SUBSIDIOS

 

 

LECTIO DIVINA XXXIV


 

Pbro. Lic. José Luis Salinas Ledesma

Presidente de la Comisión Diocesana de Pastoral Profética

 

 

(Invocación al Espíritu Santo)

 

1. LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO (Col 2,6-23) 

Así pues, ya que han aceptado a Cristo Jesús, el Señor, vivan como cristianos, enraizados y edificados sobre él, firmes en la fe, como se les ha enseñado, y permanentemente den gracias. Estén atentos, no sea que alguien los seduzca por medio de filosofías o de estériles especulaciones fundadas en tradiciones humanas o en poderes cósmicos, pero no en Cristo. Porque es en Cristo hecho hombre en quien habita la plenitud de la divinidad, y en él, que es cabeza de todo dominio y potestad, ustedes han obtenido la plenitud. Por su unión con él están también circuncidados, no físicamente por mano de hombre, sino  con la circuncisión de Cristo, que los libera de su condición pecadora. Han sido sepultados con Cristo en el bautismo, y también con él han resucitado, pues han creído en el poder de Dios que lo ha resucitado  de entre los muertos. Ustedes estaban muertos a causa de sus delitos y de su condición pecadora; pero Dios los ha hecho revivir junto con Cristo, perdonándoles todos sus pecados. Ha destruido el documento acusador que nos era contrario y lo hizo desaparecer clavándolo en la cruz. Ha despojado a dominios y potestades, exponiéndolos a la vergüenza pública y ha triunfado de ellos por medio de Cristo.

Así pues, no permitan que nadie los critique por cuestiones de comida o de bebida, ni por lo que respecta a fiestas, a celebraciones de luna nueva o sábados. Todo eso no es más que sombra de las cosas que han de venir; la realidad es Cristo. Que nadie los prive del premio presumiendo de humildad o de dar culto a los ángeles; es gente que se enorgullece de lo que cree haber visto, que se vanagloría de pensamientos mundanos y que no se mantiene unida a Cristo cabeza, por quien todo el cuerpo, a través de los nervios y ligamentos, recibe alimento y cohesión logrando el crecimiento que Dios quiere.

 

Con su Biblia en mano repasamos el texto respondiendo las siguientes preguntas:

 

¿Cómo deben vivir los que han aceptado a Cristo Jesús? v.7  ¿Por qué deben estar atentos? v.8  ¿En quién hemos adquirido la plenitud? v.10  ¿Cómo es la circuncisión que tenemos en Cristo? v.11  ¿En qué momento fuimos sepultados con Cristo? v.12  ¿Cómo nos ha hecho revivir Dios junto con Cristo? v.13 ¿Qué hizo Dios con el documento que nos acusaba? v.14 ¿Qué tipo de críticas no se deben permitir? v.16  ¿Quiénes son los que presumen de humildad o de dar culto a Dios? v.18  ¿Por quien recibe el cuerpo alimento y cohesión? V.19.

 

Para comprender mejor el texto tengamos en cuenta lo siguiente:

 

- Entre los colosense había algunos que enseñaban errores gravemente peligrosos para la fe en Jesucristo que les había anunciado Pablo.

 

- Seguramente Epafras lo habría comunicado a Pablo, reconocía en él la cabeza, el pastor de las comunidades.

 

- Encontramos a algunos judíos que pretendían inducir a los cristianos a la observancia de prácticas judaizantes, como: la circuncisión, el sábado y las fiestas judías, abstinencia de alimentos. Tal vez no la exigían como necesarias sino en orden a una mayor perfección.

 

- Los ángeles, según decían estos falsos predicadores, tenían un papel importante en la creación. Eran los regidores cósmicos que gobernaban los astros.

 

- A los ángeles se les atribuía la creación, los hombres estaban sometidos a ellos por nacimiento y por destino.

 

- Ellos poseían la plenitud de la sabiduría y la perfección y en consecuencia la función de salvar al los individuos.

