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Nuestra Señora de Lourdes
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SANTORAL PARA EL MES DE
FEBRERO
1
Santos: Severo de Rávena, obispo; Brígida de Kildare, abadesa, y
Viridiana de la Toscana, religiosa.
SANTA BRÍGIDA DE
KlLDARE,
del céltico, "fuerza" (hacia 450525): Abadesa. Nació en Faughart,
Irlanda. Son escasos sus datos biográficos. En la adolescencia se
consagro a Dios y recibió el velo de las vírgenes de manos de san Melo
(sobrino de san Patricio, patrono de Irlanda). Para vivir en oración,
construyó la celda bajo un gran roble (a la que se llamó kildare o
"celda del roble"), donde vivió en austeridad, penitencia y oración
constante. Su espiritualidad atrajo a otras damas a imitar su ejemplo,
así surgió la comunidad de religiosas. Esto originó que en varias
regiones irlandesas, surgieran fundaciones que seguían la regla del
monasterio kildare; por ello, la iniciativa de Brígida fue trascendente
para la difusión del catolicismo en su país. Destacó por su sensibilidad
para atender en las necesidades espirituales y materiales de quienes la
rodearon, lo cual hizo que, aún en vida, gozara de fama de santa. Su
muerte ocurrió en su monasterio kildare, donde se le consideró abadesa y
madre espiritual de generaciones de religiosas; su culto se extendió de
inmediato, en su país, Escocia, Inglaterra, Alemania y Francia. En la
invasión danesa de Irlanda sus reliquias se trasladaron a Down-Patrick y
se colocaron junto a las de san Patricio (1185); se dispersaron cuando
el rey Enrique VIII prohibió el culto a los santos. Es patrona de
Irlanda. Iconografía: con túnica blanca y velo negro, cirio en su mano y
llama encendida sobre su cabeza.
2
LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR. Santos: Nuestra
Señora de San Juan de los Lagos, y Lorenzo de Canterbury, obispo.
LA
PRESENTACIÓN DEL SEÑOR, (siglo I) Este
hecho se narra en el evangelio de Lucas (2, 22-40): "Cuando se
cumplieron los días en que debían purificarse, según la Ley de Moisés,
llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está
escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al
Señor.."; con él, los santos esposos mostraron humildad y obediencia
(pese a la condición divina de Jesús niño). Esta festividad -llamada
hypapante en griego, es decir, "encuentro", en alusión, al encuentro del
Redentor con el anciano Simeón, el justo, en el templo de Jerusalén se
originó en las iglesias orientales y en Occidente en el siglo VII; en
las reformas al calendario litúrgico efectuadas en 1970, se le dio el
nombre que ahora lleva, con el cual se reconoce su sentido cristologico.
También se le llama día de La Candelaria, en virtud de que la feligresía
marcha en procesión con velas candelas encendidas antes de la asamblea
eucarística, en honor de Cristo, quien es "Luz para iluminar a las
gentes..." (Lc 2, 32) En México, la religiosidad popular acostumbra
llevar a los templos esculturas del Niño Dios (recién nacido), que se
atavían con bellos ropajes, a que las bendiga el sacerdote. Iconografia:
María y José con túnicas de la época y el Niño Jesús en brazos, en el
templo, ante la presencia del anciano Simeón.
3
Santos: Blas de Sebaste, mártir; Oscar de Hamburgo, obispo, y Berlinda
de Meerbeke, virgen.
SAN
BLAS DE SEBASTE del latín, "confundido"
(?-316) Mártir. Se ignoran sus datos biográficos de la época anterior al
desempeño de su profesión de médico (durante el cual, por sus virtudes,
fue consagrado obispo de Sebaste, en Armenia). Narraciones orales dan fe
de sus hechos milagrosos, como haber removido de la garganta de una niña
una espina que le obstruía el conducto respiratorio. Se dice que vivió
en una cueva, en estricta penitencia y constante oración. Durante la
persecución del pagano Licinio (263-324) se le encarceló; durante su
encierro curaba. Se le martirizó recorriendo su cuerpo con filosos
cepillos de acero; y murió decapitado. En la época de las cruzadas, sus
reliquias se difundieron en Occidente. Su veneración se propagó gracias
a diversas curaciones milagrosas y la devoción que el pueblo le rindió;
a esto se debe su inclusión de antiguo en los martirologios. Es patrono
de Ragusa, Italia, e intercesor contra las enfermedades de la garganta y
de los cardadores de lana. En la parroquia de San Miguel Arcángel
(centro histórico de la ciudad de México), en este día se imparte la
bendición de san Blas e impone el cordón bendito de este mártir, a fin
de que, por su intercesión, se logre protección contra padecimientos de
la garganta. Iconografia: con atuendo episcopal o en su martirio.
4
Santos: Águeda, mártir; Catalina de religiosa, y beata Isabel
Canori Mora, laica.
SANTA
CATALINA DE RICCI, del griego, "pura"
(1523-1590). Religiosa. Nació en Florencia (Italia), hija de padres
acaudalados. Se le bautizó con el nombre de Alejandra. A los seis años,
quedo huérfana de madre y se le envió a educarse en el convento
benedictino de Monticelli, donde permaneció hasta los catorce años
(cuando regresó a su casa); continuó orando como lo hacía en el
monasterio. Ingresó en el convento de dominicas en la Toscana (1535),
donde eligió el nombre de Catalina para la vida religiosa. Durante dos
años padeció penosa enfermedad; ofreció sus dolores a Cristo, y se dice
que su recuperación fue milagrosa. Destacó por su penitencia, austeridad
y obediencia extremas. Después de pronunciar sus votos, le asignaron el
cargo de maestra de novicias; a los veinticinco años, fue elegida priora
perpetua. Su prudencia y fama de santidad atraían visitantes civiles y
eclesiásticos, en busca de consejo. Contemporánea de san Felipe Neri, a
quien, mientras el estaba en Roma, se le apareció en una visión, y así
conversaron; prodigio que confirmaron cinco testigos, bajo juramento.
Desde 1541, su vida fue una plétora de éxtasis, cuando meditaba en la
pasión de Cristo, del jueves al viernes de cada semana. Enfermó de
gravedad, y antes de morir imploró: "Eres todo misericordia y me atrevo
a pedir la salvación, no por presunción, sino por amor. Te pido que me
rocíes con tu preciosa sangre, lávame y escóndeme en tu sagrado
costado". Fue canonizada por Benedicto XIV (1746) Iconografía: con
hábito, y los estigmas de la Pasión, que recibió en éxtasis, y un anillo
en señal de sus desposorios con Cristo.
