenal de Cristo. Fue admirable su humilde vida
de servicio a su congregación y hermanos laicos. Sus padecimientos
gastrointestinales finalmente le causaron la muerte. Juan Pablo II lo
beatifica en 1982.
7
Santos:
Raymundo de Peñafort, fundador, y Canuto Lavard, mártir. Beato Ambrosio
Fernández, mártir.
SAN CANUTO LAVARD,
del probable alemán antiguo, "estirpe, origen, descendiente"
(¿1096?-1131). Mártir. Nació en Roskilde, Dinamarca. Hijo de nobles y
sobrino de san Canuto IV, rey, llamado el Bueno. Se desconocen datos
precisos de las etapas infantil y juvenil de su vida. Fue duque de
Schleswig. Su gobierno destacó por una ferviente defensa de la fe
católica, en contra de los ataques de las tribus vikingas, y por la
comprensión de los problemas de sus subditos. Vivió en medio de
continuas guerras por parte de quienes querían arrebatarle el poder.
Murió en un atentado perpetrado por sus rivales Magnus Nielsen y Henry
Skadelaar, el cual tuvo lugar en el bosque de Haraldsted, cerca de
Ringsted. Debido a su fama de paladín de la fe y hombre justo, fue
elevado a los altares por el papa Alejandro III. Es patrono de Zeeland,
Dinamarca. Iconografía: con atuendo real, portando una palma (alusiva
a su martirio), corona, lanza y copón (por su férrea defensa de la
fe).
8
Santos:
Apolinar de Hierápolis, obispo
SAN SEVERIANO,
PREDICADOR.
Durante el siglo V el imperio romano de Occidente se vio invadido poco
a poco por los visigodos, ostrogodos, vándalos, francos, etc. En la
devastación sólo las autoridades y estructuras cristianas
constituyeron un punto firme para la supervivencia. Éste es el
contexto histórico en el que se presenta la figura y la obra de san
Severino, que nació de una noble familia romana hacia el año 410.
Después de una estancia en Oriente, hacia el 454 se estableció cerca
del Danubio, en donde construyó monasterios para albergar a los
habitantes amenazados y para que, al mismo tiempo, fueran puntos de
irradiación del Evangelio entre las tribus bárbaras.
Inclinado tanto a la vida contemplativa y eremítica como a la
actividad misionera, y favorecido con el carisma de la profecía, san
Severino hizo también previsiones sobre el plano humano temporal. En
efecto, comprendió que el movimiento de los jóvenes pueblos bárbaros
era indetenible y que la decadente sociedad romana recuperaría su
vigor gracias a estas nuevas fuerzas.
Pero era necesario que esas mentes fueran iluminadas por las verdades
del Evangelio, y para ello había que entrar en contacto directo con
ellas. Con un gesto valiente que le ganó la admiración de los rudos
guerreros, llegó hasta Comagén, ya en mano de los enemigos; su
concreta caridad para con los necesitados le conquistó definitivamente
el corazón sencillo de los “bárbaros”, comenzando por el de los jefes.
Gibuldo, rey de los alamanos, le tenía “suma reverencia y afecto”,
como dice su biógrafo Eugipo, y lo escuchaba con respeto, dócil como
un hijo; Flaciteo, rey de los rugos, “lo consultaba en las empresas
peligrosas como a un oráculo celestial”.
No faltaron signos del cielo que confirmaban sus palabras. Un día la
nuera de Flaciteo, contra el parecer de Severino, lo había convencido
de que no les diera la libertad a los prisioneros; Severino la
amonestó enérgicamente y misma noche el sobrino de Flaciteo cayó
prisionero de otra tribu bárbara y obtuvo la libertad sólo por
intervención de Severino.
Respetado y amado por la gente humilde como por los reyes y guerreros,
vivió muy pobremente, sin sacar ninguna ventaja material para sí
mismo: vestía la misma túnica tanto en invierno como en verano, dormía
pocas horas acostado en el suelo y con cilicios, y se dice que en
cuaresma sólo comía una vez por semana.
Murió el 8 de enero del año 482. Sus veneradas reliquias reposan en
Frattamaggiore (Nápoles) junto al mártir Sosso.
9
Santos:
Julián de Antioquía, mártir, y Andrés Corsini, obispo.
SANTA MARGARITA
BOURGEOIS. FUNDADORA DE MONTREAL.
Margarita era la sexta hija de los doce del matrimonio de Abraham
Bourgeois y Guillermina Garnier. Nació en Troyes (Francia), el 17 de
abril de 1620. A los veinte años quiso ingresar con las carmelitas y
las clarisas, sin ser aceptada. El padre Gendret, al ver que los dos
conventos la rechazaron, vio la señal para fundar una congregación sin
clausura, pero dicha fundación también fracasó.
En 1652 el gobernador de la pequeña colonia francesa Villa María, en
Canadá, la invitó como maestra. Troyes, París, Orléans, Nantes fueron
las primeras etapas de su viaje a Canadá. Salió del puerto de San
Nazario y, después de cuatro meses, el 16 de noviembre de 1653, llegó
a Canadá y, al mes, a Villa María, la pequeña colonia que luego se
convertiría en la ciudad de Montreal, y que en ese momento se reducía
a un fuerte en el que habitaban unas dos mil personas, con un pequeño
hospital y una capilla atendida ocasionalmente por algún misionero.
Ahí Margarita enseñaba el catecismo, curaba enfermos, socorría a los
soldados heridos y ayudaba a los necesitados. Hizo restaurar la gran
cruz de Montreal que había sido destruida por los indios iroqueses y
se las arregló para construir una nueva capilla dedicada a Nuestra
Señora en 1667. Al año siguiente inauguró la primer escuela de
Montreal en un antiguo establo con una docena de alumnos. Los años
siguientes fueron agitados y difíciles a causa de la guerra contra los
iroqueses. Al terminar la guerra, Montreal se convirtió en una
verdadera ciudad. En su escuela Margarita acogió también a los hijos
de los indios.
