San Francisco de Sales


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SANTORAL PARA EL MES DE ENERO


1 Santos: José María Tomassi, cardenal, y Odilón de Cluny, abad.

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS. El título de María, Madre de Dios, fue proclamado dogma en el Concilio de Éfeso en el año 431. Por lo anterior, se manifiesta que María es Madre de Jesús, quien es Hijo de Dios y es hombre. El Catecismo de la Iglesia Católica, en el párrafo 495, nos dice: "María es aclamada bajo el impulso del Espíritu Santo como la Madre de mi Señor desde antes del nacimiento de su Hijo (Lc 1,43). En efecto, aquel que ella concibió hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios". En el siglo V se iniciaron las celebraciones marianas en diversas fechas, entre otras la de Pío XI (1922-1939), quien en 1931 fijó el 11 de octubre para conmemorar el decimoquinto centenario del Concilio de Éfeso. En nuestra época, a partir de las reformas al calendario litúrgico, Pablo VI (1963-1978) la fijó el 1 de enero. Este día, cuando se inicia un nuevo año, que no sólo sean los buenos deseos los que motiven nuestra vida; imploremos a María, Madre de Dios, su fe y su consuelo, por los seres que nos rodean y para mejorar día a día nuestro mundo.

2 Santos: Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, padres de la Iglesia, y Macario de Alejandría, abad.

SAN GREGORIO NACIANCENO, del griego, "vigilante" (330-390). Padre de la Iglesia. De origen turco, nació en Arianzo o Nacianzo, de lo cual se derivó "nacianceno". Hijo de san Gregorio Magno, quien fue pagano y convertido por su esposa, Nona. Su primera maestra fue su madre, quien lo formó en Cristo. En su juventud renunció al matrimonio y al mundo para consagrarse a Dios. Cursó estudios en Palestina y Alejandría, los culminó en Atenas; además, se cultivó en las disciplinas liberales con la finalidad de: "... no dejarse atrapar por los sofismas", como él expresó. Fue amigo de san Basilio Magno (celebrado en este día). Se retiró a la soledad en Anisa; se dedicó al estudio y la contemplación; en ese lugar, en colaboración con san Basilio, escribió Filocalia. A su regreso, cerca del año 362, fue ordenado sacerdote y ejerció su ministerio. En esa época escribió Sobre la fuga, tratado sobre el sacerdocio, y colaboró con su padre en el episcopado. Consagrado obispo de Nacianzo a la muerte de su progenitor (374) y patriarca de Constantinopla (hacia 379). Se enfrentó al arrianismo y destacó por su cultura, oratoria, santidad de vida y amabilidad. Su obra literaria comprende cartas, poemas, discursos y una autobiografía, entre otras. Reafirmó la divinidad de la Santísima Trinidad y el Espíritu Santo. Se le conoció como el Teólogo. Convocó al concilio ecuménico de Constantinopla (381). Con la salud quebrantada, se dedicó a la contemplación en su tierra natal, donde ocurrió su deceso. Iconografía: con atavío episcopal del Oriente y libro. 

3 Santos: Genoveva de París, virgen, y Fulgencio de Ruspe, obispo.

SANTA FRANCISCA CABRINI. Alrededor de 1874, el obispo de Lodi y Monseñor Serrati, invitaron a Francisca a ir a ayudar a un pequeño orfanatorio llamado la Casa de la Providencia (el cual se encontraba en mal estado a causa de los malos manejos) y fundar ahí una congregación religiosa. En 1877, hizo los primeros votos y, al mismo tiempo, el obispo la nombró superiora. El obispo decidió renunciar al proyecto de la Casa de la Providencia y la cerró. Dijo a Francisca: "Vos deseáis ser misionera. Pues bien, ha llegado el momento de que lo seáis. Yo no conozco ningún instituto misional femenino, fundadlo vos misma."

En Codogno había un antiguo convento franciscano, vacío y olvidado. A él se trasladó la madre Cabrini con sus siete fieles compañeras. En cuanto la comunidad quedó establecida, la santa se dedicó a redactar las reglas. El fin principal de las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón era la educación de las jóvenes. Ese mismo año el obispo de Lodi aprobó las constituciones. Dos años más tarde, se inauguró la primera filial en Gruello, a la que siguió pronto la casa de Milán. Las constituciones de las Hermanas del Sagrado Corazón fueron finalmente aprobadas en 1907. Para entonces, la congregación, que había comenzado en 1880 con ocho religiosas, tenía ya más de 1000 y se hallaba establecida en ocho países. Santa Francisca había hecho más de cincuenta fundaciones, entre las que se contaban escuelas gratuitas, escuelas secundarias, hospitales y otras instituciones.

La madre Francisca Javier murió absolutamente sola en el convento de Chicago, el 22 de diciembre de 1917. Fue canonizada en 1946. Su cuerpo se halla en la capilla de la "Cabrini Memorial School" de Fort Washington, en el estado de Nueva York. Fue la primera ciudadana americana cuya santidad fue públicamente reconocida por la Iglesia mediante la canonización.


4 Santos: Rigoberto de Reims, obispo, y Zedíslava de Lemberk, madre de familia. Beata Genoveva Torres, fundadora.

BEATA GENOVEVA TORRES, del galés, "blanca como espuma del mar" (1870-1956). Fundadora. Nació en Almenara, España. Al año de edad murió su padre y a los ocho años quedó huérfana de madre. Sólo cursó estudios elementales. La escasa alimentación minó su salud, por lo que a los trece años le fue amputada una pierna. Al recuperarse y con muletas —que serán su apoyo por el resto de su vida—, continuó sus actividades. Fue internada para su recuperación en la Casa de la Misericordia, de las religiosas Carmelitas de la Caridad de Santa Joaquina de Vedruna. Ahí permaneció nueve años para fortalecer su cuerpo y definir su vocación religiosa. No fue aceptada en la congregación por su discapacidad y se vio obligada a abandonar la casa. En unión con otras mujeres estableció un albergue para damas pobres en Valencia (1901), esto dio origen a las Hermanas del Sagrado Corazón y de los Santos Ángeles (angélicas), cuyo carisma es: humildad y sencillez, obediencia a la voluntad de Dios, y caridad por la gloria de Dios y la salvación de las almas. Dejó una herencia de santidad hasta su muerte, acaecida en Zaragoza. En la actualidad su obra permanece en Venezuela, México, España e Italia. Juan Pablo II la beatificó en 1995. Iconografía: con hábito y muletas.