 

2. MEDITACIÓN DE LA PALABRA ESCUCHADA 

Pablo no menciona en qué consistían las falsas enseñanzas que estaban afectando la fe y la esperanza de los colosenses, solamente ellos sí sabían de qué les hablaba. Pero se puede deducir que se trataba de un sincretismo (mezcla) de ideas de origen judío y gentil. En esa época abundaban las filosofías sobre fuerzas misteriosas provenientes de los astros, dioses o seres espirituales poderosos que determinaban la vida humana. Se daba culto a los ángeles, como si fueran intermediarios entre Dios y nosotros, y tuvieran un rango superior a Cristo. Se pensaba que era necesario aplacar esas fuerzas misteriosas y seres espirituales con ritos externos, observancias legales y penitencias corporales. Pablo afirma que ningún elemento de la naturaleza o fuerza oculta tiene poder sobre los cristianos, pues el Hijo de Dios venció las tinieblas para siempre. Todo el universo, incluso los ángeles, fue creado por y en Jesús, que es el único mediador con Dios. La salvación traída por él es suficiente, no requiere complementos de nada; el Reino ya está en medio de nosotros: gozamos de la libertad de hijos y unidos a Jesús, podemos vivir y transmitir el amor de Dios.

El Apóstol Pablo no se cansa de invitar a los cristianos a mantenerse firmes en la fe y se comporten conforme a las exigencias de esa fe. Sólo quien vive la sinceridad de la fe puede ser capaz de descubrir los errores de los falsos predicadores que se empeñaban a desviar la auténtica fe. Esas falsas enseñanzas provenían de razonamientos y tradiciones de humanos, y no de la revelación divina. Lleva consigo la degradación de la naturaleza de Cristo, que es considerado como uno más entre las potencias cósmicas. Pero es en Cristo y sólo en él en quien habita la divinidad realmente. Es Cristo el Señor de todas las potestades celestes y el único de quien los hombres pueden esperar la salvación.

Los creyentes en Cristo quedan unidos a él por el bautismo, han recibido una circuncisión espiritual. El bautismo tiene un doble efecto: la liberación del “hombre viejo” y la resurrección a la vida de la gracia. No se necesita ningún otro rito complementario proveniente de una especie de filosofía  o doctrina religiosa. La victoria de Cristo en la cruz ha vencido a los principados y potestades, con una victoria que no significa aniquilamiento sino sumisión. Los predicadores de colosas se apoyaban también en supuestas experiencias visionarias, en las que creían que gustaban anticipadamente del cielo, pero no eran más que elucubraciones o experiencias humanas. Todo proviene de Cristo único mediador entre Dios y los hombres, y nada hay que esperar fuera de él.

 

3. COMPROMISO PERSONAL Y COMUNITARIO

- Renunciar a toda creencia mágica, esotérica, brujería, hechicería, espiritismos; así como a todo lo que vaya en contra de nuestra fe. 

- Hacer un buen examen de conciencia  para confesarnos y recibir la paz que solamente Cristo puede dar y darle el lugar central que debe ocupar en nuestros corazones recibiéndolo en la eucaristía.

 

- Evangelizar a la gente que acude a prácticas desviadas, invitándolas a seguir a Jesucristo único salvador del mundo.

 

- Vencer a nuestros vicios que esclavizan, viviendo en comunión con Jesucristo y alimentándonos de sus sacramentos.

 

- Participar en algún grupo o comunidad de la parroquia para conocer más a Jesús y vivir la fe como verdadera Iglesia.

 

- Ser coherente en mi vida cristiana: que en mis acciones se manifieste mi fe, viviendo el mandamiento principal que es el mandamiento del amor.

 

4. ORACIÓN

Cristo es la imagen de Dios invisible,

el primogénito de toda criatura,

porque en él fueron creadas todas las cosas,

las del cielo y las de la tierra,

las visibles y las invisibles:

tronos, dominaciones,

poderes, potestades,

todo lo ha creado Dios por él y para él.

Cristo existe antes que todas las cosas

y todas tienen en él su consistencia.

Él es también la cabeza del cuerpo,

que es la Iglesia.

Él es el principio de todo,

el primogénito de los que

triunfan sobre la muerte,

y por eso tiene la primacía

sobre todas las cosas.

Dios, en efecto, tuvo a bien

hacer habitar en él toda la plenitud,

y por medio de él

reconciliar consigo todas las cosas,

tanto las de la tierra como las del cielo,

trayendo la paz por medio de su sangre

derramada en la cruz.

 

Gloria al Padre…

 

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