Viajó ocho veces a Francia para buscar a jóvenes que quisieran
ayudarle en la tarea de la educación. En esas ocasiones llevaba
consigo a muchachas huérfanas campesinas que deseaban educarse en el
Nuevo Mundo y formar más tarde su hogar, pues había muchos soldados y
comerciantes pero las hijas de los colonos eran pocas y no se podían
formar hogares cristianos. Cuando estuvo en Francia de 1670 a 1672
consiguió la aprobación del rey Luis XIV para sus planes de fundación
de la Congregación de Nuestra Señora, el año 1676.
En 1683 el convento se incendió y dos hermanas murieron, entre ellas
su sobrina. Fue entonces cuando monseñor Laval quiso fusionarlas con
las ursulinas ya que era difícil aceptar la idea de una comunidad
religiosa misionera sin clausura...
Finalmente el año 1698 las veinticuatro hermanas pudieron hacer la
profesión religiosa. Desde el momento en que Margarita renunció al
cargo de superiora a los setenta y tres años, su salud comenzó a
declinar. Pero el fin llegó de una manera inesperada. El último día
del año 1699 la fundadora ofreció su vida para salvar la de una
religiosa que estaba gravemente enferma. Habiendo recobrado ella la
salud, la madre murió el 12 de enero de 1700. Algunos años más tarde,
en 1768, en un nuevo incendio se quemó la capilla donde se conservaba
el corazón de la madre Margarita y, al rescatarlo de las llamas,
notaron que salía sangre. Fue beatificada por el papa Pío XII el 12 de
noviembre de 1950 y canonizada por el papa Juan Pablo II el 31 de
octubre de 1982.
10
Santos:
Guillermo de Bourges y Gregorio de Nisa, obispos. Beata Ana de los
Ángeles Monteagudo, religiosa.
SAN GREGORIO DE NISA,
del griego, "vigilante" (¿333?-395). Obispo. Oriundo de Cesárea de
Capadocia, Turquía. Fue educado en los valores cristianos por su madre
Amelia y su abuela Macrina, quienes eran santas. Fue hermano menor de
san Basilio Magno; se ignoran detalles de su infancia. Su padre
Basilio el Viejo, rector de Neocesarea, procuró que además de la fe se
instruyera en la cultura. Al morir su padre, hacia 341, sólo había
asistido a la escuela de gramática y estudiado los textos clásicos
griegos, así como lenguaje, que le será útil en los estudios bíblicos.
En general, fue autodidacta y ávido en la lectura de los grandes
maestros. Estudió medicina y meteorología. Según sus biógrafos
contrajo nupcias, se alejó de su familia y de los libros santos y
eligió los profanos. La vida matrimonial le impidió ingresar al retiro
contemplativo en el monasterio de Anisa, El Ponto; esto lo escribió él
mismo en su tratado Sobre la virginidad. Por consejo de su hermano
Basilio recapacitó y se dedicó al estudio de la Sagrada Escritura y de
libros de grandes autores cristianos. Hacia 372 fue consagrado obispo
de Nisa. Víctima de intrigas y calumnias fue detenido por el
gobernador, del que escapó y se escondió, pero más tarde fue
localizado y desterrado. Regresó a Nisa en 377, y desarrolló una vasta
y trascendente labor eclesiástica. De su obra literaria destacan:
Sobre la creación del hombre y Explicación apologética sobre el
hexaemeron, y Contra Eunomio. Participó en el sínodo de Antioquía y en
el Concilio de Constantinopla (381). Murió al año siguiente.
11
Santos: Higinio, Papa; Tomás de Cori, presbítero, y Honorata de Pavía,
virgen.
SANTO TOMÁS DE CORI,
del arameo, "gemelo" (1655-1729). Presbítero. Oriundo de Cori, Italia.
Se ignoran datos de su vida antes de los 14 años de edad, cuando quedó
huérfano de padre y madre. Se hizo cargo de su hermana menor
trabajando como pastor. Por su piadosa actitud la gente le llamaba el
Pequeño santo. Al contraer nupcias su hermana, Tomás solicitó su
ingreso en el convento franciscano de Orvieto. Inició el noviciado,
tomó el hábito y cursó estudios en Viterbo y Velletri. Recibió la
ordenación sacerdotal en 1683. En Orvieto fue maestro de novicios.
Pugnó por retornar a la original austeridad franciscana. Fray Tomás
solicitó ingresar y fue aceptado en el convento de Civitella, donde
expresó: "Vengo aquí para hacerme santo". Sin embargo, pese al
ambiente austero y de oración, no le fue fácil lograr su anhelo de
perfección debido a que varios compañeros no estaban de acuerdo con un
cambio radical. Durante 40 años de estancia soportó críticas e
incomprensiones, pero su fe, oración y fortaleza obtenidas con la
Eucaristía —centro de su existencia— le permitieron superar tan
difíciles pruebas. Realizaba vigilias de oración ante el Santísimo, en
las cuales su rostro se tornaba resplandeciente. Destacó por su
estricta obediencia a los superiores. Se consagró a la evangelización
de los campesinos, a la constante predicación y a la paciente
administración del sacramento de la penitencia. Su deceso ocurrió en
Civitella. Juan Pablo II lo canonizó en 1999.
12
Santos: Arcadio de Mauritania, mártir; Margarita de Montreal, fundadora,
y Benito Biscop, abad.
SAN ARCADIO DE
MAURITANIA,
del latín Arcadius; del griego, "arcádico", "procedente de Arcadia"
(304). Mártir. De los pocos detalles de su vida que se conocen, sólo
se sabe que vivió en Mauritania, actual Argelia, norte de África, y
que era cristiano de noble cuna. Debido a la tenaz persecución de
Diocleciano, a fin de que adorasen a los ídolos, Arcadio y su familia
huyen a las montañas a esconderse, para no ser obligados a apostatar.