5 Santos: Telésforo, Papa y mártir; Simeón de Siria el Estilita, anacoreta, y Juan Nepomuceno Newman, fundador.

SAN SIMEÓN DE SIRIA el Estilita, del hebreo, "el hijo que Dios ha concedido para escuchar los ruegos de sus padres" (¿389?-419). Anacoreta. Nativo de Sisan, pueblo ubicado entre Siria y Cilicia, Asia Menor. Los datos biográficos señalan —sin precisar fechas—, que fue pastor. El llamado del Señor le llegó cuando escuchó que serían bienaventurados aquellos que lloran; de inmediato acudió al monasterio del abad Heliodoro, donde radicó por espacio de diez años haciendo severas penitencias. Ayunó veintiocho cuaresmas completas. Al parecer, cualquier penitencia era insuficiente, por ello se dirigió a lo alto de un monte, donde se encadenó a una roca, hasta que san Melcio le ordenó terminar esta expiación. La penitencia por la cual se le conoce como el Estilita (del griego stylites, columna), consistió en vivir sobre una columna hasta su muerte, acaecida treinta y seis años después, cuando —se dice— comía una sola vez a la semana y predicaba dos veces al día. Dios le premió con el don de la taumaturgia y sus seguidores se contaron por miles. A su muerte se edificó un templo en el lugar donde estaba su columna. N. B. También es conocido como Simón.

6 Santos: Melanio de Rennes, obispo, y Garios de Sezze, religioso. Beato Andrés (Alfredo) Besette, religioso.

BEATO ANDRÉS (ALFREDO) BESETTE, del griego, "varonil", y del anglosajón, "aquél a quien su nobleza sirve de protección" (1845-1937). Religioso. Nació en Saint Gregoire, Canadá. Desde su nacimiento, tuvo problemas de salud. Su padre murió cuando sólo contaba con diez años de edad y su madre dos años después, por ello fue a vivir con unos familiares, quienes emigran a Estados Unidos; sin embargo, la frágil salud del joven le impide viajar con ellos, quedando solo a los catorce años; desde entonces, para mantenerse desempeña diferentes labores, siempre condicionado por su frágil salud. Años después viaja a Nueva Inglaterra, Estados Unidos. Durante este periodo aprende el idioma inglés. Retorna a Montreal e ingresa en la Congregación de la Santa Cruz (1870). Debido a sus escasos estudios, sólo desempeña humildes labores como jardinero, cocinero y portero. El Señor le manifiesta su gracia, dotándole del don de la taumaturgia. Fidelísimo devoto del señor san José. Quien recurría al "Hermano André" le recomendaba que pidiera el favor solicitado al padre terrenal de Cristo. Fue admirable su humilde vida de servicio a su congregación y hermanos laicos. Sus padecimientos gastrointestinales finalmente le causaron la muerte. Juan Pablo II lo beatifica en 1982.

7 Santos: Raymundo de Peñafort, fundador, y Canuto Lavard, mártir. Beato Ambrosio Fernández, mártir.

SAN CANUTO LAVARD, del probable alemán antiguo, "estirpe, origen, descendiente" (¿1096?-1131). Mártir. Nació en Roskilde, Dinamarca. Hijo de nobles y sobrino de san Canuto IV, rey, llamado el Bueno. Se desconocen datos precisos de las etapas infantil y juvenil de su vida. Fue duque de Schleswig. Su gobierno destacó por una ferviente defensa de la fe católica, en contra de los ataques de las tribus vikingas, y por la comprensión de los problemas de sus subditos. Vivió en medio de continuas guerras por parte de quienes querían arrebatarle el poder. Murió en un atentado perpetrado por sus rivales Magnus Nielsen y Henry Skadelaar, el cual tuvo lugar en el bosque de Haraldsted, cerca de Ringsted. Debido a su fama de paladín de la fe y hombre justo, fue elevado a los altares por el papa Alejandro III. Es patrono de Zeeland, Dinamarca. Iconografía: con atuendo real, portando una palma (alusiva a su martirio), corona, lanza y copón (por su férrea defensa de la fe).

8 Santos: Apolinar de Hierápolis, obispo

SAN SEVERIANO, PREDICADOR. Durante el siglo V el imperio romano de Occidente se vio invadido poco a poco por los visigodos, ostrogodos, vándalos, francos, etc. En la devastación sólo las autoridades y estructuras cristianas constituyeron un punto firme para la supervivencia. Éste es el contexto histórico en el que se presenta la figura y la obra de san Severino, que nació de una noble familia romana hacia el año 410. Después de una estancia en Oriente, hacia el 454 se estableció cerca del Danubio, en donde construyó monasterios para albergar a los habitantes amenazados y para que, al mismo tiempo, fueran puntos de irradiación del Evangelio entre las tribus bárbaras.

Inclinado tanto a la vida contemplativa y eremítica como a la actividad misionera, y favorecido con el carisma de la profecía, san Severino hizo también previsiones sobre el plano humano temporal. En efecto, comprendió que el movimiento de los jóvenes pueblos bárbaros era indetenible y que la decadente sociedad romana recuperaría su vigor gracias a estas nuevas fuerzas.

Pero era necesario que esas mentes fueran iluminadas por las verdades del Evangelio, y para ello había que entrar en contacto directo con ellas. Con un gesto valiente que le ganó la admiración de los rudos guerreros, llegó hasta Comagén, ya en mano de los enemigos; su concreta caridad para con los necesitados le conquistó definitivamente el corazón sencillo de los “bárbaros”, comenzando por el de los jefes. Gibuldo, rey de los alamanos, le tenía “suma reverencia y afecto”, como dice su biógrafo Eugipo, y lo escuchaba con respeto, dócil como un hijo; Flaciteo, rey de los rugos, “lo consultaba en las empresas peligrosas como a un oráculo celestial”.

No faltaron signos del cielo que confirmaban sus palabras. Un día la nuera de Flaciteo, contra el parecer de Severino, lo había convencido de que no les diera la libertad a los prisioneros; Severino la amonestó enérgicamente y misma noche el sobrino de Flaciteo cayó prisionero de otra tribu bárbara y obtuvo la libertad sólo por intervención de Severino.

Respetado y amado por la gente humilde como por los reyes y guerreros, vivió muy pobremente, sin sacar ninguna ventaja material para sí mismo: vestía la misma túnica tanto en invierno como en verano, dormía pocas horas acostado en el suelo y con cilicios, y se dice que en cuaresma sólo comía una vez por semana.

Murió el 8 de enero del año 482. Sus veneradas reliquias reposan en Frattamaggiore (Nápoles) junto al mártir Sosso.
 

9 Santos: Julián de Antioquía, mártir, y Andrés Corsini, obispo.

SANTA MARGARITA BOURGEOIS. FUNDADORA DE MONTREAL. Margarita era la sexta hija de los doce del matrimonio de Abraham Bourgeois y Guillermina Garnier. Nació en Troyes (Francia), el 17 de abril de 1620. A los veinte años quiso ingresar con las carmelitas y las clarisas, sin ser aceptada. El padre Gendret, al ver que los dos conventos la rechazaron, vio la señal para fundar una congregación sin clausura, pero dicha fundación también fracasó.