5
Santos: Felipe de de Jesús, protomártir mexicano; Avito de Vienne,
obispo, y Adelaida de Villich, virgen.
SAN
FELIPE DE JESÚS, del griego, "protector
de los caballos" (1512-1597). Primer mártir mexicano. Nació en la ciudad
de México, su nombre de pila fue Felipe. Hijo de padres acaudalados,
paso su niñez entre estudios y Juegos. Tuvo una solícita nana negra que,
pese a sus travesuras, le repetía "...Cuando la higuera reverdezca,
Felipillo será santo", aludía a vieja y seca higuera plantada en el
jardín de la casa paterna. El inquieto joven ingreso a la vida
religiosa, con los franciscanos; sin embargo, la austeridad monacal
afecto su salud, y regreso a casa. Por un tiempo, desempeñó el oficio de
platero. Su padre lo envió a las Filipinas (1590), donde los placeres
mundanos ya no le atrajeron y decidió reunirse a la orden franciscana,
que evangelizaba esas islas. Destacó por su dedicación al estudio y la
oración. Al profesar, añadió a su nombre "de Jesús". Sus superiores lo
enviaron con un grupo de frailes a México para ser ordenado de
sacerdote, pero la embarcación, debido al mal tiempo, encalló en las
costas de Japón. Ahí se unió a otros misioneros franciscanos, que, no
obstante a las persecuciones, evangelizaban a la población. Al ser
descubierto por las tropas del emperador Taicosama -junto con varios de
sus cofrades- se le encarceló y condenó a morir en una cruz. En señal de
que había sido sentenciado, se le cortó una oreja y se le expuso a las
burlas del pueblo en el recorrido hacia su martirio (éste se equipara
con el vía crucis); llegó a la colina de Nagasaki, donde, abrazado a una
cruz, quedó suspendido de una argolla y fue ultimado atravesándolo con
dos lanzas. Sus últimas palabras fueron "Jesús, Jesús, Jesús". Una
leyenda dice que, en México, la higuera de la casa paterna reverdeció y
dio fruto. Canonizado por Pío IX (1862); es el primer santo mártir
mexicano y patrono principal de la arquidiócesis de México. En la
catedral metropolitana se conserva su pila bautismal y se le dedicó una
capilla donde se venera una reliquia suya. Iconografia: con hábito,
colgado a una cruz y atravesado por lanzas.
6
Santos: Pablo Mikki y compañeros, mártires; Dorotea de Capadocia,
mártir. Y beato Francisco Spinelli, fundador.
SAN
PABLO MIKKI y compañeros, del griego,
"pequeño" (1564-1597) Mártires. Su sacrificio ocurrió cuando ya había en
Japón multitud de cristianos. Por orden del emperador Taicosama, se
proclamó en 1587 un decreto que prohibía el cristianismo y establecía la
expulsión de misioneros extranjeros, para evitar invasiones de otros
países. Por un tiempo el decreto no se cumplió; así, las órdenes
religiosas lograron la evangelización, hacia 1592, se hizo efectivo, y
por ello se aprehendió a este grupo de sacerdotes, religiosos y laicos.
En señal de esta sentencia de muerte, a cada uno se le cortó una oreja,
y se le condujo al, martirio atravesando numerosos pueblos, para
atemorizar a quienes pretenderán convertirse, llegar a la colina de
Nagasaki, se les coloco sobre cruces, sujetos con anillas de acero en
pies, manos y cuello; se les remató atravesándolos con lanzas. Los datos
mencionados, sin detalles, fueron escritos por un testigo cristiano. En
total, fueron veintiséis los integrantes del grupo; laicos: Francisco de
Kyoto, Cosme Takeya, Pedro Sukegyro, Miguel Kozaki, Pablo Ibaraki, León
Karasumaru, Ventura, Joaquín Sakakibara, Francisco de Kyoto, Tomás Dangi,
Juan Kinuya, Gabriel de Ise, Matías, Pablo Suzuki. Luis Ibaraki Antonio
de Nagasaki y Tomás Kozaki (estos últimos, de doce, trece y catorce años
de edad); sacerdotes: Pablo Mikki, Martín de la Ascensión y Pedro
Bautista, religiosos: Felipe de Jesús, Juan de Goto, Gonzalo García,
Francisco Blanco, Francisco de San Miguel y Diego Kisai. Pío IX los
canonizó en 1862. Iconografia: en la colina de Nagasaki, con sus hábitos
los religiosos, y con vestimenta oriental los laicos.
7
Santos: Ricardo de Inglaterra, rey; Juan de Triora, mártir, y beato
Anselmo Polanco, mártir.
BEATO
ANSELMO POLANCO, del germánico, "al que
un dios sirve de protección" (1881-1939). Obispo y mártir. Nació en
Buenavista de Valdavia, España; hijo de humildes campesinos. Se
desconocen datos precisos de su vida hasta que, al cumplir quince años,
ingresó al convento agustino de Valladolid, donde hizo, en 1897, su
primera profesión. Culminó sus estudios sacerdotales en el monasterio de
Santa María de la Vid (Burgos); se ordenó de sacerdote en 1904; en este
mismo sitio se encargó de la formación de los seminaristas. En 1932, se
le nombró prior, en Valladolid, y en 1932, provincial superior de su
orden; como provincial, visitó las comunidades religiosas de Filipinas,
China, Estados Unidos, Colombia y Perú. En 1935, se le designó obispo de
Teruel y administrador apostólico de Albarracín; al llegar a su diócesis
expresó: "He venido a dar la vida por mis ovejas". Sus feligreses
siempre lo admiraron y respetaron por su bondad, vida de oración, celo
pastoral, caridad y amor a los necesitados. Cuando, en 1938, el ejército
republicano español tomó Teruel, el padre Polanco se opuso a los abusos:
"Yo soy el pastor y debo permanecer aliado de mis ovejas; o me salvo con
ellas o con ellas muero", y firmó la Carta conjunta, en la cual se dio a
conocer al mundo la persecución contra la Iglesia, razón por la que
sufrió cárcel más de un año; finalmente fue fusilado, junto con su
vicario general, en Gerona. Sus restos descansan en la catedral de
Teruel. Lo beatificó Juan Pablo II en 1995. Iconografía: fotografía con
atuendo de obispo.
8
Santos: Jerónimo Emiliano, fundador; Josefina Bakhita, religiosa, y
Coínta de Alejandría, mártir.