Sin embargo, la tropa los encuentra, y se llevan como rehén a uno de
sus familiares. Arcadio se presentó ante las autoridades y solicitó
que liberaran a su pariente y que lo detuvieran a él. La autoridad
prometió liberar a ambos si quemaban incienso ante los falsos dioses,
a lo que con valor Arcadio dijo:"Yo sólo adoro al Dios único del cielo
y a su Hijo Jesucristo", por esto su pariente fue liberado y él
encarcelado. Lo amenazaron con crueles tormentos y le mostraron los
instrumentos de suplicio; pese a esto les respondió: "Pueden aplicar
todos los tormentos que quieran contra mí. Pero estén seguros de que
nadie ni nada me apartará del amor a Jesucristo. Espero no traicionar
nunca mi fe. Es tan alto el premio que espero en el cielo, que los
tormentos en la tierra me parecen pocos con tal de conseguirlo"; por
ello, el tribunal lo sentenció a morir descuartizado. Los cristianos,
al enterarse de su sacrificio, levantan su cadáver e inician su
veneración como santo. Iconografía: con vestimenta de época, cirio
encendido y un mazo.
13
Santos:
Hilario de Poitiers, doctor de la Iglesia, y Domingo Phan Tong y
compañeros, mártires. Beata Verónica Negroni, religiosa.
BEATA VERÓNICA
NEGRONI DE BINASCO,
del griego, "la que lleva la victoria" (¿1445-1497?). Religiosa.
Oriunda de Binasco, Italia. Sus padres eran pobres en extremo. Se
ignoran pormenores de su infancia, pero se deduce que fue educada en
la piedad cristiana. Por su situación económica no realizó estudios;
sola aprendió a leer y a escribir. Sin conocerse detalles, es posible
que en la adolescencia decidiera consagrar su vida a Dios. Ingresó en
el monasterio agustino de Santa Marta, en Milán. Desde joven tuvo
frecuentes éxtasis y revelaciones de la vida de Cristo. Se dice que la
Santísima Virgen la instruyó en el camino hacia la santidad y le
indicó tres normas para alcanzar la salvación: 1. Pureza de corazón;
2. Paciencia, evitando la crítica y la queja por las penas y los
sufrimientos, y 3. Meditación diaria en la Pasión de Jesús. Su vida
fue un ejemplo de obediencia para sus hermanas espirituales. Durante
sus diarias labores dedicaba tiempo a orar por la conversión de los
paganos; en sus enfermedades —las cuales padecía en silencio— ofrecía
sus dolores por la Pasión del Señor. Expresaba: "Debo trabajar
mientras pueda, mientras tenga tiempo". En uno de sus éxtasis se le
reveló el día en que moriría y así ocurrió, en la paz de su convento.
14
Santos: Macrina de Cesárea, viuda: Juan de Ribera, obispo, y Félix de
Nola, presbítero.
SANTA MACRINA DE
CESÁREA, del
latín, patronímico de macer, "delgada" (siglos III-IV). Viuda. Vivió
en los siglos III y IV. Se desconocen datos precisos de su familia e
infancia. Fue una dama, quizá originaria de Cesárea, Turquía, ya que
era abuela de san Basilio de Cesárea o Magno. Destacó por su piedad en
la fe de Cristo. Fue desterrada al Ponto — norte de la actual Turquía
—, donde se considera que ocurrió su deceso. También se le conoce como
Macrina la Anciana, para distinguirla de Macrina la Joven, hermana del
mencionado santo. Iconografía: con vestuario de la época, siendo
notable su avanzada edad.
15
Santos: Macario el Viejo, ermitaño; Francisco Fernández de Capillas y
compañeros, mártires, y Arnaldo Janssen, fundador.
SAN FRANCISCO
FERNÁNDEZ DE CAPILLAS
y compañeros, del italiano antiguo, "franco", "francés" (1607-1648).
Mártires. Nació en Falencia, España, de familia católica. A los diez
años conoció a varios sacerdotes y al definir su vocación solicitó
ingresar al convento dominico de San Pablo en Valladolid. Hacia 1631
ya era un activo diácono. Su celo por extender la palabra de Dios en
Oriente le hizo solicitar su traslado a China. Aceptada su petición,
llegó a Manila donde recibió la ordenación sacerdotal en 1632. Pese a
las persecuciones contra los cristianos —sin ser continuas, eran una
amenaza—, inició su ministerio en Filipinas, el cual duró diez años,
hasta ser enviado a China, donde aprendió el idioma y sus costumbres.
Embarcó rumbo a Formosa, ahí los cristianos chinos lo condujeron a
Fujian, donde predicó durante seis años, y logró numerosas
conversiones en Xeunin y sus alrededores. Por su vida ejemplar, los
lugareños le llamaban el Santo Capillas. Cuando la persecución se
incrementó, atendió de forma oculta a sus feligreses. Cuando cuidaba a
los enfermos de Tingteu, fue aprehendido y llevado ante el tribunal,
al que confesó su fe en Cristo, por lo cual fue encarcelado en 1647.
Padeció indecibles tormentos hasta morir degollado. Se le considera el
protomártir de China. En octubre de 2000, Juan Pablo II canonizó en
Roma a 120 mártires de China, entre ellos al padre Capillas y a los
misioneros dominicos Joaquín Royo, Pedro Mártir Sans, Francisco
Serrano, Francisco Díaz y Juan Alcober, quienes murieron mártires
entre 1747 y 1748.
16
Santos: Marcelo I, Papa y mártir; Berardo de Corbio y compañeros,
mártires, y Juana de Bagno, laica.