En 1652 el gobernador de la pequeña colonia francesa Villa María, en Canadá, la invitó como maestra. Troyes, París, Orléans, Nantes fueron las primeras etapas de su viaje a Canadá. Salió del puerto de San Nazario y, después de cuatro meses, el 16 de noviembre de 1653, llegó a Canadá y, al mes, a Villa María, la pequeña colonia que luego se convertiría en la ciudad de Montreal, y que en ese momento se reducía a un fuerte en el que habitaban unas dos mil personas, con un pequeño hospital y una capilla atendida ocasionalmente por algún misionero. Ahí Margarita enseñaba el catecismo, curaba enfermos, socorría a los soldados heridos y ayudaba a los necesitados. Hizo restaurar la gran cruz de Montreal que había sido destruida por los indios iroqueses y se las arregló para construir una nueva capilla dedicada a Nuestra Señora en 1667. Al año siguiente inauguró la primer escuela de Montreal en un antiguo establo con una docena de alumnos. Los años siguientes fueron agitados y difíciles a causa de la guerra contra los iroqueses. Al terminar la guerra, Montreal se convirtió en una verdadera ciudad. En su escuela Margarita acogió también a los hijos de los indios.

Viajó ocho veces a Francia para buscar a jóvenes que quisieran ayudarle en la tarea de la educación. En esas ocasiones llevaba consigo a muchachas huérfanas campesinas que deseaban educarse en el Nuevo Mundo y formar más tarde su hogar, pues había muchos soldados y comerciantes pero las hijas de los colonos eran pocas y no se podían formar hogares cristianos. Cuando estuvo en Francia de 1670 a 1672 consiguió la aprobación del rey Luis XIV para sus planes de fundación de la Congregación de Nuestra Señora, el año 1676.
En 1683 el convento se incendió y dos hermanas murieron, entre ellas su sobrina. Fue entonces cuando monseñor Laval quiso fusionarlas con las ursulinas ya que era difícil aceptar la idea de una comunidad religiosa misionera sin clausura...

Finalmente el año 1698 las veinticuatro hermanas pudieron hacer la profesión religiosa. Desde el momento en que Margarita renunció al cargo de superiora a los setenta y tres años, su salud comenzó a declinar. Pero el fin llegó de una manera inesperada. El último día del año 1699 la fundadora ofreció su vida para salvar la de una religiosa que estaba gravemente enferma. Habiendo recobrado ella la salud, la madre murió el 12 de enero de 1700. Algunos años más tarde, en 1768, en un nuevo incendio se quemó la capilla donde se conservaba el corazón de la madre Margarita y, al rescatarlo de las llamas, notaron que salía sangre. Fue beatificada por el papa Pío XII el 12 de noviembre de 1950 y canonizada por el papa Juan Pablo II el 31 de octubre de 1982.

10 Santos: Guillermo de Bourges y Gregorio de Nisa, obispos. Beata Ana de los Ángeles Monteagudo, religiosa.

SAN GREGORIO DE NISA, del griego, "vigilante" (¿333?-395). Obispo. Oriundo de Cesárea de Capadocia, Turquía. Fue educado en los valores cristianos por su madre Amelia y su abuela Macrina, quienes eran santas. Fue hermano menor de san Basilio Magno; se ignoran detalles de su infancia. Su padre Basilio el Viejo, rector de Neocesarea, procuró que además de la fe se instruyera en la cultura. Al morir su padre, hacia 341, sólo había asistido a la escuela de gramática y estudiado los textos clásicos griegos, así como lenguaje, que le será útil en los estudios bíblicos. En general, fue autodidacta y ávido en la lectura de los grandes maestros. Estudió medicina y meteorología. Según sus biógrafos contrajo nupcias, se alejó de su familia y de los libros santos y eligió los profanos. La vida matrimonial le impidió ingresar al retiro contemplativo en el monasterio de Anisa, El Ponto; esto lo escribió él mismo en su tratado Sobre la virginidad. Por consejo de su hermano Basilio recapacitó y se dedicó al estudio de la Sagrada Escritura y de libros de grandes autores cristianos. Hacia 372 fue consagrado obispo de Nisa. Víctima de intrigas y calumnias fue detenido por el gobernador, del que escapó y se escondió, pero más tarde fue localizado y desterrado. Regresó a Nisa en 377, y desarrolló una vasta y trascendente labor eclesiástica. De su obra literaria destacan: Sobre la creación del hombre y Explicación apologética sobre el hexaemeron, y Contra Eunomio. Participó en el sínodo de Antioquía y en el Concilio de Constantinopla (381). Murió al año siguiente.

11 Santos: Higinio, Papa; Tomás de Cori, presbítero, y Honorata de Pavía, virgen.

SANTO TOMÁS DE CORI, del arameo, "gemelo" (1655-1729). Presbítero. Oriundo de Cori, Italia. Se ignoran datos de su vida antes de los 14 años de edad, cuando quedó huérfano de padre y madre. Se hizo cargo de su hermana menor trabajando como pastor. Por su piadosa actitud la gente le llamaba el Pequeño santo. Al contraer nupcias su hermana, Tomás solicitó su ingreso en el convento franciscano de Orvieto. Inició el noviciado, tomó el hábito y cursó estudios en Viterbo y Velletri. Recibió la ordenación sacerdotal en 1683. En Orvieto fue maestro de novicios. Pugnó por retornar a la original austeridad franciscana. Fray Tomás solicitó ingresar y fue aceptado en el convento de Civitella, donde expresó: "Vengo aquí para hacerme santo". Sin embargo, pese al ambiente austero y de oración, no le fue fácil lograr su anhelo de perfección debido a que varios compañeros no estaban de acuerdo con un cambio radical. Durante 40 años de estancia soportó críticas e incomprensiones, pero su fe, oración y fortaleza obtenidas con la Eucaristía —centro de su existencia— le permitieron superar tan difíciles pruebas. Realizaba vigilias de oración ante el Santísimo, en las cuales su rostro se tornaba resplandeciente. Destacó por su estricta obediencia a los superiores. Se consagró a la evangelización de los campesinos, a la constante predicación y a la paciente administración del sacramento de la penitencia. Su deceso ocurrió en Civitella. Juan Pablo II lo canonizó en 1999.