SANTA
COÍNTA DE ALEJANDRÍA, del latín,
alteración de Quinta, "la quinta" (siglos II-III?) Mártir. Sus escasos
datos biográficos los refiere el historiador Eusebio y se incluyen en el
Martirologio de Floro bajo el título general de "Los mártires de
Alejandría" (Hist. Eccl., L. 6, c. 41), donde se le señala virgen y
mártir de Alejandría (Egipto). Dionisio de Alejandría narra los hechos
heroicos de los cuales fueron protagonistas los cristianos de aquella
ciudad durante la persecución de Trajano Decio; dice: "Los perseguidores
condujeron a una mujer cristiana, que se llamaba Quinta, hacia el templo
pagano, y querían obligarla a que adorara a los falsos dioses; pero ella
les dio la espalda, demostrando su disgusto. Entonces la ataron de los
pies a unos caballos y la arrastraron por los empedrados de toda la
ciudad. Para aumentar el martirio, la golpeaban con un látigo.
Finalmente, su cuerpo lacerado fue apedreado hasta morir en el mismo
sitio donde mataron a Metrano". Iconografía: una doncella apedreada y
arrastrada por un caballo.
9
Santa: Apolonia de Alejandría, mártir, y beata Eusebia
Palomino, religiosa
BEATA
EUSEBIA PALOMINO, del griego, "piadosa"
(1899-1935) Religiosa. Nació en Salamanca (España), en el seno de una
familia de escasos recursos económicos, circunstancia que orilló muchas
veces a su padre a pedir limosna para el sostén familiar. A los ocho
años, Eusebia hizo su primera comunión. Por la precaria situación
familiar, se vio obligada a abandonar la escuela y trabajar cuidando
niños, trabajo que continuó, con su hermana mayor, en Valencia (1913);
pero esto no la apartó del amor que profesaba a Cristo y María. Los
domingos asistía al oratorio festivo de las Hijas de María Auxiliadora,
donde las religiosas solicitaban su colaboración, que les concedía con
gusto. Su vocación religiosa crecía; expreso: "Si cumplo con esmero mis
deberes, tendré contenta a la Virgen María y podré un día ser su hija en
el Instituto "Su deseo se realizó cuando la superiora la aceptó, e
ingresó en el noviciado (1922); dos años después profesó. Se le designó
a colaborar en Valverde del Camino, Andalucía, donde era feliz por
"estar en la casa del Señor por todos los días de su vida". Su narración
de las vidas de santos y de la Virgen -a quien profesaba devoción muy
especial-, y su fe conquistaron la admiración y el cariño de las
estudiantes. Al inicio de la Guerra Civil española (principios de los
años treinta), cuando se disponía a entregarse por completo a la defensa
y salvaguarda de la fe, su arduo trabajo y las terribles visiones de
sangre que la afligían, quebrantaron su salud, ya mermada por el asma;
su débil cuerpo no resistió; a punto de fallecer, dijo, como promesa a
sus hermanas: "Daré mis vueltecitas". Iconografia: con hábito y libro en
las manos.
10
Santos: Escolástica, fundadora; Guillermo de Malavalle, abad, y beato
Luis Steginac, mártir.
BEATO LUIS
STEPINAC, del germánico, "guerrero ilustre" (1898-1960).
Mártir. Originario de Brazaric (Croacia) Cursó la educación básica en la
escuela parroquial. Al inicio de la Primera Guerra Mundial, fue
reclutado y hecho prisionero por el ejército italiano (1918); liberado,
retornó a su hogar. Decidió ingresar al seminario; se ordenó de
sacerdote en Roma (1930). Durante cuatro años ejerció su ministerio; se
le nombró arzobispo coadjutor de Zagreb. El predominio del comunismo
obstaculizaba la difusión del Evangelio; sin embargo, fue eficaz guía
espiritual que propagó asociaciones juveniles, apoyó instituciones
religiosas y defendió los derechos humanos de su feligresía. Fue uno de
los primeros prelados que utilizaron los medios de comunicación para
catequizar. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, decía: "¿Qué sistema
apoya hoya la Iglesia católica, mientras todo el mundo está luchando por
un nuevo orden mundial? Nosotros, al condenar todas las injusticias...,
matanzas de inocentes..., respondemos así: la Iglesia católica apoya un
sistema que tiene tantos años como los Mandamientos de Dios". Con varios
obispos croatas, publicó una carta en la cual denunció la represión
marxista contra los católicos; por esto fue arrestado (1946) y
sentenciado a trabajos forzados. Pío IXII lo creó cardenal (1953), pero
las autoridades comunistas decretaron arresto domiciliario en su contra
en Krasic (Yugoslavia). Agotado por el maltrato físico y mental, obtuvo
la gloria celestial. Juan Pablo II lo beatificó en 1998; en la homilía
alusiva, el Papa dijo: "Después de haber sufrido en su cuerpo y en su
espíritu las atrocidades del sistema comunista, es ahora entregado a la
memoria de sus compatriotas con las insignias del martirio". Se le
declaró apóstol y mártir de los derechos humanos.
11
Santos: Nuestra Señora de Lourdes; Gregorio II, Papa, y Severino de
Agaune, abad.
NUESTRA
SÉÑORA DE LOURDES, del vasco, "altura
escarpada" (1858). En el poblado francés de Lourdes -hasta entonces
ignorado-, el 11 de febrero de 1858, la niña de catorce años Bernardita
Soubirous, iletrada y pobre, al pasar por la gruta de Masabielle, cerca
de un canal del río Gave, se detuvo y vio dentro de un resplandor "[a]
una Señora joven, de rostro angelical, cubierta con un velo, vestida de
blanco, ceñida con una banda azul y con un bello rosario entre las
manos". Al desaparecer la visión, fue a casa y contó el hecho a sus
padres, quienes, incrédulos, le prohibieron ir a ese sitio; no obstante,
regresó, y el suceso que la admiró se repitió hasta el 16 de julio del
mismo año. En varias ocasiones, la acompañaron decenas de curiosos,
quienes no veían a la virgen. La autoridad civil sometió a Bernardita a
intensos interrogatorios. El 25 de marzo, la vidente preguntó a la
Señora: "¿Quién eres?". Ella respondió: "Yo soy la Inmaculada
Concepción". El dogma de la Concepción sin mancha de María había sido
proclamado por el pontífice, beato, Pío IX en 1854, por lo cual puede
decirse que la misma Madre de Dios lo confirmó con esta respuesta. María
santísima solicitó el rezo del rosario y frecuentar los sacramentos de
la penitencia y la Eucaristía. El magisterio de la Iglesia dio por
ciertas las apariciones, en carta pastoral (1862); por ello, se inició
la construcción de un santuario, elevado a la categoría de basílica en
1876. Pío X (1908) instituyó a la memoria de Nuestra Señora de Lourdes
este día. Juan XXIII (1958) consagró la gran basílica subterránea, que,
a la fecha, recibe miles de peregrinos en busca de salud y paz.