SAN BERARDO DE
CORBIO y
compañeros, del germánico, "aféresis", de Eberhard, Eberardo o
Abelardo, "el príncipe fuerte" (t!220). Mártires. Estos seis
franciscanos fueron discípulos de san Francisco de Asís, y enviados a
misionar a la España musulmana en 1219. Se ignoran detalles de su
vida, sólo se conoce que sus nombres eran Vidal, Berardo, Pedro y
Otón, sacerdotes; Acursio y Adyuto, al parecer laicos. Se
establecieron en Sevilla, y a fin de pasar desapercibidos vistieron de
civil. Se les advirtió del peligro de evangelizar en público, pero los
frailes no tomaron en cuenta la recomendación. Al salir con sus
hábitos a visitar la mezquita fueron aprehendidos, encarcelados y
llevados ante las autoridades paganas. Los santos varones trataron de
convertir al emperador a la fe de Cristo, quien —por ese atrevimiento—
los sentenció a morir degollados. La sentencia no se ejecutó y por
intervención del Consejo, el rey les permitió ir a Marruecos, donde
los recibió el infante Pedro de Portugal, quien trató de persuadirlos
de su misión, pero ellos predicaron en la plaza principal. El sultán
los encarceló y, al no renunciar a su fe, sufrieron torturas, se les
expuso a los insultos del pueblo y se les flageló. Al día siguiente
permanecieron firmes en su fe, entonces el sultán los incitó a la
fornicación, ante lo cual los santos expresaron: "Quédate con tu
dinero, con tus mujeres y con tus honras, que nosotros renunciamos a
todos los bienes pasajeros del mundo por amor a Cristo". Ante esto, el
mismo monarca los degolló. Sus restos reposan en la iglesia de la
Santa Cruz de Coimbra.
17
Santos: Antonio de la Tebaida, abad, y Rosalina de Villeneuve,
religiosa. Beato Pedro To Rot, mártir.
SAN ANTONIO DE LA
TEBAIDA, del
latín Antonius, una gens romana de probable origen etrusco
(¿2517-356). Abad. Su biografía me escrita por su amigo san Atanasio
de Alejandría. Nació en Quaeman, Egipto; se desconocen datos
anteriores a la muerte de sus padres, cuando tendría dieciocho o
veinte años. Era cristiano. La lectura de la Sagrada Escritura lo
conmovió y, decidido a seguir a Cristo, vendió sus bienes y repartió
sus ganancias entre los pobres, reservando una parte para su hermana,
a quien entregó a la tutela de virtuosas damas; después se dedicó al
estudio, la contemplación y la penitencia. Por su santidad, lo
llamaban "el amigo de Dios". Su vida transcurrió en el desierto de la
Tebaida con austeridad extrema. Gustaba de atender y bendecir a toda
clase de fauna. Se dice que el demonio lo tentaba disfrazándose de
bellas mujeres o de animales. Vivió en diversas grutas del desierto, y
salió invicto de los combates contra el maligno; al respecto, decía
que la mejor actitud es "el amor encendido a Jesucristo, la paz del
corazón, la humildad, el desprecio a las riquezas, el amor a los
pobres, la limosna". Muchos jóvenes, al reconocer su sabiduría, y
conquistados por su predicación, se unieron a él y edificaron un
monasterio del que fue abad; por ello se le considera fundador de la
vida monástica en el Alto Egipto. Al parecer, obró curaciones
milagrosas; tuvo los dones de discernimiento y consejo. En la última
etapa de su vida, para evitar la soberbia derivada de los halagos de
los visitantes, huyó al monte Qolzoum, en Palestina. Centenario,
entregó su alma al Creador. Iconografía: anciano barbado, con burda
túnica, rosario, báculo abacial con la cruz en forma de T y con
campana para ahuyentar al Maligno, y un cerdo alusivo a su protección
a los animales.
18
Santos: Leobardo de Auvernia, ermitaño; Margarita de Hungría, religiosa,
y Prisca o Priscila de Roma, mártir.
SANTA MARGARITA DE
HUNGRÍA, del
latín, "perla" (1242-1270). Religiosa. Antes de nacer en Dalmacia, sus
padres, Bela IV y María Láscaris —reyes de Hungría—, la consagraron a
Dios; estaban en aquella región desterrados de su patria, devastada
por los tártaros. Su consagración fue como una esperanza de paz y
reconciliación en medio de los conflictos en Hungría. Al parecer, a
los tres años de edad fue entregada, para su formación, a las
religiosas dominicas en Veszprem. Su padre mandó construir un
monasterio en la isla Nyúle del Danubio, donde se trasladaron varias
religiosas y Margarita, quien contaba con doce años; a esta edad,
renunció al matrimonio y al mundo, para profesar en la orden dominica.
Se distinguió por su obediencia; realizaba las labores que se le
indicaban, sin recordar su estirpe real; en la soledad y el silencio
de la oración contemplativa, seguía estrictamente los lineamientos de
la regla dominica: "Buscar a Dios en el silencio, pensar en Él e
invocarlo de tal manera que la palabra que salga de la boca de Dios no
vuelva a Él vacía, sino que prospere en aquellos a quienes ha sido
enviada". Los testimonios de las religiosas indican que era
profundamente devota de la Eucaristía y de María Santísima, y que
experimentaba continuos éxtasis; se sometía a penitencias extremas. Se
le atribuyen hechos milagrosos y se dice que fue estigmatizada. Se
entregó a Dios en las faenas cotidianas, hasta su muerte: falleció en
santidad en el monasterio del lugar, que actualmente recibe el nombre
de Isla Margarita. Fue canonizada por Pío XII, en 1943, quien la
proclamó intercesora "de tranquilidad y de paz, fundadas en la
justicia y la caridad de Cristo, no sólo para su patria, sino para el
mundo entero". Iconografía: con hábito y, ocasionalmente,
estigmatizada.
19
Santos: Mario de Persia y compañero, mártires, y Arsenio de Corfú,
obispo. Beato Marcelo Spínola, fundador.