12 Santos: Arcadio de Mauritania, mártir; Margarita de Montreal, fundadora, y Benito Biscop, abad.

SAN ARCADIO DE MAURITANIA, del latín Arcadius; del griego, "arcádico", "procedente de Arcadia" (304). Mártir. De los pocos detalles de su vida que se conocen, sólo se sabe que vivió en Mauritania, actual Argelia, norte de África, y que era cristiano de noble cuna. Debido a la tenaz persecución de Diocleciano, a fin de que adorasen a los ídolos, Arcadio y su familia huyen a las montañas a esconderse, para no ser obligados a apostatar. Sin embargo, la tropa los encuentra, y se llevan como rehén a uno de sus familiares. Arcadio se presentó ante las autoridades y solicitó que liberaran a su pariente y que lo detuvieran a él. La autoridad prometió liberar a ambos si quemaban incienso ante los falsos dioses, a lo que con valor Arcadio dijo:"Yo sólo adoro al Dios único del cielo y a su Hijo Jesucristo", por esto su pariente fue liberado y él encarcelado. Lo amenazaron con crueles tormentos y le mostraron los instrumentos de suplicio; pese a esto les respondió: "Pueden aplicar todos los tormentos que quieran contra mí. Pero estén seguros de que nadie ni nada me apartará del amor a Jesucristo. Espero no traicionar nunca mi fe. Es tan alto el premio que espero en el cielo, que los tormentos en la tierra me parecen pocos con tal de conseguirlo"; por ello, el tribunal lo sentenció a morir descuartizado. Los cristianos, al enterarse de su sacrificio, levantan su cadáver e inician su veneración como santo. Iconografía: con vestimenta de época, cirio encendido y un mazo.

13 Santos: Hilario de Poitiers, doctor de la Iglesia, y Domingo Phan Tong y compañeros, mártires. Beata Verónica Negroni, religiosa.

BEATA VERÓNICA NEGRONI DE BINASCO, del griego, "la que lleva la victoria" (¿1445-1497?). Religiosa. Oriunda de Binasco, Italia. Sus padres eran pobres en extremo. Se ignoran pormenores de su infancia, pero se deduce que fue educada en la piedad cristiana. Por su situación económica no realizó estudios; sola aprendió a leer y a escribir. Sin conocerse detalles, es posible que en la adolescencia decidiera consagrar su vida a Dios. Ingresó en el monasterio agustino de Santa Marta, en Milán. Desde joven tuvo frecuentes éxtasis y revelaciones de la vida de Cristo. Se dice que la Santísima Virgen la instruyó en el camino hacia la santidad y le indicó tres normas para alcanzar la salvación: 1. Pureza de corazón; 2. Paciencia, evitando la crítica y la queja por las penas y los sufrimientos, y 3. Meditación diaria en la Pasión de Jesús. Su vida fue un ejemplo de obediencia para sus hermanas espirituales. Durante sus diarias labores dedicaba tiempo a orar por la conversión de los paganos; en sus enfermedades —las cuales padecía en silencio— ofrecía sus dolores por la Pasión del Señor. Expresaba: "Debo trabajar mientras pueda, mientras tenga tiempo". En uno de sus éxtasis se le reveló el día en que moriría y así ocurrió, en la paz de su convento.

14 Santos: Macrina de Cesárea, viuda: Juan de Ribera, obispo, y Félix de Nola, presbítero.

SANTA MACRINA DE CESÁREA, del latín, patronímico de macer, "delgada" (siglos III-IV). Viuda. Vivió en los siglos III y IV. Se desconocen datos precisos de su familia e infancia. Fue una dama, quizá originaria de Cesárea, Turquía, ya que era abuela de san Basilio de Cesárea o Magno. Destacó por su piedad en la fe de Cristo. Fue desterrada al Ponto — norte de la actual Turquía —, donde se considera que ocurrió su deceso. También se le conoce como Macrina la Anciana, para distinguirla de Macrina la Joven, hermana del mencionado santo. Iconografía: con vestuario de la época, siendo notable su avanzada edad.

15 Santos: Macario el Viejo, ermitaño; Francisco Fernández de Capillas y compañeros, mártires, y Arnaldo Janssen, fundador.

SAN FRANCISCO FERNÁNDEZ DE CAPILLAS y compañeros, del italiano antiguo, "franco", "francés" (1607-1648). Mártires. Nació en Falencia, España, de familia católica. A los diez años conoció a varios sacerdotes y al definir su vocación solicitó ingresar al convento dominico de San Pablo en Valladolid. Hacia 1631 ya era un activo diácono. Su celo por extender la palabra de Dios en Oriente le hizo solicitar su traslado a China. Aceptada su petición, llegó a Manila donde recibió la ordenación sacerdotal en 1632. Pese a las persecuciones contra los cristianos —sin ser continuas, eran una amenaza—, inició su ministerio en Filipinas, el cual duró diez años, hasta ser enviado a China, donde aprendió el idioma y sus costumbres. Embarcó rumbo a Formosa, ahí los cristianos chinos lo condujeron a Fujian, donde predicó durante seis años, y logró numerosas conversiones en Xeunin y sus alrededores. Por su vida ejemplar, los lugareños le llamaban el Santo Capillas. Cuando la persecución se incrementó, atendió de forma oculta a sus feligreses. Cuando cuidaba a los enfermos de Tingteu, fue aprehendido y llevado ante el tribunal, al que confesó su fe en Cristo, por lo cual fue encarcelado en 1647. Padeció indecibles tormentos hasta morir degollado. Se le considera el protomártir de China. En octubre de 2000, Juan Pablo II canonizó en Roma a 120 mártires de China, entre ellos al padre Capillas y a los misioneros dominicos Joaquín Royo, Pedro Mártir Sans, Francisco Serrano, Francisco Díaz y Juan Alcober, quienes murieron mártires entre 1747 y 1748.

16 Santos: Marcelo I, Papa y mártir; Berardo de Corbio y compañeros, mártires, y Juana de Bagno, laica.

SAN BERARDO DE CORBIO y compañeros, del germánico, "aféresis", de Eberhard, Eberardo o Abelardo, "el príncipe fuerte" (t!220). Mártires. Estos seis franciscanos fueron discípulos de san Francisco de Asís, y enviados a misionar a la España musulmana en 1219. Se ignoran detalles de su vida, sólo se conoce que sus nombres eran Vidal, Berardo, Pedro y Otón, sacerdotes; Acursio y Adyuto, al parecer laicos. Se establecieron en Sevilla, y a fin de pasar desapercibidos vistieron de civil. Se les advirtió del peligro de evangelizar en público, pero los frailes no tomaron en cuenta la recomendación. Al salir con sus hábitos a visitar la mezquita fueron aprehendidos, encarcelados y llevados ante las autoridades paganas. Los santos varones trataron de convertir al emperador a la fe de Cristo, quien —por ese atrevimiento— los sentenció a morir degollados. La sentencia no se ejecutó y por intervención del Consejo, el rey les permitió ir a Marruecos, donde los recibió el infante Pedro de Portugal, quien trató de persuadirlos de su misión, pero ellos predicaron en la plaza principal. El sultán los encarceló y, al no renunciar a su fe, sufrieron torturas, se les expuso a los insultos del pueblo y se les flageló. Al día siguiente permanecieron firmes en su fe, entonces el sultán los incitó a la fornicación, ante lo cual los santos expresaron: "Quédate con tu dinero, con tus mujeres y con tus honras, que nosotros renunciamos a todos los bienes pasajeros del mundo por amor a Cristo". Ante esto, el mismo monarca los degolló. Sus restos reposan en la iglesia de la Santa Cruz de Coimbra.