Iconografia: la santísima Virgen María ataviada según los escritos de
Bernardita, en la cueva de Lourdes, un riachuelo bajo sus pies y la
vidente postrada contemplándola.
12
Santos: Julián el Hospitalario, penitente; Eulalia de Mérida, mártir, y
Melesio de Antioquía, obispo.
SAN
JULIAN EL HOSPITALARIO, del latín,
patronímico de julius, “celeste". Penitente. Lo que de él se sabe
procede de la tradición oral; se desconocen datos biográficos y
familiares. Su vida es testimonio fiel de la misericordia divina y del
sincero arrepentimiento de un pecador. Julián, noble y rico caballero
cristiano, habitaba su castillo en compañía de su esposa. Cierto día en
que regresaba de una cacería, encontró en su lecho a un hombre y una
mujer; cegado por los celos y la ira, pues se creyó víctima de la
infidelidad de su esposa los mató. Desesperado, huyó; en el camino vio a
su esposa. Los dos salieron a lejana ciudad, para evitar que él fuera
aprehendido. Julián debía expiar su culpa. Ambos hicieron voto de
castidad y se dedicaron a la oración y la penitencia; vivían en un
bosque cercano a un río. Gastó su fortuna en dar hospedaje a los
caminantes, además de transportarlos en su barcaza para cruzar el río, y
servirles de guía. Destacó por su vida dedicada al Señor, al que,
contrito, ofrecía sus plegarias para expiar su culpa. Una noche
invernal, llegó un mendigo leproso, a quien atendió con esmero, y luego
cruzó a la otra ribera; aquí el visitante tomó el aspecto de un ángel y,
antes de desaparecer, le dijo a Julián que Dios, en su infinita
misericordia, lo había perdonado. Murió en olor de santidad; por su
espíritu de servicio al prójimo, se le conoció como "el hospitalario".
Es intercesor de hoteleros, barqueros y peregrinos. Iconografía: con
vestimenta de época, una espada y barca.
13
Santos: Pablo Le Van Loc, mártir; beatos Cristina de Espoleto, religiosa
y Jordán de Sajonia, presbítero
BEATO
JORDÁN DE SAJONIA, del hebreo."el que
desciende" (en referencia al cauce del río Jordán) (1175?-1237)
Presbítero. De su vida anterior a su ingreso en la orden dominica sólo
se conocen estos datos: era oriundo de Sajonia (Alemania) y descendiente
de los condes de Eberstein. Recibió el subdiaconado y se doctoró en
teología en la Universidad de la Sorbona (París). Al oír la prédica de
Domingo de Guzmán encontró su vocación; se unió a los dominicos al
recibir la invitación directa de este fundador. Dotado por Dios de gran
elocuencia, difundió la palabra divina y el mensaje dominico por las
universidades de Bolonia (Italia), Oxford (Inglaterra) y en una
universidad de Alemania, en las que atrajo a su orden a numerosos
jóvenes; también logró vocaciones entre obreros y campesinos. A la
muerte del fundador, fue elegido superior general (1222); durante los
quince años que duró su gestión, fundó más de doscientas casas de
congregación y seis provincias de religiosos. Sus hermanos lo recordaban
por ser un "buen amigo", comprensivo y caritativo. En sus escritos se
encuentran sus normas de vida; por ejemplo: "Siempre me esforcé por
tratar de no chocar contra nadie; quise colocarme en el Sitio de los
otros para comprenderlos mejor; me propuse ser comprensivo con quienes
sufren tentaciones, angustias y depresiones". Siempre recomendaba: "La
mejor posición para rezar es aquella en la cual cada uno se siente
mejor, con más fervor y con más inclinación a rezar bien". Murió frente
a las costas de Siria, durante el naufragio de la nave que lo conducía
de regreso a su convento, después de una visita a su comunidad " en
Tierra Santa. El papa León XII lo beatificó en 1826.
14
Santos: Nuestra Señora de la Esperanza Cirilo, monje, Metodio, obispo,
mártires, y Juan de la Concepción, presbítero.
NUESTRA
SEÑORA DE LA ESPERANZA, del latín, spes,
"esperanza" (Siglo XVII) Escultura de María santísima venerada en Jacona,
Michoacán (México). Los habitantes de este lugar se dedicaban en el
siglo XVII a la agricultura, y a la pesca en la laguna de Chapala. En
1614, varios pescadores obtuvieron magnífica pesca; uno de ellos echó su
red por segunda vez y casi de inmediato la sacó, por sentirla pesada; al
revisarla, quedó maravillado porque encontró una imagen de la santísima
Virgen, formada con perfección en la raíz de un árbol camichín. Los
pescadores la entregaron al sacerdote del lugar, quien la colocó en un
altar de la iglesia. Tiempo después se le construyó una capilla, donde
varios años fue venerada con el título de Nuestra Señora de la Raíz. A
fines del siglo XVIII, se le trasladó a la parroquia, ataviada con
bellas vestiduras. Los devotos continuaban recibiendo favores por su
intercesión. Desde 1867, el párroco Antonio Plancarte; durante los 15
años de su permanencia en el lugar, le procuró especial culto y la llamó
Nuestra Señora de la Esperanza, nombre confirmado por Pío IX
(1846-1878).León XIII (1878-1903) nombró delegado suyo a Pedro Antonio
de Labastida, arzobispo de México, para que coronara solemnemente la
preciosa escultura, el 14 de febrero de 1888. Iconografia: de pie, pisa
una serpiente; ataviada con vestido rosa, ensamble blanco y capa azul
(de hermosos bordados en hilo de oro), y un lirio en su mano derecha;
característica especial es su ligera inclinación hacia atrás, con el
rostro mirando a lo alto (esto se atribuye a la forma de la raíz donde
se le encontró "esculpida").
15
Santos: Claudio de la Colombiere, presbítero; Faustino y Joyita de
Brescia, mártires.