SAN MARIO DE PERSIA
y compañeros, del latía, "perteneciente al dios Marte" (siglo III).
Mártires. Al parecer Mario era originario de Persia. Al igual que los
mártires de los primeros siglos, se desconocen sus datos familiares y
de su infancia. Mario, su esposa Marta y sus hijos Audifaz y Abaco
profesaban la fe en Cristo, y peregrinaron a Roma en tiempos de
Claudio II (268-270). En el camino, y ya en la ciudad, se dedicaron,
como buenos cristianos, a ayudar a las víctimas de la persecución
pagana; al ser descubiertos, se les encarceló y torturó. Murieron
decapitados en la Vía Cornelia de Roma.
20
Santos:
Fabián, Papa, y Sebastián de Roma, mártir. Beato Cipriano Miguel Iwense,
presbítero.
BEATO CIPRIANO
MIGUEL IWENSE TANSI,
del latín Cyprianus, patronímico de Cyprius y del hebreo, "¿Quién cómo
Dios?", respectivamente (1903-1964). Presbítero. Nació en Aguleri,
cerca de Onitsha, Nigeria, de padres paganos. Fue bautizado a los
nueve años con el nombre de Miguel. Su conversión provocó un
enfrentamiento con sus padres; sin embargo; perseveró en el amor a
Cristo. Al concluir sus estudios, trabajó como maestro y catequista.
Ingresó al seminario y se ordenó sacerdote en 1937; la diócesis de
Onitsha fue su primer lugar de misión, donde destacó por su profunda
comprensión del alma de sus feligreses, quienes lo admiraban, amaban y
respetaban. En 1950 viajó a Inglaterra e ingresó en la vida
contemplativa trapense en la abadía de Mount Saint-Bernard, aquí
adoptó el nombre de Cipriano; en este sitio fue modelo de oración,
hasta que el Señor lo llamó a su Reino. Su fama de santidad fue
atestiguada por numerosos fieles, quienes aseveraron haber sido objeto
de favores extraordinarios por su intercesión, cuando aún vivía. Juan
Pablo II lo beatificó en 1998, siendo el primer nigeriano elevado a
los altares.
21
Beatos
Eduardo Stransham y Nicolás Wheeler, mártires.
SANTA INÉS DE ROMA, MÁRTIR.
Hay muy buenos
documentos sobre la existencia de esta mártir que vivió a comienzos
del siglo IV y que fue martirizada a los doce años, durante la feroz
persecución de Diocleciano.
Su popularidad y su devoción hacen pensar que no son improbables las
leyendas que se nos han transmitido de boca en boca y también con
escritos. Basado en una tradición griega, el Papa Dámaso habla del
martirio de Santa Inés sobre una hoguera.
Pero parece más cierto lo que afirma el poeta Prudencio y toda la
tradición latina, es decir, que la jovencita, después de haber sido
expuesta a la ignominia de un lugar de mala fama por haberse negado a
sacrificar a la diosa Vesta, fue decapitada.
Así comenta el hecho San Ambrosio, al que se le atribuye el himno en
honor de Agnes heatae virginis: “¿En un cuerpo tan pequeño había lugar
para más heridas? Las niñas de su edad no resisten la mirada airada de
sus padres, y las hace llorar el piquete de una aguja: pero Inés
ofrece todo su cuerpo al golpe de la espada que el verdugo descarga
sobre ella”.
Alrededor de su imagen de pureza y de constancia en la fe, la leyenda
ha tejido un acontecimiento que tiene el mismo origen de la historia
de otras jóvenes mártires: Agata, Lucia, Cecilia, que también
encuentran lugar en el Canon Romano de la Misa. Según la leyenda
popular, fue el mismo hijo del prefecto de Roma el que atentó contra
la pureza de Inés. Al ser rechazado, él la denunció como cristiana, y
el prefecto Sinfronio la hizo exponer en una casa de mala vida por
haberse negado a rendirle culto a la diosa Vesta. Pero Inés salió
prodigiosamente intacta de esa difamante condena, porque el único
hombre que se atrevió a acercarse a ella cayó muerto a sus pies.
Pero el prefecto no se rindió ante el prodigio y la condenó a muerte.
Un antiguo rito perpetúa el recuerdo de este ejemplo heroico de
pureza. En la mañana del 21 de enero se bendicen dos corderitos, que
después ofrecen al Papa para que con su lana sean tejidos los palios
destinados a los Arzobispos. La antiquísima ceremonia tiene lugar en
la iglesia de Santa Inés, construida por Constantina, hija de
Constantino, hacia el 345.
22
Santos: Vicente de Zaragoza, mártir, y Domingo de Sora, abad. Beata
Laura Vicuña, laica.
BEATA LAURA VICUÑA,
del latín, "laurel" (1891-1904). Laica. Las narraciones la califican
de regalo de Dios a la juventud de América. Nació en Santiago de Chile
(Sudamérica); se le educó en el catolicismo, en tanto su país sufría
por la guerra civil. Su padre José Domingo, leal al gobierno
derrocado, y su madre, Mercedes Pino, deben huir sin demora; cuando
llegan a Temuco, nace su segunda hija, Julia Amanda. Su padre muere
cuando Laura tiene tres años. La viuda se siente en el desamparo y
emigra con sus niñas a Argentina. Después de recorrer varias
poblaciones, se establecen en Quilquihué, donde Mercedes trabaja en la
tienda del acaudalado Manuel Mora, quien aprovecha la situación de la
aún joven señora y viven en unión libre. Las niñas son internadas en
el colegio María Auxiliadora de Junín de los Andes. Mientras Laurita
estudia, aprende el catecismo y hace su Primera Comunión. Por sus
conocimientos evangélicos, tomó conciencia de que su madre vivía una
situación irregular a los ojos de la Iglesia, por no estar casada, así
pues decide ofrendar a Cristo su vida a cambio de que su progenitora
vuelva el corazón a Dios. A los trece años, padece el acoso de su
padrastro, librándose en varias ocasiones. Poco después, en forma
inexplicable, pasa de tener una excelente salud a enfermar de
gravedad; desde su cama, expresa: "Mamá, la muerte está cerca, yo
misma se la he pedido a Jesús. Le he ofrecido mi vida por ti, para que
regreses a Él". La adolescente muere en Junín de los Andes; el mismo
día de los funerales, Mercedes vuelve a los sacramentos y cambia de
vida. Beatificada por Juan Pablo II en 1988. Iconografía: vestida con
el uniforme escolar, destaca la belleza de su rostro.