17 Santos: Antonio de la Tebaida, abad, y Rosalina de Villeneuve, religiosa. Beato Pedro To Rot, mártir.

SAN ANTONIO DE LA TEBAIDA, del latín Antonius, una gens romana de probable origen etrusco (¿2517-356). Abad. Su biografía me escrita por su amigo san Atanasio de Alejandría. Nació en Quaeman, Egipto; se desconocen datos anteriores a la muerte de sus padres, cuando tendría dieciocho o veinte años. Era cristiano. La lectura de la Sagrada Escritura lo conmovió y, decidido a seguir a Cristo, vendió sus bienes y repartió sus ganancias entre los pobres, reservando una parte para su hermana, a quien entregó a la tutela de virtuosas damas; después se dedicó al estudio, la contemplación y la penitencia. Por su santidad, lo llamaban "el amigo de Dios". Su vida transcurrió en el desierto de la Tebaida con austeridad extrema. Gustaba de atender y bendecir a toda clase de fauna. Se dice que el demonio lo tentaba disfrazándose de bellas mujeres o de animales. Vivió en diversas grutas del desierto, y salió invicto de los combates contra el maligno; al respecto, decía que la mejor actitud es "el amor encendido a Jesucristo, la paz del corazón, la humildad, el desprecio a las riquezas, el amor a los pobres, la limosna". Muchos jóvenes, al reconocer su sabiduría, y conquistados por su predicación, se unieron a él y edificaron un monasterio del que fue abad; por ello se le considera fundador de la vida monástica en el Alto Egipto. Al parecer, obró curaciones milagrosas; tuvo los dones de discernimiento y consejo. En la última etapa de su vida, para evitar la soberbia derivada de los halagos de los visitantes, huyó al monte Qolzoum, en Palestina. Centenario, entregó su alma al Creador. Iconografía: anciano barbado, con burda túnica, rosario, báculo abacial con la cruz en forma de T y con campana para ahuyentar al Maligno, y un cerdo alusivo a su protección a los animales.

18 Santos: Leobardo de Auvernia, ermitaño; Margarita de Hungría, religiosa, y Prisca o Priscila de Roma, mártir.

SANTA MARGARITA DE HUNGRÍA, del latín, "perla" (1242-1270). Religiosa. Antes de nacer en Dalmacia, sus padres, Bela IV y María Láscaris —reyes de Hungría—, la consagraron a Dios; estaban en aquella región desterrados de su patria, devastada por los tártaros. Su consagración fue como una esperanza de paz y reconciliación en medio de los conflictos en Hungría. Al parecer, a los tres años de edad fue entregada, para su formación, a las religiosas dominicas en Veszprem. Su padre mandó construir un monasterio en la isla Nyúle del Danubio, donde se trasladaron varias religiosas y Margarita, quien contaba con doce años; a esta edad, renunció al matrimonio y al mundo, para profesar en la orden dominica. Se distinguió por su obediencia; realizaba las labores que se le indicaban, sin recordar su estirpe real; en la soledad y el silencio de la oración contemplativa, seguía estrictamente los lineamientos de la regla dominica: "Buscar a Dios en el silencio, pensar en Él e invocarlo de tal manera que la palabra que salga de la boca de Dios no vuelva a Él vacía, sino que prospere en aquellos a quienes ha sido enviada". Los testimonios de las religiosas indican que era profundamente devota de la Eucaristía y de María Santísima, y que experimentaba continuos éxtasis; se sometía a penitencias extremas. Se le atribuyen hechos milagrosos y se dice que fue estigmatizada. Se entregó a Dios en las faenas cotidianas, hasta su muerte: falleció en santidad en el monasterio del lugar, que actualmente recibe el nombre de Isla Margarita. Fue canonizada por Pío XII, en 1943, quien la proclamó intercesora "de tranquilidad y de paz, fundadas en la justicia y la caridad de Cristo, no sólo para su patria, sino para el mundo entero". Iconografía: con hábito y, ocasionalmente, estigmatizada.

19 Santos: Mario de Persia y compañero, mártires, y Arsenio de Corfú, obispo. Beato Marcelo Spínola, fundador.

SAN MARIO DE PERSIA y compañeros, del latía, "perteneciente al dios Marte" (siglo III). Mártires. Al parecer Mario era originario de Persia. Al igual que los mártires de los primeros siglos, se desconocen sus datos familiares y de su infancia. Mario, su esposa Marta y sus hijos Audifaz y Abaco profesaban la fe en Cristo, y peregrinaron a Roma en tiempos de Claudio II (268-270). En el camino, y ya en la ciudad, se dedicaron, como buenos cristianos, a ayudar a las víctimas de la persecución pagana; al ser descubiertos, se les encarceló y torturó. Murieron decapitados en la Vía Cornelia de Roma.

20 Santos: Fabián, Papa, y Sebastián de Roma, mártir. Beato Cipriano Miguel Iwense, presbítero.

BEATO CIPRIANO MIGUEL IWENSE TANSI, del latín Cyprianus, patronímico de Cyprius y del hebreo, "¿Quién cómo Dios?", respectivamente (1903-1964). Presbítero. Nació en Aguleri, cerca de Onitsha, Nigeria, de padres paganos. Fue bautizado a los nueve años con el nombre de Miguel. Su conversión provocó un enfrentamiento con sus padres; sin embargo; perseveró en el amor a Cristo. Al concluir sus estudios, trabajó como maestro y catequista. Ingresó al seminario y se ordenó sacerdote en 1937; la diócesis de Onitsha fue su primer lugar de misión, donde destacó por su profunda comprensión del alma de sus feligreses, quienes lo admiraban, amaban y respetaban. En 1950 viajó a Inglaterra e ingresó en la vida contemplativa trapense en la abadía de Mount Saint-Bernard, aquí adoptó el nombre de Cipriano; en este sitio fue modelo de oración, hasta que el Señor lo llamó a su Reino. Su fama de santidad fue atestiguada por numerosos fieles, quienes aseveraron haber sido objeto de favores extraordinarios por su intercesión, cuando aún vivía. Juan Pablo II lo beatificó en 1998, siendo el primer nigeriano elevado a los altares.