SAN
CLAUDIO DE LA COLOMBIERE, del latín,
"lisiado" (1641-1682). Presbítero. Nació en Grenoble (Francia), en el
seno de una familia piadosa. Estudió en el colegio jesuita de Lyón,
donde definió su vocación religiosa. En 1658 ingresó en el noviciado del
seminario jesuita de Aviñón, donde, dos años después, hizo sus primeros
votos. Se graduó, y por cinco años ejerció la docencia. Recibió la
ordenación sacerdotal en 1669. Desempeñó el cargo de preceptor de los
hijos del ministro de hacienda del rey y confesor en la corte, del que
se le destituyó por un malentendido. Trabajó en el colegio de Lyon.
Sintiéndose imperfecto, escribía: "Debo imponerme la ineludible
necesidad de cumplir todos los deberes de mi estado, romper las cadenas
del amor propio, ser de Dios sin reserva". Designado director del
colegio de Paray-Le-Monial, fue guía espiritual de la religiosa
Margarita María Alacoque; enterado por ésta del mensaje del Sagrado
Corazón de Jesús, acreditó la autenticidad de las revelaciones (1675).
Viajó a Inglaterra, donde fue confesor en la corte; vivió en el palacio,
según sus propias palabras, "..como si estuviera en un desierto".
Destacado predicador, se dedicó a propagar la devoción al Sagrado
Corazón de Jesús. Se le acusó de conspirar contra el rey, sin hallársele
culpable. Se le condenó por "proselitismo religioso" en la cárcel,
enfermó de tuberculosis, por lo que ocasionó que se le conmutara la
prisión por el destierro. Extenuado a su regreso a París (1679), se le
ubicó en el Colegio de la Santísima Trinidad. A fin de mejorar su salud,
lo enviaron a Paray-Le-Monial, donde nació a la vida de la gloria
celestial. Canonizado por Juan Pablo II (1992). Iconografia: con hábito,
en actitud orante, frente a la Imagen del Sagrado Corazón de Jesus.
16
Santos: Onésimo, mártir; de Castelnau, mártir, y Juliana de Campania,
mártir.
SAN
PEDRO DE CASTELNAU, del arameo, "piedra"
(?-1209). Mártir. Su biografía la escribió un historiador de la orden
cisterciense. Sin describir muchos detalles biográficos, narra que nació
en Francia a mediados del siglo XII, de familia adinerada. Desde joven
decidió ser sacerdote y al terminar su formación y una vez ordenado
ejerció su ministerio en el cabildo de Maguelone; fue nombrado deán, del
latín, decanus, primero de diez (antiguamente responsable de diez
clérigos) y después primer canónigo, responsable de dirigir el cabildo
diocesano. El pontífice Inocencio III (1198-1216) le confió misiones
específicas contra las herejías de aquel tiempo. Convencido de que la
contemplación enriquecería su espíritu, en beneficio de la Iglesia,
obtuvo licencia y se retiró a la vida monástica cisterciense en Fuente
fría. Al iniciar el siglo XIII Francia, España e Italia se vieron
azotados por las herejías albigenses, por lo cual la Santa Sede solicitó
a Pedro dejar su retiro y acudir, con su predicación, a combatir las
apostasías, nombrándole su legado e inquisidor en Francia. Creyó
convertir a Raymundo, conde de Tolosa; sin embargo, todo fue falso, pues
los esbirros de Raymundo, en una emboscada, mataron al monje
atravesándole con una lanza. Se dice que sus últimas palabras fueron:
"Dios te perdone como te perdono yo". Este asesinato indignó al
Pontífice, que exaltó las virtudes del monje y lo elevó a los altares.
17
Santos: Los siete santos fundadores de los siervos de
María; Pedro Yu Chong, y Julián de Capadocia, mártires.
LOS
SIETE SANTOS FUNDADORES DE LOS SIERVOS DE MARÍA.
(siglo XIII) La narración de "La leyenda sobre el origen de la orden"
(1233), nos indica que eran siete comerciantes laicos, originarios de
Florencia (Italia), devotos de Maria santísima. Pertenecieron a la
Sociedad Mayor de Santa María. Dejaron familia y fortuna para vivir en
comunidad en Cafaggio, dedicados a la oración y a la atención de pobres
y enfermos. Con apoyo del obispo florentino, se trasladaron al Monte
Senario, donde construyeron una casa y una capilla. Su vida fue de
soledad, penitencia y austeridad, en el silencio y la contemplación
(1245). La gente los llamó frailes de Santa Maria. Vestían hábito negro,
en memoria de la humildad de María y luto por la Pasión. Sus nombres
eran: Bonfilio, Juan, Manetto, Amadeo, Hugo Sosteño (quienes recibieron
la ordenación sacerdotal) y Alejo, religioso. Con la regla agustiniana,
su orden Siervos de María (servitas), recibió la aprobación pontificia
de Benedicto XI en 1304. Cada uno entregó su alma a Dios y sus cuerpos
reunidos en un mismo sepulcro reposan en la capilla de la Basílica de
Monte Senario. Una vez aprobado por la Iglesia el milagro de una
curación instantánea de una enfermedad terminal, al invocar la señora
Barsottelli la intercesión de los siete siervos (1881), la Congregación
para los ritos dictaminó su canonización, efectuada por León XIII en
1888. Iconografia: con hábito, postrados ante la Santísima Virgen de los
Dolores, quien los cubre con su manto y les otorga el escapulario negro
de su orden.
18
Santos: Eladio de Toledo,
obispo; Francisco Regis Clet, mártir, y beato Juan de Fiésole (Fray
Angélico), presbítero.
SAN
ELADIO DE TOLEDO, variante de Heladio,
del griego, “el que nació o vivió en Grecia" (?-632) Obispo. Se ignoran
datos precisos sobre su infancia y vida familiar, sólo se sabe que era
español. Ocupó cargos honoríficos en la corte visigoda de Toledo, donde
destacó por sus conocimientos e inteligencia. Decidió dejar una vida de
lujos y se recluyó en el monasterio de Agali, donde hizo sus votos y se
desempeño como abad. En la soledad de la vida contemplativa, se consagro
a la oración y penitencia, dedicado a la alabanza al Creador. Por su
piedad tuvo fama de santidad. Al salir de su retiro, ya con una edad
avanzada, fue consagrado obispo de Toledo. Se distinguió por su
comprensión y generosidad con los pobres hasta su muerte, en su
diócesis, después de dieciocho años de fructífera labor pastoral.
19
Santos: Álvaro de Córdoba, religioso; Conrado de Piacenza, eremita, y
beato Bonifacio de Lausana, obispo.