23
Santos: Ildefonso de Toledo, obispo, y Francisco Gil, mártir. Beata
Josefa María de Santa Inés, religiosa.
BEATA JOSEFA MARÍA
DE SANTA INÉS,
del hebreo, "Dios acrecentará"; del arameo, "señora", y del latín,
"cordero", respectivamente (1625-1696). Religiosa. Nació en Benigánim,
Valencia, en España. Fue bautizada con el nombre de Josefa, Teresa.
Sus padres eran humildes campesinos católicos. Se sabe que aún niña
quedó huérfana de padres. Fue sirvienta en casa de un tío, del que
soportó malos tratos. Era analfabeta, y no aprendió otra lengua además
del valenciano. Padecía epilepsia, y de aquí que era mal vista por el
pueblo. Desde los catorce años tuvo visiones que continuarían de por
vida; en la primera vio a Jesús Nazareno, por lo que anheló ser monja;
después de varios intentos se incorporó a las Agustinas Descalzas de
la Purísima Concepción y San José, en su tierra natal. Desempeñó
labores como hermana lega, dedicada a labores domésticas; cursó el
noviciado en 1643; al profesar, en 1645, se le otorgó el nombre de
Teresa de Santa Inés, por la pureza de la mártir romana. A causa de su
inocencia, era llamada con cariño "la niña" (la niña). Destacó por su
espiritualidad, extrema obediencia al realizar los servicios en la
cocina o el jardín, entre otros. En su arduo trabajo diario, estaba
inmersa en Jesucristo; tenía continuos éxtasis y frecuentes
revelaciones. Dios la favoreció con gran sensibilidad para el prójimo;
oraba por quien se lo solicitaba; sus plegarias por las ánimas del
purgatorio eran permanentes, pues decía que ella llevaba sus
"cargamentos" y les ofrecía sus penitencias. Murió en su convento el
21 de enero, celebración de la mártir Inés de Roma. Fue beatificada
por León XIII en 1888. El sacerdote agustino san Ezequiel Moreno
propagó su culto en América, en especial en Colombia.
24
Beato
Vicente Lewoniuk y compañeros, mártires.
SAN FRANCISCO DE SALES. DOCTOR
DE LA IGLESIA.
Etimológicamente
significa “franco, valiente.” Viene de la lengua alemana.
El patrono de los periodistas fue un
escritor que se distinguió por decir la verdad con elegancia y sin
herir a nadie, por escribir y hablar con tanta delicadeza que nadie se
sentía molesto; un escritor y orador que no buscaba el morbo sino la
transmisión de la simple y llana verdad evangélica. Y supo comunicar
la idea de que todo lo auténticamente humano es cristiano.
Nació en Saboya en el seno de una familia católica, cosa rara en una
región en la que Calvino había impuesto su doctrina de la
predestinación contra viento y marea.
Su padre quería que estudiara Derecho y lo envió a París. Pero fue
aquí donde sintió gusto por la teología y los problemas de la
predestinación.
La doctrina perniciosa calvinista había penetrado hasta en él mismo
por instantes.
En este estado de crisis, leyó algo que le hizo cambiar completamente.
Fue una oración de san Bernardo.
Le dio un rumbo de 180 grados a su vida. Se sentía pletórico de
alegría dando vida a toda su rica misión pastoral como obispo de
Ginebra. Empezó también su trabajo de escritor
con "Introducción a la vida devota".
Se quedó a vivir cerca de Ginebra, en Annecy, para no sentirse molesto
con la sede y el emporio de los calvinistas.
Se dedicó a tomar contacto con los católicos de su tiempo, ayudó todo
lo que pudo a que se llevara a buen término la reforma del Carmelo y
la misma fundación de los Oratorios, fundados por san Felipe Neri.
Iluminado por Dios, fundó la Orden de la Visitación para llevar a las
chicas a las fuentes de la santidad. La obra
antes citada, está dedicada a cualquier bautizado. Le recuerda a todo
seglar que la santificación se logra cumpliendo alegremente el trabajo
de cada día. Ahí se expresa la voluntad de Dios.
Murió en el año 1622.
25
Santos:
San Prix de Clermont, obispo. Beato Enrique Seuze, presbítero.
LA CONVERSIÓN DE SAN
PABLO APÓSTOL,
del latín, "pequeño"; el nombre anterior a la conversión era Saulo,
del hebreo, "deseado, pedido, elegido" (siglo I). Mártir. Este
acontecimiento se narra en el Nuevo Testamento en el libro de los
Hechos de los Apóstoles (9, 1-19): "Saulo todavía proyectaba violencia
y muerte contra los discípulos del Señor; se presentó al sumo
sacerdote y le pidió documentos dirigidos a las sinagogas de Damasco,
que lo autorizaban para llevar presos a Jerusalén a cuantos
encontrara, hombres o mujeres, que fueran del camino. Pero, mientras
se dirigía a Damasco, cuando ya estaba cerca, de repente lo rodeó una
luz que venía del cielo. Cayó al suelo y oyó una voz que le decía:
Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El preguntó: ¿Quién eres, Señor?