21 Beatos Eduardo Stransham y Nicolás Wheeler, mártires.

SANTA INÉS DE ROMA, MÁRTIR. Hay muy buenos documentos sobre la existencia de esta mártir que vivió a comienzos del siglo IV y que fue martirizada a los doce años, durante la feroz persecución de Diocleciano.

Su popularidad y su devoción hacen pensar que no son improbables las leyendas que se nos han transmitido de boca en boca y también con escritos. Basado en una tradición griega, el Papa Dámaso habla del martirio de Santa Inés sobre una hoguera.
Pero parece más cierto lo que afirma el poeta Prudencio y toda la tradición latina, es decir, que la jovencita, después de haber sido expuesta a la ignominia de un lugar de mala fama por haberse negado a sacrificar a la diosa Vesta, fue decapitada.

Así comenta el hecho San Ambrosio, al que se le atribuye el himno en honor de Agnes heatae virginis: “¿En un cuerpo tan pequeño había lugar para más heridas? Las niñas de su edad no resisten la mirada airada de sus padres, y las hace llorar el piquete de una aguja: pero Inés ofrece todo su cuerpo al golpe de la espada que el verdugo descarga sobre ella”.

Alrededor de su imagen de pureza y de constancia en la fe, la leyenda ha tejido un acontecimiento que tiene el mismo origen de la historia de otras jóvenes mártires: Agata, Lucia, Cecilia, que también encuentran lugar en el Canon Romano de la Misa. Según la leyenda popular, fue el mismo hijo del prefecto de Roma el que atentó contra la pureza de Inés. Al ser rechazado, él la denunció como cristiana, y el prefecto Sinfronio la hizo exponer en una casa de mala vida por haberse negado a rendirle culto a la diosa Vesta. Pero Inés salió prodigiosamente intacta de esa difamante condena, porque el único hombre que se atrevió a acercarse a ella cayó muerto a sus pies.

Pero el prefecto no se rindió ante el prodigio y la condenó a muerte. Un antiguo rito perpetúa el recuerdo de este ejemplo heroico de pureza. En la mañana del 21 de enero se bendicen dos corderitos, que después ofrecen al Papa para que con su lana sean tejidos los palios destinados a los Arzobispos. La antiquísima ceremonia tiene lugar en la iglesia de Santa Inés, construida por Constantina, hija de Constantino, hacia el 345.

22 Santos: Vicente de Zaragoza, mártir, y Domingo de Sora, abad. Beata Laura Vicuña, laica.

BEATA LAURA VICUÑA, del latín, "laurel" (1891-1904). Laica. Las narraciones la califican de regalo de Dios a la juventud de América. Nació en Santiago de Chile (Sudamérica); se le educó en el catolicismo, en tanto su país sufría por la guerra civil. Su padre José Domingo, leal al gobierno derrocado, y su madre, Mercedes Pino, deben huir sin demora; cuando llegan a Temuco, nace su segunda hija, Julia Amanda. Su padre muere cuando Laura tiene tres años. La viuda se siente en el desamparo y emigra con sus niñas a Argentina. Después de recorrer varias poblaciones, se establecen en Quilquihué, donde Mercedes trabaja en la tienda del acaudalado Manuel Mora, quien aprovecha la situación de la aún joven señora y viven en unión libre. Las niñas son internadas en el colegio María Auxiliadora de Junín de los Andes. Mientras Laurita estudia, aprende el catecismo y hace su Primera Comunión. Por sus conocimientos evangélicos, tomó conciencia de que su madre vivía una situación irregular a los ojos de la Iglesia, por no estar casada, así pues decide ofrendar a Cristo su vida a cambio de que su progenitora vuelva el corazón a Dios. A los trece años, padece el acoso de su padrastro, librándose en varias ocasiones. Poco después, en forma inexplicable, pasa de tener una excelente salud a enfermar de gravedad; desde su cama, expresa: "Mamá, la muerte está cerca, yo misma se la he pedido a Jesús. Le he ofrecido mi vida por ti, para que regreses a Él". La adolescente muere en Junín de los Andes; el mismo día de los funerales, Mercedes vuelve a los sacramentos y cambia de vida. Beatificada por Juan Pablo II en 1988. Iconografía: vestida con el uniforme escolar, destaca la belleza de su rostro.

23 Santos: Ildefonso de Toledo, obispo, y Francisco Gil, mártir. Beata Josefa María de Santa Inés, religiosa.

BEATA JOSEFA MARÍA DE SANTA INÉS, del hebreo, "Dios acrecentará"; del arameo, "señora", y del latín, "cordero", respectivamente (1625-1696). Religiosa. Nació en Benigánim, Valencia, en España. Fue bautizada con el nombre de Josefa, Teresa. Sus padres eran humildes campesinos católicos. Se sabe que aún niña quedó huérfana de padres. Fue sirvienta en casa de un tío, del que soportó malos tratos. Era analfabeta, y no aprendió otra lengua además del valenciano. Padecía epilepsia, y de aquí que era mal vista por el pueblo. Desde los catorce años tuvo visiones que continuarían de por vida; en la primera vio a Jesús Nazareno, por lo que anheló ser monja; después de varios intentos se incorporó a las Agustinas Descalzas de la Purísima Concepción y San José, en su tierra natal. Desempeñó labores como hermana lega, dedicada a labores domésticas; cursó el noviciado en 1643; al profesar, en 1645, se le otorgó el nombre de Teresa de Santa Inés, por la pureza de la mártir romana. A causa de su inocencia, era llamada con cariño "la niña" (la niña). Destacó por su espiritualidad, extrema obediencia al realizar los servicios en la cocina o el jardín, entre otros. En su arduo trabajo diario, estaba inmersa en Jesucristo; tenía continuos éxtasis y frecuentes revelaciones. Dios la favoreció con gran sensibilidad para el prójimo; oraba por quien se lo solicitaba; sus plegarias por las ánimas del purgatorio eran permanentes, pues decía que ella llevaba sus "cargamentos" y les ofrecía sus penitencias. Murió en su convento el 21 de enero, celebración de la mártir Inés de Roma. Fue beatificada por León XIII en 1888. El sacerdote agustino san Ezequiel Moreno propagó su culto en América, en especial en Colombia.