SAN
CONRADO DE PIACENZA, del germánico,
"consejero audaz” (1290?-1351) Eremita. Fue bautizado como Conrado
Confalonieri; nació en Piacenza (Italia) Se desconocen datos de su niñez
y juventud. Sólo se sabe que era un hombre casado y muy aficionado a la
cacería. Durante una partida de caza, para sacar a sus presas de sus
madrigueras prendió fuego a un bosque; el siniestro, incontrolable,
acabó con el bosque, casas y campos de cultivo. Las autoridades buscaron
al autor del desastre y apresaron a un pobre campesino, al ver esto
Conrado se entrega voluntariamente y se compromete a pagar los daños; al
hacerlo queda en la miseria. De común acuerdo con su esposa se separan;
ella ingresa en la orden de las clarisas de Piacenza, y Conrado lo hace
en Calendasco, en la Tercera Orden Franciscana (1315). Viaja a Roma y
visita la tumba de san Pedro y varios santuarios. En busca de la
soledad, necesaria para orar, fija su residencia en el monasterio de
Noto (Sicilia), donde su fama de santidad hace que numerosas personas
acudan a él en busca de consejo. Para alejarse de estas "distracciones",
decide vivir en una cueva, y durante treinta y seis años se consagra a
la oración y penitencia; sólo la abandona los viernes para auxiliar a
los enfermos de un hospital. Se cuenta que en vida realizó numerosos
milagros. Murió en su gruta. Sus restos descansan en la catedral de San
Nicolás, en Noto, de donde es patrono.
20
Santos: Eleuterio, papa y mártir; León de Catania, obispo; beatos
Francisco Jacinta Marto, pastores.
BEATOS
FRANCISCO Y JACINTA MARTO, del italiano
antiguo, "franco", "francés", y del griego, "gladiola", respectivamente
(siglo XX). Laicos. Estos hermanos nacieron en Aljustrel (Portugal).
Francisco en 1908 y Jacinta en 1910. De familia humilde, vivieron cerca
de Fátima. De niños cuidaban ovejas, acompañados por su prima Lucía Dos
Santos. Los tres eran juguetones y de familias piadosas. Ajenos a las
vicisitudes de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), fueron participes
de una revelación en la primavera de 1916, cuando vieron en una
aparición un ángel que les dijo: "¡No teman! Soy el ángel de la paz,
recen conmigo: 'Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido
perdón por quienes no creen, no adoran, no esperan y no te aman'". Desde
esa ocasión los pequeños repetían con fervor esas palabras. En una
segunda aparición, el ángel se presentó con un cáliz y sobre él estaba
suspendida una hostia, de la cual caían unas gotas de sangre sobre el
cáliz, y les dio a conocer una súplica, para que, por los méritos del
Sacratísimo Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, "...la
humanidad se convierta". Después de un año de oración, el 13 de mayo de
1917 en Cova de Iría, sobre una encina, en medio de intensa luz se
apareció a los niños María Santísima, quien recomendó rezar el rosario
por la paz del mundo y seguir los sacramentos de la penitencia y la
Eucaristía, y les ordenó que acudieran a ese sitio cada día 13, durante
seis meses. Al narrar el suceso, los niños fueron víctimas de la
incomprensión e incredulidad de familiares, del párroco, así como del
pueblo y enfrentaron juicios inquisitorios de las autoridades. Pese a
todo, cada mes acudían a la cita con la Señora del cielo. En la última
aparición, el 13 de octubre, una multitud acudió y vio que el Sol
"danzaba", en medio de pertinaz aguacero; únicamente los tres niños
vieron a María, quien se identificó como Nuestra Señora del Rosario e
hizo una petición para transmitirla a todos: "No ofendan más a Dios
Nuestro Señor, que ya está muy ofendido"; después elevó sus manos y
desapareció. Francisco y Jacinta murieron en la epidemia de "gripe
española", en 1919 y 1920, respectivamente. Su prima Lucía tomó los
hábitos religiosos, al ser la única sobreviviente. Ella escribió la
historia en su obra: Memorias de la hermana Lucía. Juan Pablo II los
beatificó en el año 2000. Iconografia: los tres pastorcillos postrados
ante la aparición de la Virgen Santísima.
21
Santos: Pedro Damián, doctor de la Iglesia; beato, Noel Pinot, mártir, y
Severiano de Palestina, mártir.
SAN
SEVERIANO DE PALESTINA, del latín
Severianus, patronímico de Severo (?-452) Mártir. Se ignoran datos
biográficos anteriores a su misión episcopal en Escitópolis (Palestina)
Algunas tradiciones indican que destaco por su celo pastoral, cuido que
su clero fuese ejemplar, atendió el orden y decoro de los templos y la
adecuada difusión de la Sagrada Escritura. Luchó contra la disipación y
las herejías, y acrecentó las virtudes cristianas de la feligresía. Pese
a las persecuciones del pagano emperador Teodosio, hizo cumplir los
decretos del cuarto Concilio Ecuménico de Calcedonia (451), el cual se
enfocó –principalmente- a diseñar estrategias para combatir la herejía
monofisita de Eutiques, pues se estaba propagando rápidamente en la
Iglesia oriental. Severiano fue consagrado obispo de Escitópolis.
Teodosio ordenó a su ejército aprehender al obispo, quien fue arrastrado
fuera de su diócesis y murió a golpes de bastón. Iconografia: con
atuendo episcopal, en su martirio o con habito y calavera en mano.
22
La Cátedra de san Pedro, apóstol.
Santos: Isabel de Francia, virgen, y
Maximiano de Rávena, obispo.
LA
CÁTEDRA DE SAN PEDRO APÓSTOL, del griego
kathedra, "asiento" (siglo IV). En la reforma al calendario litúrgico en
1969 -Pablo VI (1963-1978)-, se ubicó en esta fecha la festividad. Es la
celebración del Sumo Pontífice, quien ejerce su autoridad sobre la
Iglesia Universal, en recuerdo de las palabras de Jesús: "Tu eres Pedro
y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" (Mt 16, 13-19); El Estado
Vaticano es el centro de la cristiandad, donde cada Pontífice cumple la
misión de "...fortalecer a los hermanos en la fe" (Lc 22, 32). En los
primeros tiempos del cristianismo (siglo IV) los romanos veneraban una
silla o cátedra de madera de encino, en la que se decía se sentaba el
apóstol a predicar. San Dámaso I (366-384) trasladó la silla del templo
de Santa Prisca, en el Avertino, al Vaticano, junto a la tumba de Pedro.
En el siglo XVI, el arquitecto Bernini construyó en bronce el altar de
la Cátedra en el ábside de la actual basílica, que guarda en su interior
las reliquias del citado sitial. Iconografía: san Pedro sentado en la
cátedra con libro en mano y actitud de bendecir. La importancia de esta
memoria radica en la reverencia que debemos rendir a la misión pastoral
que cumple cada Pontífice como representante de Cristo en la Tierra.