Y la voz contestó: Yo soy Jesús, a quien tu persigues; levántate y
entra en la ciudad, allí se te dirá lo que debes hacer". Después de
esto, se convierte y es para Cristo el instrumento elegido para
extender la Iglesia en diversos países. Pablo era judío, pero fue
educado fuera de su país; tenía la cultura griega y la de su raza, y
por tanto, una personalidad excepcional, que dará por resultado su
vasta misión evangelizadora, por la que se le reconoce como el Apóstol
de los Gentiles. Asimismo, cuando el Señor, en su manifestación, le
indica "el camino", designa con esta palabra al cristianismo y expresa
que no sólo son enseñanzas religiosas, sino una manera de vivir
diferente, renovada e iluminada por la esperanza en Cristo.
Iconografía: variada según la creatividad de cada autor; se ve a Saulo
con vestimenta de época, en el camino a Damasco en el momento de la
revelación.
26
Santos:
Timoteo y Tito, obispos, y Paula de Roma, viuda. Beato Miguel Kozal,
obispo.
SANTA PAULA DE ROMA,
del latín, "pequeña (347-404). Viuda. Piadosa y noble, esta dama de
origen romano fue descendiente de Escipión. No se conocen detalles de
su vida antes de su matrimonio con el pagano Tozonio, quien respetó la
religión de Paula. Madre de cinco hijos, al enviudar se dedicó al
cuidado de sus vástagos, a quienes, en cuanto fueron mayores, les
otorgó en vida su herencia, en tanto que el resto de su fortuna lo
destinó a la edificación de dos monasterios en Belén. Paula se
enclaustró en una de estas construcciones en el año 385, para
dedicarse a la oración, con varias devotas compañeras, entre quienes
estaban santa Marcela y su hija Eustaquia, quien la acompañó en su
vida ejemplar hasta su deceso. Fue discípula de san Jerónimo, quien
escribió su biografía. Iconografía: con túnica de época, sola o con su
biógrafo; sus atributos son el crucifijo y una Biblia.
27
Santos: Ángela de Merici, fundadora, y Vitaliano, Papa. Beato Jorge
Mutualaitis-Matulewícz, fundador.
BEATO JORGE
MUTUALAITIS-MATULEWICZ,
del griego, "relativo al trabajo de la tierra", "agricultor"
(1871-1927). Fundador. Oriundo de Lugine, Lituania. Huérfano desde los
diez años. En su juventud fue víctima de la tuberculosis y de un
malestar en su pierna, que lo aquejarían toda la vida. A los dieciocho
años viaja a Polonia para ingresar al seminario. Fue ordenado
sacerdote para la diócesis de Kielce, en cuyo seminario se desempeñó
como maestro. En 1907 fue profesor en San Petersburgo. En 1908 conoce
al padre Vicente, último clérigo mariano; al año siguiente ingresa a
dicha congregación, a la cual reforma y moderniza. Es electo superior
de la orden en 1911. En 1913 establece la primera casa Mariana en
Chicago, Estados Unidos; en 1915 funda una casa de religiosos, y un
seminario en Varsovia; también reabre el monasterio mariano de
Marijampole, en Lituania. En 1918 es nombrado obispo de Vilnius,
Lituania. Fundó la congregación de las Hermanas de la Inmaculada
Concepción y la de las Hermanas Siervas de Jesús en la Eucaristía.
Incansable defensor de la fe y de su feligresía, vive los tiempos
difíciles de la Primera Guerra Mundial y la revolución rusa. Su vida,
plena de trabajo y defensa de la fe, fue consagrada al Señor en su
sede episcopal. Juan Pablo II lo beatificó en 1987.
28
Santos: Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia; Julián de Cuenca, obispo,
y Santiago el Ermitaño de Palestina.
SAN JULIÁN DE CUENCA,
del latín arcaico, "el divino" (siglos XII-XIII). Obispo. Era de
origen mozárabe, tal vez de Toledo, España. El primer documento donde
está escrito su nombre: Julián de Tauro, se encuentra escrito en
árabe. Sus biógrafos lo dan a conocer a partir de su consagración como
obispo de Cuenca en 1198, cuando esta zona estaba en plena
organización civil y religiosa. Su buen carácter y tenacidad en el
cumplimiento de su misión pastoral le ganaron el respeto y el afecto
de la feligresía. En su diócesis logró el bienestar de sus habitantes,
aun de los no cristianos, pues convivía en paz con todos. Inició la
edificación de la Catedral de Cuenca y todavía se conserva el
documento autógrafo del primer Estatuto que redactó para el cabildo.
Practicó la oración contemplativa en la soledad, cuando le era posible
refugiarse en una gruta. Demostraba su amplia generosidad en sus
continuos recorridos pastorales, en beneficio de las clases marginadas
y cuando atendía a los enfermos víctimas de las epidemias. Era tal su
celo por los necesitados que le llamaban "el Verdadero Padre de los
pobres". A su muerte, ocurrida en 1208, dejó una estela de santidad en
su amada diócesis. A su tumba acudían decenas de peregrinos que con
devoción eran socorridos por intercesión del obispo; por lo mismo, su
veneración se inició en el siglo XV. En 1518 sus restos se trasladaron
a la catedral de su diócesis; entonces se comprobó que el cadáver,
después de 210 años de sepultado, se había conservado incorrupto.
Desde entonces se le venera en dicho lugar.
29
Santos: Sulpicio Severo de Bourges, obispo y José Freinademetz,
presbítero. Beato Manuel Domingo y Sol, fundador.
BEATO MANUEL DOMINGO
Y SOL, del
hebreo, "con nosotros está Dios"; del latín, "consagrado al Señor", y
Sol, astro y dios, respectivamente (1836-1909). Fundador. Nació en
Tortosa, España; sus padres fueron católicos piadosos. Terminó los
estudios básicos, aprendió latín y cursó Humanidades. Ingresó al
seminario en 1851; también cursó Filosofía, Derecho y Teología, hasta
ser ordenado sacerdote en 1860. Ejerció su ministerio en La Aldea y
fue ecónomo en la parroquia de Santiago. Terminó el bachillerato en
Artes en Barcelona; obtuvo la licenciatura y el doctorado en Valencia.