24 Beato Vicente Lewoniuk y compañeros, mártires.

SAN FRANCISCO DE SALES. DOCTOR DE LA IGLESIA. Etimológicamente significa “franco, valiente.” Viene de la lengua alemana. El patrono de los periodistas fue un escritor que se distinguió por decir la verdad con elegancia y sin herir a nadie, por escribir y hablar con tanta delicadeza que nadie se sentía molesto; un escritor y orador que no buscaba el morbo sino la transmisión de la simple y llana verdad evangélica. Y supo comunicar la idea de que todo lo auténticamente humano es cristiano.
Nació en Saboya en el seno de una familia católica, cosa rara en una región en la que Calvino había impuesto su doctrina de la predestinación contra viento y marea.
Su padre quería que estudiara Derecho y lo envió a París. Pero fue aquí donde sintió gusto por la teología y los problemas de la predestinación.
La doctrina perniciosa calvinista había penetrado hasta en él mismo por instantes.
En este estado de crisis, leyó algo que le hizo cambiar completamente. Fue una oración de san Bernardo.
Le dio un rumbo de 180 grados a su vida. Se sentía pletórico de alegría dando vida a toda su rica misión pastoral como obispo de Ginebra. Empezó también su trabajo de escritor con "Introducción a la vida devota".
Se quedó a vivir cerca de Ginebra, en Annecy, para no sentirse molesto con la sede y el emporio de los calvinistas.
Se dedicó a tomar contacto con los católicos de su tiempo, ayudó todo lo que pudo a que se llevara a buen término la reforma del Carmelo y la misma fundación de los Oratorios, fundados por san Felipe Neri.
Iluminado por Dios, fundó la Orden de la Visitación para llevar a las chicas a las fuentes de la santidad. La obra antes citada, está dedicada a cualquier bautizado. Le recuerda a todo seglar que la santificación se logra cumpliendo alegremente el trabajo de cada día. Ahí se expresa la voluntad de Dios. Murió en el año 1622.
 

25 Santos: San Prix de Clermont, obispo. Beato Enrique Seuze, presbítero.

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO APÓSTOL, del latín, "pequeño"; el nombre anterior a la conversión era Saulo, del hebreo, "deseado, pedido, elegido" (siglo I). Mártir. Este acontecimiento se narra en el Nuevo Testamento en el libro de los Hechos de los Apóstoles (9, 1-19): "Saulo todavía proyectaba violencia y muerte contra los discípulos del Señor; se presentó al sumo sacerdote y le pidió documentos dirigidos a las sinagogas de Damasco, que lo autorizaban para llevar presos a Jerusalén a cuantos encontrara, hombres o mujeres, que fueran del camino. Pero, mientras se dirigía a Damasco, cuando ya estaba cerca, de repente lo rodeó una luz que venía del cielo. Cayó al suelo y oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El preguntó: ¿Quién eres, Señor? Y la voz contestó: Yo soy Jesús, a quien tu persigues; levántate y entra en la ciudad, allí se te dirá lo que debes hacer". Después de esto, se convierte y es para Cristo el instrumento elegido para extender la Iglesia en diversos países. Pablo era judío, pero fue educado fuera de su país; tenía la cultura griega y la de su raza, y por tanto, una personalidad excepcional, que dará por resultado su vasta misión evangelizadora, por la que se le reconoce como el Apóstol de los Gentiles. Asimismo, cuando el Señor, en su manifestación, le indica "el camino", designa con esta palabra al cristianismo y expresa que no sólo son enseñanzas religiosas, sino una manera de vivir diferente, renovada e iluminada por la esperanza en Cristo. Iconografía: variada según la creatividad de cada autor; se ve a Saulo con vestimenta de época, en el camino a Damasco en el momento de la revelación.

26 Santos: Timoteo y Tito, obispos, y Paula de Roma, viuda. Beato Miguel Kozal, obispo.

SANTA PAULA DE ROMA, del latín, "pequeña (347-404). Viuda. Piadosa y noble, esta dama de origen romano fue descendiente de Escipión. No se conocen detalles de su vida antes de su matrimonio con el pagano Tozonio, quien respetó la religión de Paula. Madre de cinco hijos, al enviudar se dedicó al cuidado de sus vástagos, a quienes, en cuanto fueron mayores, les otorgó en vida su herencia, en tanto que el resto de su fortuna lo destinó a la edificación de dos monasterios en Belén. Paula se enclaustró en una de estas construcciones en el año 385, para dedicarse a la oración, con varias devotas compañeras, entre quienes estaban santa Marcela y su hija Eustaquia, quien la acompañó en su vida ejemplar hasta su deceso. Fue discípula de san Jerónimo, quien escribió su biografía. Iconografía: con túnica de época, sola o con su biógrafo; sus atributos son el crucifijo y una Biblia.

27 Santos: Ángela de Merici, fundadora, y Vitaliano, Papa. Beato Jorge Mutualaitis-Matulewícz, fundador.

BEATO JORGE MUTUALAITIS-MATULEWICZ, del griego, "relativo al trabajo de la tierra", "agricultor" (1871-1927). Fundador. Oriundo de Lugine, Lituania. Huérfano desde los diez años. En su juventud fue víctima de la tuberculosis y de un malestar en su pierna, que lo aquejarían toda la vida. A los dieciocho años viaja a Polonia para ingresar al seminario. Fue ordenado sacerdote para la diócesis de Kielce, en cuyo seminario se desempeñó como maestro. En 1907 fue profesor en San Petersburgo. En 1908 conoce al padre Vicente, último clérigo mariano; al año siguiente ingresa a dicha congregación, a la cual reforma y moderniza. Es electo superior de la orden en 1911. En 1913 establece la primera casa Mariana en Chicago, Estados Unidos; en 1915 funda una casa de religiosos, y un seminario en Varsovia; también reabre el monasterio mariano de Marijampole, en Lituania. En 1918 es nombrado obispo de Vilnius, Lituania. Fundó la congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción y la de las Hermanas Siervas de Jesús en la Eucaristía. Incansable defensor de la fe y de su feligresía, vive los tiempos difíciles de la Primera Guerra Mundial y la revolución rusa. Su vida, plena de trabajo y defensa de la fe, fue consagrada al Señor en su sede episcopal. Juan Pablo II lo beatificó en 1987.

28 Santos: Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia; Julián de Cuenca, obispo, y Santiago el Ermitaño de Palestina.

SAN JULIÁN DE CUENCA, del latín arcaico, "el divino" (siglos XII-XIII). Obispo. Era de origen mozárabe, tal vez de Toledo, España. El primer documento donde está escrito su nombre: Julián de Tauro, se encuentra escrito en árabe. Sus biógrafos lo dan a conocer a partir de su consagración como obispo de Cuenca en 1198, cuando esta zona estaba en plena organización civil y religiosa. Su buen carácter y tenacidad en el cumplimiento de su misión pastoral le ganaron el respeto y el afecto de la feligresía. En su diócesis logró el bienestar de sus habitantes, aun de los no cristianos, pues convivía en paz con todos. Inició la edificación de la Catedral de Cuenca y todavía se conserva el documento autógrafo del primer Estatuto que redactó para el cabildo. Practicó la oración contemplativa en la soledad, cuando le era posible refugiarse en una gruta. Demostraba su amplia generosidad en sus continuos recorridos pastorales, en beneficio de las clases marginadas y cuando atendía a los enfermos víctimas de las epidemias. Era tal su celo por los necesitados que le llamaban "el Verdadero Padre de los pobres". A su muerte, ocurrida en 1208, dejó una estela de santidad en su amada diócesis. A su tumba acudían decenas de peregrinos que con devoción eran socorridos por intercesión del obispo; por lo mismo, su veneración se inició en el siglo XV. En 1518 sus restos se trasladaron a la catedral de su diócesis; entonces se comprobó que el cadáver, después de 210 años de sepultado, se había conservado incorrupto. Desde entonces se le venera en dicho lugar.