Invoquemos al Espíritu Santo, para que ilumine a cada uno de ellos.
23
Santos: Policarpo de Esmirna, mártir; Lázaro de Constantinopla, monje, y
beata Rafaela Ybarra, fundadora.
SAN
POLICARPO DE ESMIRNA, del griego,
"fructífero" (siglos I-II). Mártir. Su vida se desarrolló en la antigua
Asia Menor (actual Turquía), quizá nació a fines del siglo I. Se ignoran
datos de familia y de su juventud, hasta que se consagró obispo de
Esmima (Turquía). Perteneció al grupo de los "padres apostólicos", por
haber recibido instrucción directa de los Doce. Algunas crónicas dicen
que era discípulo de san Juan Evangelista; sin embargo, se cree que lo
fue de Juan, "el Presbítero", discípulo de Cristo, según el historiador
Papías (siglo II) Escribió varias cartas a las comunidades vecinas para
exhortar a los cristianos a ser firmes en su fe; la más conocida es la
carta a los filipenses, en la antigua Macedonia, que es una vasta
recopilación de la doctrina cristiana de la época. Por las
persecuciones, desempeñó su misión oculto; pese a ello, gracias a su
predicación muchos abrazaron la verdadera religión. Refugiado en una
granja, catequizó hasta que fue descubierto por la denuncia de un joven
que habló al ser torturado. Por orden del pagano Marco Aurelio, lo
aprehendieron y fue llevado a Esmirna montado en un asno, en medio de
insultos y sin consideración alguna a su avanzada edad. El procónsul
Quadratus -que presidía las ejecuciones le prometió respetar su vida si
negaba su fe, a lo que contestó: "Desde hace ochenta y seis años que le
pertenezco, nunca me ha hecho daño alguno; ¿cómo podría renegar de mi
Salvador?". Al conducirlo al martirio expresó: "¡Oh Dios, que borraste
el pecado y venciste a la muerte, bendito seas por haberme Juzgado digno
de beber en el cáliz de tu pasión...! "Una vez en la hoguera -se dice-
las llamas lo respetaban, por lo cual se le ultimó apuñaladas.
Iconografia: con túnica de época, llamas y palma por su martirio.
24
Santos: Lucio y Montano, mártires; Modesto de Tréveris, obispo, y
Etelberto o Edilberto de Kent, rey.
SAN
ETELBERTO O EDILBERTO DE KENT, variante
anglosajona de Adalberto, del germánico, "el que brilla por la nobleza
de su estirpe" (552?-616). Rey. El historiador san Beda escribió su
vida, sin contar con datos de su nacimiento e infancia. Era pagano al
ocupar el trono de Kent (Inglaterra) Contrajo nupcias con Berta,
princesa católica, hija del rey Merovingio; esta dama fue la primera
relación que Etelberto tuvo con el cristianismo. Gobernó en una época de
paz y obtuvo gran poder y riquezas por su autoridad como jefe de la
Confederación Anglosajona, en Kent (Cantebury), Essex (Londres) y
Northumberland, entre otros, hacia 593. Cuando el obispo Agustín de
Canterbury ocupó su diócesis, para cumplir el proyecto evangelizador del
pontífice Gregorio I, Magno (590-604), el monarca autorizó la
evangelización en todo el territorio. La predicación del obispo lo
convirtió a la fe de Cristo y, al ser instruido en las virtudes
cristianas, solicitó ser bautizado en unión con sus súbditos en 597.
Durante los últimos 20 años de su vida proclamó leyes justas, logró el
bienestar de su pueblo, acrecentó la piedad con la construcción de
templos y abolió el paganismo. Cedió su palacio de Canterbury para
edificar la catedral de esta ciudad, ordenó construir abadías en
Rochester y en Londres. Después de un fructífero reinado de 56 años,
entregó su alma al Creador y fue sepultado en la capilla de la abadía de
Canterbury. Su fama de santidad se extendió en aquellos lugares y se
difundió su culto. Se le reconoce como el primer rey cristiano entre los
ingleses.
25
Santos: Beato Sebastián de Aparicio, religioso;
Cesáreo de Nacianzo, médico, y beato Avertano, peregrino.
BEATO
SEBASTIÁN DE APARICIO, del griego,
"venerable" (1502-1600) Religioso. Nació en Gudiña (Galicia, España),
sus padres fueron prósperos campesinos y comerciantes, así como
transportistas en carreta y ganaderos Educado en las virtudes cristianas
y el amor al trabajo. Después de cursar estudios elementales, con la
bendición de sus padres marchó a trabajar a otros lugares para ayudar a
su familia y reunir la dote de sus dos hermanas en 1517. Al tener
noticias de la prosperidad económica que sus compatriotas obtenían en el
Nuevo Mundo, zarpó y llegó a Veracruz, México en 1533, estableciéndose
en la ciudad de Puebla (1535), donde se dedicó a la agricultura y al
comercio. Al darse cuenta de las necesidades de los habitantes de la
región les construyó un arado (el primero en estas tierras), para
agilizar la siembra; asimismo, enseñó a domar y domesticar toros y
caballos y simplificó las pesadas faenas con la construcción de las
primeras carretas. La Historia de México le reconoce el haber construido
las primeras carreteras en el país, en Puebla: Veracruz, Querétaro,
Oaxaca y Zacatecas. Su fama y fortuna eran vastas, no menos que su
generosidad y amor al prójimo, lo que le hizo fundar escuelas de
artesanías para los Indígenas y d albergues para los necesitados. Para
proteger a una humilde muchacha, se casó con ella y al quedar viudo
(1573), donó sus cuantiosos bienes a los indígenas que lo rodeaban. Como
frecuenta a los franciscanos en Tlalnepantla, Estado de México, decidió
regalar una parte del dinero que le quedaba a las religiosas clarisas, a
quienes sirvió como portero y mandadero. Sentía el llamado e ingresa en
la tercera orden franciscana en 1577, como hermano lego. Se le envió a
Tecali, Puebla, ahí fue hortelano, cocinero y sacristán. A su regreso
ala ciudad de Puebla, en sus carretas recorrió la mayoría de las
regiones aledañas a esta localidad. Vivió hasta el último momento en
oración y fue verdadero ejemplo de caridad y humildad. Los frailes le
atestiguaban frecuentes éxtasis, y se le atribuyeron hechos milagrosos
en vida, por lo cual se le consideró taumaturgo. Murió en la ciudad de
Puebla, México, donde se conserva su cuerpo incorrupto, desde 1602. Su
cuerpo está colocado en urna de plata en su capilla de la Iglesia de san
Francisco (14 Oriente 1009, Puebla, México). Pío VI lo beatifico en
1789. Iconografia: con habito en actitud orante y una carreta a su lado.
Protector de conductores de vehículos y caminantes.