La mayoría de sus obras las efectuó en Tortosa. En el apostolado por
los jóvenes expresaba: "La juventud es mi ideal". Fue catedrático y
secretario en un instituto de su tierra natal. Durante la revolución
estableció escuelas nocturnas y dominicales para obreros y artesanos.
En 1870 editó El Congregante, con la finalidad de lograr comunicación
entre comunidades juveniles. Edificó un gimnasio, con biblioteca, sala
de juegos, jardines, librería y capilla. En la diócesis difundió el
apostolado de la oración y la adoración nocturna, así como la
asociación Camareras del Santísimo. En el poblado de San Mateo inició
una escuela. Promotor de vocaciones religiosas y sacerdotales,
adquirió una casa para la asistencia y formación de seminaristas de
escasos recursos y el colegio de San José para seminaristas
diocesanos. Redactó bases y logró la aprobación episcopal para su
principal fundación en Castellón: la Hermandad de Sacerdotes Operarios
Diocesanos del Corazón de Jesús, cuyos apostolados son el
sostenimiento y la
promoción vocacional. En 1892 fundó el Colegio Español de Roma para la
formación de seminaristas españoles. Por medio de su revista El Correo
Josefina, entabló comunicación con América. Su vida se extinguió en su
tierra natal. Después de comprobar un milagro efectuado en Caracas,
Venezuela, Juan Pablo II lo beatificó en 1987. Se le reconoce como "el
Santo Apóstol de las vocaciones sacerdotales".
30
Santos:
Jacinta Mariscotti, religiosa y Muciano María, Hermano de las Escuelas
Cristianas. Beato Sebastián Valfré, presbítero.
SANTA JACINTA
MARISCOTTI,
del griego, "gladiolo" (1585-1640). Religiosa. Los biógrafos sitúan su
nacimiento en Vignarello, o bien, en Viterbo, Italia. Fue educada en
la religión católica. Cuando niña se caracterizaba por su inquietud y
mala conducta, en tanto que su juventud fue disipada. Sus padres, al
no saber cómo mejorar la actitud de la joven, decidieron internarla en
el convento de las religiosas capuchinas en Viterbo, para su adecuada
formación. Sin embargo, la improvisada monja no observaba las reglas
monásticas. Sucedió que enfermó de gravedad y luego de recuperarse de
una grave enfermedad, enmendó en forma total su conducta y su carácter
se tornó dulce y afable. Durante los 25 años que le restaron de vida
fue un ejemplo de obediencia y santidad; aún más, castigaba su cuerpo
con duras penitencias, y era caritativa y generosa. Dios le otorgó
continuos éxtasis y experiencias místicas hasta su muerte, acaecida en
su monasterio. Pío VII la canonizó en 1807.
31
Santos: Francisco Javier María Bianchi, presbítero, y Marcela de Roma,
viuda.
SAN
JUAN BOSCO, del hebreo, "Dios ha hecho
gracia" (1815-1888). Fundador. Castelnuovo, Italia, lo vio nacer, de
familia humilde y campesina. A los dos años quedó huérfano de padre y
su mamá, Margarita, (iletrada) lo formó buen cristiano e instruido en
el catecismo. Un tío le enseñó a leer y escribir y a él le gustaba
estudiar la vida de santos y la Historia Sagrada. Su primer oficio fue
cuidar el ganado para ayudar con los gastos del hogar. Por
dificultades con uno de sus hermanos escapó de la casa, por lo que se
vio solo y con la necesidad de trabajar para sobrevivir. En su
autobiografía narra que desde los nueve años
sintió atracción por consagrarse a Dios y que por ese tiempo tuvo un
sueño profético: se vio rodeado de niños y jóvenes mientras escuchaba
una voz que le pedía hacerse cargo de ellos. En su adolescencia y
juventud trabajó para costearse sus estudios e ingresar al seminario
hasta recibir la ordenación sacerdotal en 1841. Fue capellán en la
aldea de Murialdo y vicario en un templo cercano. No obstante, su meta
era hacer realidad su sueño, por lo cual recorría los barrios
marginados de Turín, y poco a poco conoció y aprendió a tratar
muchachos abandonados dedicados a vagar o a los vicios. Mediante la
afabilidad, don Bosco se ganó a los jóvenes, quienes se sentían
atraídos por él. Para atenderlos utilizó un sistema ya existente: "los
oratorios", que eran a la vez hogares para sus discípulos, escuela,
parroquia, lugar de catequesis, oficios y talleres. Pese a su caridad
y afán de servicio fue criticado por civiles y clérigos, pues no
concebían ver al sacerdote educando a los "harapientos" alumnos; lo
juzgaron "excéntrico". Sin embargo, su obra es reconocida y estimada
por la pedagogía universal y por la Iglesia, para la que ganó
numerosas vocaciones. Fundó la Sociedad de San Francisco de Sales
(salesianos), las Hermanas de María Auxiliadora, y la Sociedad (laica)
de Cooperadores. Tuvo el don de realizar milagros y dar consejos. Cada
vez que iniciaba la edificación de un oratorio o su máxima obra, la
basílica de María Auxiliadora, sin recursos, se confiaba a la
providencia diciendo: "Dios proveerá". Entre sus escritos destacan
Autobiografía y El joven instruido. Murió con fama de santo. Su
cadáver se venera incorrupto en la basílica de Turín. Su obra de
casas-hogar, escuelas, universidades y editoriales se encuentra en
todo el mundo. Fue canonizado por Pío XI en 1934. Iconografía: con
sotana, rodeado por niños y jóvenes, ante la imagen de María
Auxiliadora. Es patrono de la juventud, los ilusionistas, los
cineastas y los editores católicos.
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