29 Santos: Sulpicio Severo de Bourges, obispo y José Freinademetz, presbítero. Beato Manuel Domingo y Sol, fundador.

BEATO MANUEL DOMINGO Y SOL, del hebreo, "con nosotros está Dios"; del latín, "consagrado al Señor", y Sol, astro y dios, respectivamente (1836-1909). Fundador. Nació en Tortosa, España; sus padres fueron católicos piadosos. Terminó los estudios básicos, aprendió latín y cursó Humanidades. Ingresó al seminario en 1851; también cursó Filosofía, Derecho y Teología, hasta ser ordenado sacerdote en 1860. Ejerció su ministerio en La Aldea y fue ecónomo en la parroquia de Santiago. Terminó el bachillerato en Artes en Barcelona; obtuvo la licenciatura y el doctorado en Valencia. La mayoría de sus obras las efectuó en Tortosa. En el apostolado por los jóvenes expresaba: "La juventud es mi ideal". Fue catedrático y secretario en un instituto de su tierra natal. Durante la revolución estableció escuelas nocturnas y dominicales para obreros y artesanos. En 1870 editó El Congregante, con la finalidad de lograr comunicación entre comunidades juveniles. Edificó un gimnasio, con biblioteca, sala de juegos, jardines, librería y capilla. En la diócesis difundió el apostolado de la oración y la adoración nocturna, así como la asociación Camareras del Santísimo. En el poblado de San Mateo inició una escuela. Promotor de vocaciones religiosas y sacerdotales, adquirió una casa para la asistencia y formación de seminaristas de escasos recursos y el colegio de San José para seminaristas diocesanos. Redactó bases y logró la aprobación episcopal para su principal fundación en Castellón: la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de Jesús, cuyos apostolados son el sostenimiento y la
promoción vocacional. En 1892 fundó el Colegio Español de Roma para la formación de seminaristas españoles. Por medio de su revista El Correo Josefina, entabló comunicación con América. Su vida se extinguió en su tierra natal. Después de comprobar un milagro efectuado en Caracas, Venezuela, Juan Pablo II lo beatificó en 1987. Se le reconoce como "el Santo Apóstol de las vocaciones sacerdotales".

30 Santos: Jacinta Mariscotti, religiosa y Muciano María, Hermano de las Escuelas Cristianas. Beato Sebastián Valfré, presbítero.

SANTA JACINTA MARISCOTTI, del griego, "gladiolo" (1585-1640). Religiosa. Los biógrafos sitúan su nacimiento en Vignarello, o bien, en Viterbo, Italia. Fue educada en la religión católica. Cuando niña se caracterizaba por su inquietud y mala conducta, en tanto que su juventud fue disipada. Sus padres, al no saber cómo mejorar la actitud de la joven, decidieron internarla en el convento de las religiosas capuchinas en Viterbo, para su adecuada formación. Sin embargo, la improvisada monja no observaba las reglas monásticas. Sucedió que enfermó de gravedad y luego de recuperarse de una grave enfermedad, enmendó en forma total su conducta y su carácter se tornó dulce y afable. Durante los 25 años que le restaron de vida fue un ejemplo de obediencia y santidad; aún más, castigaba su cuerpo con duras penitencias, y era caritativa y generosa. Dios le otorgó continuos éxtasis y experiencias místicas hasta su muerte, acaecida en su monasterio. Pío VII la canonizó en 1807.

31 Santos: Francisco Javier María Bianchi, presbítero, y Marcela de Roma, viuda.

SAN JUAN BOSCO, del hebreo, "Dios ha hecho gracia" (1815-1888). Fundador. Castelnuovo, Italia, lo vio nacer, de familia humilde y campesina. A los dos años quedó huérfano de padre y su mamá, Margarita, (iletrada) lo formó buen cristiano e instruido en el catecismo. Un tío le enseñó a leer y escribir y a él le gustaba estudiar la vida de santos y la Historia Sagrada. Su primer oficio fue cuidar el ganado para ayudar con los gastos del hogar. Por dificultades con uno de sus hermanos escapó de la casa, por lo que se vio solo y con la necesidad de trabajar para sobrevivir. En su autobiografía narra que desde los nueve años sintió atracción por consagrarse a Dios y que por ese tiempo tuvo un sueño profético: se vio rodeado de niños y jóvenes mientras escuchaba una voz que le pedía hacerse cargo de ellos. En su adolescencia y juventud trabajó para costearse sus estudios e ingresar al seminario hasta recibir la ordenación sacerdotal en 1841. Fue capellán en la aldea de Murialdo y vicario en un templo cercano. No obstante, su meta era hacer realidad su sueño, por lo cual recorría los barrios marginados de Turín, y poco a poco conoció y aprendió a tratar muchachos abandonados dedicados a vagar o a los vicios. Mediante la afabilidad, don Bosco se ganó a los jóvenes, quienes se sentían atraídos por él. Para atenderlos utilizó un sistema ya existente: "los oratorios", que eran a la vez hogares para sus discípulos, escuela, parroquia, lugar de catequesis, oficios y talleres. Pese a su caridad y afán de servicio fue criticado por civiles y clérigos, pues no concebían ver al sacerdote educando a los "harapientos" alumnos; lo juzgaron "excéntrico". Sin embargo, su obra es reconocida y estimada por la pedagogía universal y por la Iglesia, para la que ganó numerosas vocaciones. Fundó la Sociedad de San Francisco de Sales (salesianos), las Hermanas de María Auxiliadora, y la Sociedad (laica) de Cooperadores. Tuvo el don de realizar milagros y dar consejos. Cada vez que iniciaba la edificación de un oratorio o su máxima obra, la basílica de María Auxiliadora, sin recursos, se confiaba a la providencia diciendo: "Dios proveerá". Entre sus escritos destacan Autobiografía y El joven instruido. Murió con fama de santo. Su cadáver se venera incorrupto en la basílica de Turín. Su obra de casas-hogar, escuelas, universidades y editoriales se encuentra en todo el mundo. Fue canonizado por Pío XI en 1934. Iconografía: con sotana, rodeado por niños y jóvenes, ante la imagen de María Auxiliadora. Es patrono de la juventud, los ilusionistas, los cineastas y los editores católicos.

 

 

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