26
Santos: Leandro de Sevilla, obispo; Porfirio de Gaza, obispo y Paula
Montal, fundadora.
SANTA
PAULA MONTAL, del latín, "pequeña"
(1799-1889) Fundadora Nació en Barcelona, España. Los recursos
económicos familiares eran pocos y se agravaron por la situación
política de la época Huérfana de padre a los 10 años, apenas con
estudios básicos, trabajó en labores de costura Creció en las virtudes
cristianas y amor a María Santísima, era catequista en la parroquia e
integrante de congregaciones marianas. Se trasladó a Figueras y con dos
amigas abre una escuela para niñas (1829). Su vocación religiosa se
consolidó con la de educadora. Decidida a que su obra proyectaría la
formación integral de la mujer en el hogar y en la sociedad, incluyó la
catequesis. Fundó y dirigió una segunda escuela (1842-1846), para estas
fechas se unieron más damas a esta obra Utilizaban un hábito común con
ceñidor, haciéndose llamar "Hijas de María Paula se une a la escuela Pía
y funda una en Sabadell, en 1846, y hace copartícipes a padres de
familia en la educación de sus hijas. Entre 1846 y 1859, esta obra se
estructura canónicamente, basándose en las constituciones de los padres
de las escuelas Pías fundadas por san José de Calasanz. Con sus primeras
compañeras pronunció sus votos religiosos en 1847. Organizó el noviciado
y fungió como maestra de novicias de 1852 a 1859. En 1853 surgen las
primeras constituciones de las Hijas de María Escolapias, religiosas de
las escuelas Pías. Funda siete casas entre 1849 y 1857 Su espiritualidad
se basa en: "...ser almas de oración, vivir la práctica de la obediencia
y la humildad, estudio y vivencia de las constituciones..." Los últimos
años los vivió en Olesa de Montserrat. Dio testimonio de su entrega a
Dios por medio de la pedagogía, y la oración intensa. Una dolorosa
enfermedad precedió su entrega en las manos del Creador, con una mirada
vivaz exclamó "Madre, Madre mía. "En la actualidad, su obra, extendida
en Europa, América, Asia y África, se refleja en más de 800 religiosas y
42 mil alumnos. Juan Pablo II la canonizó en el 2001.
27
Santos: Gabriel de la Dolorosa, religioso; Gregorio de Narek, monje, y
beata Francisca Ana de los Dolores.
BEATA
FRANCISCA ANA DE LOS DOLORES DE MARÍA,
del italiano antiguo, "franca", "francesa", y del hebreo, "Dios tiene
misericordia" (1781-1855) Laica. Originaria de la población española de
Sencelles, en Mallorca, donde vivió toda su vida. En su niñez sólo se
ocupó del trabajo doméstico en su casa y faenas del campo, no asistió a
la escuela, por consiguiente, no aprendió lectura ni escritura. De forma
admirable comprendió el catecismo y lo impartió a los niños, aun sin
técnica pedagógica alguna; sus palabras y conceptos de doctrina los
entendían con eficacia los pequeños. En su parroquia participó en
actividades pastorales donde atendió tanto a jóvenes, como a enfermos y
a pecadores que acudían arrepentidos en busca de consuelo. Ingresó en la
tercera orden franciscana seglar en 1798, ya que su padre se oponía a su
vocación religiosa. En 1821, su padre muere -anteriormente habían
fallecido su madre y sus tres hermanos- y queda sola, a partir de
entonces incrementa su vocación a la oración, penitencia y ayuda a
quienes menos tienen, en lo espiritual y material. A la edad de setenta
años funda en su casa, en 1851, una comunidad a la que llamó Hermanas de
la Caridad, y la dirige con paciencia, afecto y prudencia hasta su
muerte. Numerosas personas atestiguaron sus éxtasis y levitaciones. Por
sus múltiples virtudes fue llamada la "Santa de Sancelles" Juan Pablo II
la beatificó en 1989, éste, en la homilía de beatificación expresó:
"Escogió la pobreza y excluyó la riqueza del proyecto de su vida
cristiana y consagrada, porque sabía que podía apartarla de Dios".
28
Santos: Román y Lupicino, ermitaños; Mariana y Cira de Siria, ermitañas,
y beato presbítero.
BEATO
DANIEL BROTTIER, del hebreo, "mi juez es
Dios" (1876-1936) Presbítero. Nació en La Ferté Saint-Cyr (Francia), su
biógrafo no escribió datos de su familia y su niñez, sólo se tienen
datos biográficos a partir de su ingreso en el seminario diocesano y al
ser ordenado sacerdote. Para evangelizar en África, se unió a los
misioneros de la congregación del Espíritu Santo. Enviado a Senegal en
1902, su celo apostólico se volcó en dar a conocer a Cristo entre los
paganos. Durante siete años de predicación, enfermó debido a las
carencias y el clima africano. Regresó a su país y se dedicó a educar y
asistir a niños y jóvenes abandonados. Al estallar la Primera I Guerra
Mundial se preguntó: "¿Qué puedo hacer frente a esta barbarie que arrasa
con la salud, la vida y la civilización?", la respuesta fue ofrecerse
como capellán de los militares. Durante cuatro años de entrega arriesgó
la vida. Fue esperanza para los soldados y salvación para los
moribundos. Los testigos de su trabajo reconocieron su estoicismo y le
hicieron digno de la Legión de Honor y la Cruz de Guerra. En 1923,
después de la contienda se ocupó de la dirección de la Casa de Huérfanos
Aprendices de Auteil, con 175 alumnos Trece años después, antes de su
muerte, la población estudiantil aumentó a 1400. Confió el mantenimiento
de la obra a la Providencia divina y a la intercesión de santa Teresa
del Niño Jesús, y nunca faltó lo necesario en la institución. El padre
Brottier destacó por ser hombre de oración y humildad, con dotes de
creatividad, iniciativa y capacidad administrativa. Propició la
construcción de la Catedral de Dakar (Senegal) y participó en la
integración de la Unión Nacional de Excombatientes, obra de beneficio
social Durmió en la paz del Señor, en París, y los milagros se
suscitaron Juan Pablo II lo beatificó en 1984.
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